«La “crisis” ha tenido la ventaja de detener el proceso especulativo inmobiliario, pero pronto volverá»

 

Anton Ozomek: «La “crisis” ha tenido la ventaja de detener el proceso especulativo inmobiliario, pero pronto volverá».

Anton Ozomek, empresario malagueño y consultor de geomarketing,
desarrolla desde finales de los años noventa su carrera profesional mediante investigaciones sobre paisaje urbano, movilidad sostenible, urbanismo comercial y patrimonio histórico. En esta última faceta, cabe destacar su blog de referencia Edifeicios Centro Histórico de Málaga (http://bodrios-arquitectonicos-centro-malaga.blogspot.com.es). Su labor siempre ha estado muy ligada a la ciudad como fenómeno territorial de especial interés.
Es coautor de publicaciones como Mercados Municipales de Andalucía, Málaga: de ciudad a Metrópolis, Plan Director de la Bicicleta de Málaga, Geografía del desastre: expolio del centro histórico de Málaga 1957-2011) o, más recientemente, Centro Histórico de Málaga 2001-2016: evolución del comercio y la hostelería.

Gente Corriente: ¿Cuál es la situación del Patrimonio histórico en Málaga?

Anton Ozomek: En riesgo máximo de continuación del expolio. No es una hipótesis, es un hecho incontestable. Solo en los últimos 15 años ha desaparecido uno de cada cuatro edificios centenarios que quedaban en la Almendra Histórica. Francisco Pomares, edil de Urbanismo, lo niega, pero le hemos retado mil y una veces a que aporte pruebas, cosa que nunca ha hecho, porque, por supuesto, no puede. Nuestros datos sí son contrastables y verificables y responden al estudio geográfico riguroso mediante cartografía sistemática y análisis de fotografías aéreas, fotografías de archivo, visitas a pie de calle, etc.

GC: ¿Cómo se reparten los grados de responsabilidad en esta situación?

AO: Estado Español, Junta de Andalucía y Ayuntamiento, en primer lugar y a partes iguales (léase, por supuesto: partidos políticos que ocupan el poder). En segundo lugar, promotoras inmobiliarias y arquitectos. En tercer lugar, ciudadanía. Los tres estamentos de la administración pública están haciendo del marco normativo vigente (Ley de Patrimonio Histórico Español, Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía y PGOU-PEPRI) documentación inservible, porque no están cumpliendo ni haciendo cumplir la ley. En cuanto a promotores y arquitectos, o bien no quieren conocer las leyes vigentes o bien se las saltan porque les conviene. Y la ciudadanía, porque su desinterés es casi absoluto en estos temas, y eso a pesar de que les están robando su Patrimonio histórico, su seña de identidad, su riqueza cultural.

GC: Málaga es un ciudad que aspira a vivir del turismo, y que por tanto debería cuidar su Patrimonio, ¿cuál crees que es el motivo de que no sea así?

AO: El turismo de masas, el que puntualmente colapsa la Almendra Histórica de Málaga, genera una economía de posibles pérdidas encubiertas. La balanza final, si se tienen en cuenta todas y cada una de las variables macro y micro económicas, es muy probablemente deficitaria. El proceso de destrucción de la arquitectura histórica es progresivo, por lo que no es perceptible de forma fácil ni para los malagueños, que no se paran a realizar una comparativa rigurosa del antes y el después, ni para los visitantes, que no tienen el marco de referencia para saber si lo que hay es producto de cambios recientes o antiguos. En cualquier caso, al ritmo actual, donde en la Almendra Histórica ya solo uno de cada dos edificios tiene más de un siglo de antigüedad y la otra mitad tiene una edad media de 25 años (¡triste y sorprendente en una ciudad milenaria!), llegará un momento en que será tan obvio que el centro histórico no tiene nada histórico, que ya será tarde para frenar esta locura ilegal pero, a pesar de ello, legalizada.

GC: Sin embargo se ha dado un incremento del turismo en los últimos años en la ciudad, ¿a qué crees que se debe?, ¿qué tipo de turismo es?

AO: No soy experto en dinámicas territoriales turísticas, pero sin duda Málaga ha sido insertada en los circuitos turísticos internacionales, y la existencia de un aeropuerto internacional con vuelos baratos ha sido clave, al igual que el tren de alta velocidad o el puerto crucerista. Pero el turismo no se puede evaluar solo desde una perspectiva cuantitativa a medias. El sistema imput-output debe completarse y verificarse para determinar si existe auténtica rentabilidad o no.

 

GC: ¿Cómo ha cambiado el modelo de ciudad orientada a este tipo de turismo, la fisonomía y usos de la ciudad en los últimos años?

AO: Hablo solo de lo que ha sufrido el cambio más drástico: la Almendra Histórica. El cambio de actividades económicas ha sido intensísimo en los últimos 15 años. En 2001 por cada establecimiento hostelero en la zona, había 2,6 comercios. En 2016 la proporción es ya de 1,5 y la tendencia parece muy acelerada, provocando una monotematización del espacio urbano que genera muchas patologías, entre otras que se vuelva a hablar de pérdida demográfica de residentes en la zona, cuando en la década de los 1990 se había logrado revertir el problema. En Málaga, como en otros tantos lugares del mundo, se puede hablar con total propiedad de una gentrificación de manual.

GC: ¿Cómo afecta este turismo a la ciudad, en qué medida beneficia o perjudica? ¿Este turismo está generando empleo y riqueza a la ciudad?

