El 25 de mayo de 2017 casi 130 vecinas y vecinas del Palo, el popular barrio del Distrito Este, celebraron su primera reunión en las dependencias del colegio SAFA-ICET bajo el nombre de Asamblea Regeneración del Palo. Su objetivo era claro, organizar las reivindicaciones, algunas ya históricas, del barrio para que por fin el equipo de gobierno acometa las medidas urgentes y oportunas: desde la descontaminación de las playas hasta los problemas de limpieza o accesibilidad y, cómo no, el deslinde de las casa más cercanas al litoral. Charlamos con varios de sus miembros, todas y todos antiguos residentes, sobre el barrio: los orígenes, las problemáticas actuales, las perspectivas de futuro…

El origen de El Palo: de las cuevas de Miraflores al palus

José Enrique Martínez de la Osa: Hay unas cuevas del Neolítico donde se han encontrado pinturas rupestres y que de forma natural se han ido utilizando como vivienda. Más recientemente se ha ido construyendo a partir de ellas y las cuevas originales se han dejado como almacén. La zona siempre ha tenido una doble relación con la mar y la tierra: se ha vivido de la pesca, pero también, y mucho además, de la agricultura.
Tenemos varias leyendas sobre su origen. Una de ellas es que el nombre de las cuevas procede de un algarrobo loco (una especie del algarrobo) que unas inundaciones arrancaron de raíz y lo arrastraron a la mar, que lo devolvió al rebalaje. Como aún continuaba verde brotó, y de ahí viene «Mira, flores en El Palo», Miraflores del Palo, una zona del barrio. Cuando luego se secó parece ser que los pescadores dejaban ahí sus zurrones. Es una leyenda y parece que el origen viene de la época de los romanos. Entonces era una zona pantanosa y de marismas, de ahí que le llamaran palus, que en latín significa marismas. La playa de El Deo viene de Playa de los dioses, del latín deus.
Hoy por hoy El Palo tiene el carácter castizo de un barrio de pescadores, aunque cada vez menos…

Rafael García El Puchero: …por todo lo que le han quitado. Si hablamos de la carretera de Salvador Allende, que era por donde pasaba la vía del tren, la parte de abajo ha sido siempre un barrio de gente marinera. A finales del siglo XIX aún había poca gente viviendo, pero entonces se dio una hambruna en la parte de la Axarquía debido a una plaga de filoxera que arruinó la uva. La gente tuvo que emigrar, muchas vinieron a las fábricas que empezaban a surgir en la zona oeste de la ciudad. Pero otras optaron por continuar con un modo de vida más similar, se vinieron a la parte de las cuevas, donde continuaron con la agricultura, y otras se asentaron en la parte de la playa, como mi familia, que venía del Rincón, y ahí empezaron a practicar la pesca, aún combinada con la agricultura. Se construían sus chabolillas. Lo que entonces se llamaba Comandancia de Marina les permitía hacer las construcciones para los enseres de pesca, en las que además las familias dormían.
En los años sesenta en El Palo había más de 100 barcos entre sardinales, barquitos de bolichillo y jábegas. Se veía movimiento en la playa durante toda la noche. Durante el día se arreglaban los enseres de pesca y después de comer dormían junto al barco durante dos o tres horas. Entonces la playa estaba muy limpita y era chino rico, no como ahora, que es fango.
Luego, en los años ochenta, empezaron a quitar toda la pesca del litoral, la Guardia Civil empezó a pedir documentación, a pedir papeles, te mueves un poco con cualquier cosa y están todas las policías que parece que estás cometiendo un delito. Te quitan el barco, se llevan el motor, te ponen una multa: una persecución increíble. Lo que ha quedado en la zona del Palo son los cuatro barquitos de pesca deportiva.
A mí me hubiese gustado al jubilarme tener mi barquito y mis redes como yo sé prepararlas y hacerlas, que es mi oficio, habría sido un poco de ayuda a la casa. Al igual que hay gente que se jubila y tiene su terrenito y siembra, pero nosotros que hemos vivido siempre de la mar no podemos.

