Cristian Gracia @cristiangraciap

El Mercado Gourmet de la Merced ha sido un tremendo desastre. Como se veía venir, la concentración de un montón de bares de lujo con precios altos en un territorio económicamente deprimido y con un horario muy específico no ha funcionado. Lo que siempre es una posibilidad (que un negocio no funcione) ha tenido un efecto perverso para nuestra ciudad: la empresa a la que se le dejó (concesión) el espacio no ha pagado el alquiler (canon). La propietaria ha hipotecado la concesión, de forma que no solo no paga al ayuntamiento, si no que si el este la recupera, tendrá que hacer frente a la hipoteca. El pasada 25 de abril nos enteramos de que los puestos del Mercado tenían el agua enganchada, por lo que EMASA -a la que adeudan 5.000 euros- la cortó durante unas horas. Esto nos perjudica a todos porque ese dinero que obtendría el ayuntamiento (en canon o facturas de agua, tanto da) va destinado al pago de inversiones, servicios sociales, limpieza, etc.

El Mercado Gourmet ha sido un desastre, pero Paco de la Torre cree que lo puede hacer un poco peor: ceder el edificio del Cines Astoria-Victoria para que Antonio Banderas y el arquitecto Seguí construyan un edificio varias plantas más alto que lo que permite la normativa (8 frente a los 5 permitidos) para hacer locales de copas, restaurantes y cafeterías (y dos salas de teatro).

Los empresarios han pedido 10 años sin pagar alquiler por el terreno para que el negocio sea viable, pero Paco de la Torre ha sido aún más generoso: propone que no tengan que pagar nada, solo ceder las salas de teatro un par de ocasiones al año (Festival de Cine de Málaga, por ejemplo).

Esto es doblemente grave: el ayuntamiento de Málaga se gastó 21 millones de euros en comprar aquel solar. Aquello fue escandaloso a la par que beneficioso para el dueño del inmueble: un precio varias veces superior al del mercado y todo ejecutado con muchas prisas.

El Ayuntamiento plantea ahora regalarlo a otra empresa y, si no va bien, rescatar el espacio y hacerse cargo de él. Y no sé vosotros, pero el ayuntamiento debe ser un gestor de lo público, no de cafeterías de lujo y bares gourmet. Por no hablar de lo que este proyecto haría en la zona: aún más turistas, dificultar la movilidad en la zona, etc.

En definitiva, un nuevo fiasco y la consolidación de un modelo de ciudad que se centra en quien viene de fuera y no en quienes vivimos en ella. Un modelo de ciudad que no cuida de sus barrios ni genera empleo de calidad para la gente. Un modelo de ciudad que abre cada día nuevos museos, pero que no fomenta la cultura propia.

¿Esta es la ciudad en la que queremos vivir? Seguramente no, y por eso el centro cada día tiene menos habitantes y se ha convertido en una zona de paso, un parque temático para los turistas.