AO: No dispongo de datos para valorar con rigor este asunto. Opino que es deber de las administraciones públicas generar información técnica de calidad y puesta a disposición de cualquiera, para poder extraer conclusiones serias. Pero esa información o no existe, o no está disponible por falta de transparencia. ¿Existe una alternativa a este modelo de turismo? Por supuesto que existe. Personalmente apuesto por el turismo como motor económico para el centro de Málaga. Pero el equilibrio del sistema se ha roto y eso no es bueno para la ciudad. En otras muchas ciudades del mundo (Venecia, Buenos Aires, New York…) ya se están tomando todo tipo de medidas para frenar e incluso revertir los procesos gentrificadores. Porque allí sí se han hecho las cuentas económicas completas, y se ha visto que matar a la gallina de los huevos de oro fue un grave error.

GC: ¿Más allá del turismo existe una alternativa de modelo de ciudad?

AO: El Plan Estratégico de Málaga apostaba hace décadas por una Málaga turística y tecnológica. Nos hemos quedado con el turismo, pero el PTA (Parque Tecnológico dd Andalucía) nunca logró despegar del todo ni extender el modelo al resto de la ciudad. La apuesta sigue siendo la misma: ahora lo llaman Smart City, pero ya veremos si se llega a materializar o será un nuevo castillo de arena.

GC: ¿En ese modelo de ciudad, qué papel podría jugar el Patrimonio, está todo perdido?

AO: Málaga no posee monumentos emblemáticos, de modo que si hubiese conservado su patrimonio arquitectónico podría tener un altísimo valor de conjunto. Es lo que tiene, por ejemplo, la Ciudadela de Ibiza, que es Patrimonio Mundial de la Unesco por su valor de conjunto, porque tampoco cuenta con monumentos individuales de gran relevancia. Pero la mitad de ese patrimonio ha desaparecido en pocas décadas, por lo que ya no existe remedio para eso. Otra cosa es que se intente frenar el expolio y se pongan en valor otras dimensiones culturales que hasta ahora no lo han sido convenientemente, como por ejemplo las pinturas murales, aunque al quedar tan pocas no creo que fuera suficiente. El patrimonio histórico es cada vez más una pieza de museo, pero la arquitectura histórica no cabe en un museo, pues su lugar es la calle, de donde nunca debió perderse.

GC: ¿Tú participas activamente en la defensa del patrimonio, sois muchas personas trabajando activamente?

AO: Activamente, lo que se dice de forma constante, dedicando suficiente tiempo, no hay quizás ni diez personas en la ciudad luchando y denunciando el expolio patrimonial. Contando acciones y participaciones más puntuales, no hay ni cien personas. Y contando momentos muy concretos (como la manifestación por La Mundial), unas quinientas. En algunas recogidas de firmas, mil. En suma, cifras irrisorias para una ciudad de más de medio millón de habitantes. El símil de David contra Goliat es más real que nunca en temas de patrimonio histórico, y aunque ganamos algunas batallas, la guerra está perdida hace tiempo, porque la inmensa mayoría de los malagueños así lo quieren y porque las estadísticas de pérdida de inmuebles centenarios son incontestables.

A demasiados malagueños no les importa su patrimonio histórico ni están dispuestos a dedicar siquiera un minuto a firmar una petición de apoyo en internet. Por el contrario, esas otras personas que he mencionado antes se merecen todo mi reconocimiento y enhorabuena. Sin ellas, yo también habría arrojado la batalla hace tiempo, aunque siempre nos queda la esperanza de las hemerotecas del futuro, donde la sociedad podrá saber que algunos estuvimos luchando por evitar esta vergüenza.

GC: ¿Has visto un evolución en los últimos años en el apoyo a la defensa del Patrimonio?

AO: Sí, totalmente. Pero no en todas las dimensiones necesarias. La implicación ciudadana sigue siendo entre nula e insustancial. Pero por ejemplo, los medios de comunicación han pasado de no hablar de nada a tener auténtico interés por cubrir noticias que tengan que ver con la defensa del patrimonio histórico malagueño. Por el contrario, la mayoría de los partidos políticos actúa justo en el sentido contrario, como por ejemplo el último acontecimiento, en que PP, PSOE y Ciudadanos han votado en contra de que se constituyera una comisión de investigación por la demolición ilegal del Palacio de Solesio.

GG: Al revisar datos en tu blog sobre los últimos años se aprecia que entre 2012-2016 se han perdido 3 edificios de patrimonio, mientras que solo en 2011 se habían perdido 19, y en los 5 años anteriores (entre 2007-2011) 95 edificios. ¿A qué crees que se debe esta cambio positivo?

AO: A que los expoliadores no ven oportunidades de negocio. Así es el capitalismo. La «crisis» ha tenido la ventaja de detener el proceso especulativo inmobiliario, pero pronto volverá.

Anton Ozomek, empresario malagueño y consultor de geomarketing, desarrolla desde finales de los años noventa su carrera profesional mediante investigaciones sobre paisaje urbano, movilidad sostenible, urbanismo comercial y patrimonio histórico. En esta última faceta, cabe destacar su blog de referencia Edifeicios Centro Histórico de Málaga. Su labor siempre ha estado muy ligada a la ciudad como fenómeno territorial de especial interés. Es coautor de publicaciones como Mercados Municipales de Andalucía; Málaga: de ciudad a Metrópolis; Plan Director de la Bicicleta de Málaga; Geografía del desastre: expolio del centro histórico de Málaga 1957-2011) o, más recientemente, Centro Histórico de Málaga 2001-2016: evolución del comercio y la hostelería.