José Enrique Martínez de la Osa: Los culpables son los que no tenían conciencia. Una vez que viene el turismo en los años sesenta el desarrollo urbanístico de este barrio es brutal. La demanda del pescaíto frito, del inmaduro, porque lo que se ofrecía como chanquete era el alevín; además de las malas técnicas de arrastre, que han removido mucho el fondo, y claro, la bahía se agotó, como se agotaron las coquinas, las peregrinas… Tanta demanda motivó que hubiera una veda permanente.

Rafael García El Puchero: Pero eso no viene por lo que estás diciendo. ¿Por qué no hay pescado en la bahía? Por lo que tiramos a la depuradora. El pescado no viene como antes a la orilla a echar las crías porque sabe que muere por la contaminación, y echa las crías mucho más adentro. La arena no es la misma, los chinorros no son los mismos.
Yo he estado pescando al arrastre, que es lo que más daño hace, y hemos pasado por 25-30 metros de profundidad y cuando hemos echado el arte arriba lo hemos tenido que echar a un lado porque estaba lleno de vertidos. Eso va criando una plasta en el fondo que va creciendo, y lo que hay debajo, como el plancton, no se mueve, y entonces no hay comida para los peces. Ahora se está pescando mucho menos que antes. Vé a un restaurante y pídele pescado fresco, a ver qué te va a poner. No tienen nada, te lo sacan congelado.

Las casas de la playa:  conseguir escrituras frente a la especulación

Rafael García El Puchero: Las casas, como contábamos, se fueron construyendo poco a poco en la playa, y allá por el año 1946 dieron una serie de papeles, como una especie de escrituras, pero luego, en la Comandancia de Marina, se ve que se arrepintieron, y volvieron a las familias: «Oye, mira, los papeles que os hemos dado nos los vamos a llevar para daros unos papeles más en condiciones». Y hasta hoy… Y claro, desde las chabolas iniciales hemos ido evolucionando poco a poco y arreglando nuestras casas. Los que hemos nacido ahí hemos cogido las casas de nuestros padres, arreglándolas con nuestro esfuerzo y ahorros, porque el banco, al no tener escrituras, no te presta.

José Enrique Martínez de la Osa: Estas casas eran para enseres de pesca, las chabolas no las quería nadie. Antes del turismo, que puso de moda el moreno, la nobleza tenía el moreno como algo chabacano. Cuando se pone de moda el turismo es cuando empiezan la especulación y el desarrollo a cargarse todos los núcleos de la primera línea de playa, como ha pasado en Huelin y se intenta en El Palo, solo que aquí, al tener su propia identidad, los vecinos han conseguido con mucho esfuerzo, hasta ahora, impedir que esto ocurra.
En Pedregalejo, ¿qué está pasando? Pues todo lo que ha pasado en la Carihuela. Antes vivir al lado del mar no lo quería nadie y ahora todos quieren vivir frente al mar, y la costa está sometida a un proceso especulativo muy grande. De hecho, este alcalde, en el avance del Plan General, proponía abrir calles y «esponjar». En Huelin o San Andrés han echado a todo el mundo; tú vas a San Andrés y aquello… no estás en Málaga. Por eso la gente prefiere venir al Palo, que sigue conservando ciertas tradiciones, aunque este alcalde se lo está cargando: ya no hay júas, ya no se puede espetar, ya no se pueden hacer moragas, ya está todo prohibido, cuando antes la gente dormía en la arena, en la playa. Todo eso se acabó. Lo que pasa con las casas en la playa es que las quieren quitar y los vecinos del Palo no se quieren ir. Como en Pedregalejo, que está viniendo gente de fuera, ahora se ha puesto de moda la palabra gentrificación, nosotros lo llamábamos «carihuelización».

Rafael Caparrós: Yo he nacido ahí. Anteriormente había un problema bastante grande con los temporales: el mar llegaba a las casas, entraba por un sitio y salía por otro. Las casas siempre tenían dos puertas por eso. Nadie quería vivir en la playa por los temporales: cuando el viento soplaba de levante aquello era terrible, y cuando soplaba de poniente, lo mismo, y nos tirábamos tres días con temor. La Guardia Civil venía de noche advirtiendo a la gente que si la marea subía se tenían que ir de las casas; y eso era a finales de los ochenta.
Luego se hizo la regeneración del Paseo marítimo y los espigones a finales de los ochenta. A raíz de ello todo el mundo quiere vivir en El Palo, porque ya no está el peligro en la zona de la playa, que es lo más paradisíaco. Y ese es el motivo de que las administraciones quieran echarnos de aquí para especular y hacer negocio. Por eso estamos luchando y no lo vamos a permitir, y seguiremos luchando hasta conseguir las escrituras de nuestras casas.

Toñi López: Hay una anécdota que me pasó cuando era pequeña: yo también nací en la misma casa de la playa, mi abuelo era patrón de jábega y mis tíos también. Un día, tenía yo 7 años -el agua entraba a las casas de las playas-, me despierto y veo que traen a un vecino mayor y lo meten en la cama de mi madre, porque había entrado el mar a su casa. Por la mañana todos los vecinos fuimos a su casa a sacar la arena que había entrado del mar.

Luis Ares: Vamos a luchar hasta el final. Hemos tenido varias reuniones con el delegado de Costas y nos ha dicho que él no necesita los terrenos de las casas para nada, que no nos preocupemos, que no van a llegar las máquinas ni nada de eso. Entonces, si no quieren los terrenos, si no van a llegar las máquinas, ¿por qué no nos dan los permisos para escriturar ya? Esa es la lucha que tenemos constante.
Algunas veces han venido los políticos buscando el voto y diciendo que ya vamos a tener las escrituras para el mes siguiente, que si esto que si lo otro… ¡mentira! Todo es especulación. Un día, otro día, un año, otro año…, y así llevamos muchísimo.
Lo que tenemos que hacer es unirnos toda la barriada, todo El Palo, todo Pedregalejo y luchar por lo que es nuestro desde hace muchísimos años. El abuelo de mi mujer es nativo de aquí, mi suegra igual, mi mujer lo mismo, han nacido aquí, en la playa ¿Y ahora un señoritingo, porque lo están poniendo todo muy bonito, se quiere venir aquí por cuatro perras gordas y a nosotros que nos echen?

El Paseo marítimo

Manuel Hijano: Del Paseo marítimo seguimos escuchando cosas, principalmente de Medio Ambiente y de la Gerencia de Urbanismo, porque la propuesta del ayuntamiento es hacer un paseo marítimo para quitar desconchones, de parcheo, cuando lo primero que hay que hacer es solucionar el tema de las estaciones de bombeo de aguas residuales, que el ayuntamiento cumpla la sentencia 16-81 de 2015, que tiene ya 2 años. Para esto necesitamos un ayuntamiento que reconozca que se ha equivocado al implantar las estaciones de bombeo de Jaboneros y Gálica en zonas verdes, y que las tiene que retirar de acuerdo a la ley y la sentencia.
Una vez que se cumpla la sentencia y se retire la estación de bombeo, habrá que hacer nuevas canalizaciones que lleguen a la EDAR (la depuradora del Peñón del Cuervo).
Lo que no se puede hacer es arreglar el Paseo para uno o dos años y después volver a levantar para hacer las canalizaciones. Si no se hacen bien seguirá habiendo vertidos a las playas, eso es irremediable, sabemos dónde están las tuberías por las que salen los taponazos que vierten a la costa, tenemos fotografías de estos vertidos en las playas. Si no se comienza la casa por los cimientos, es decir, retirada de la estación de bombeo para cumplir con la ley, separar las aguas pluviales de las fecales, hacer una canalización en condiciones que dure muchos años, volveremos al parcheo de ahora.
Con respecto a la peatonalización, lo primero que hay que hacer es buscar un emplazamiento para los entre 80 y 100 coches que aparcan diariamente. ¿Dónde aparca la gente que ahora lo hace en calle Banda del Mar y Quitapenas? No hay un solo lugar.

José Enrique Martínez de la Osa: Estamos pagando un canon de vertidos bestial en el recibo del agua, nos han subido la tarifa… Alguien tendría que hacer cuentas de lo que se ha recaudado en canon de depuración; la depuradora funciona mal, y la otra no está terminada. Además, el sistema que hay está mal diseñado, porque mezcla las aguas de lluvia con las aguas fecales.

Luis Ares: Nos tienen abandonados totalmente, cuando paseamos por el paseo marítimo está asqueroso, parcheado, boquetes por todas partes, suciedad… ¿Quieren aburrirnos para que nos vayamos? No lo van a conseguir. Hay una zona en cierta parte de Pedregalejo que todos los días baldean y limpian, y nosotros estamos dejados de la mano de dios. Tenemos un ambulatorio y no hay una sola ambulancia, con la cantidad de criaturas que viven por aquí, que está Jarazmín, La Mosca, La Araña, El Palo, Olías… ¡y no hay una ambulancia! Que se pone cualquier persona mala y tardan 25-30 minutos en llegar. Hace cuestión de 10 años pusieron un alumbrado para la playa. Se alumbró el primer año varios días y después se acabó. Ese gasto de dinero, ¿para qué? Y así con todo… ¿Por qué nos tienen tan olvidados, cuando nos vamos a 200 metros y están regando las calles todos los días?

La Cementera

José Enrique Martínez de la Osa: Hay una antigua cementera ubicada en La Araña desde principios del siglo pasado. De repente a alguien se le ocurrió la feliz idea de convertirla, además, en una incineradora. La propia Junta de Andalucía ha invertido dinero ahí, y donde antes solo se hacía cemento, ahora también se queman todos los residuos industriales, de hospitales, animales… Y para ello utilizan combustible a partir del caucho de las ruedas de camiones.
Incumplen la normativa de tráfico de mercancía pesada, puesto que por un núcleo urbano no puede circular, cuando los camiones podrían ir por la autovía, que incluso les costaría menos. El ayuntamiento se excusa en que tiene que estudiar la normativa, cuando además se han aprobado mociones en el pleno para que no sigan pasando. No sabemos qué clase de residuos traen esos camiones, y el día que haya un accidente nos vamos a enterar. La torre de la incineradora también incumple la normativa por su altura, y hay una sentencia de ilegalidad.
La incineradora está trabajando sin licencia de obra, porque la sentencia la echa abajo, pero sin embargo el ayuntamiento no hace nada porque han recurrido, y mientras recurren, pues siguen trabajando.
Además, es una falacia hablar de puestos de trabajo, porque sabemos que ahí trabajan cuatro personas porque está todo automatizado.
A la empresa, Goliat, le ha venido de perlas, porque está ganando más dinero que nunca. Nos han llegado noticias de que están trayendo residuos de otras provincias, incluso de Marruecos. No sabemos lo que ocurre y nadie nos lo cuenta. Hace unos años la Junta de Andalucía tenía un laboratorio y analizaba los componentes de la atmósfera y los publicaba. Ahora nada. No sabemos qué sale por esa boca de chimenea.

Luis Ares: Antes permitían la visita de personas ajenas, pero ahora, por algún motivo, ya no está permitida la entrada.

Manuel Hijano: Y esos vertidos afectan, como mínimo, a toda la zona desde Marbella para acá.

El turismo y el futuro

Manuel Hijano: Este Ayuntamiento parece empeñado en acabar con lo que nos singulariza. Yo me acuerdo del cenachero, que venía, llenaba los cenachos y salía desde las playas del Palo dirección a la ciudad. El cenachero ha sido y sigue siendo un referente para los malagueños. Pues bien, casi ningún malagueño tiene idea de dónde está ubicada actualmente la estatua que lo recuerda, a nadie se le ocurre poner algo tan sensible y notorio para esta ciudad escondido a la entrada de un párking, metido entre la maleza. Esto es solo un ejemplo muy simbólico del modelo de ciudad y turismo que se sigue desde este ayuntamiento.
Aquí en el barrio están empezando a surgir muchos apartamentos turísticos, que quitan oferta de alquiler y suben los precios. Esos apartamentos no pagan a Hacienda, mientras que los negocios hosteleros están pagando todo lo que se exige. Luego están las sillas del Paseo, hay una normativa que dice cómo se deben disponer, pero no se lleva a efecto porque el concejal, Julio Andrade, parece no existir. La regeneración del Paseo marítimo habrá que estudiarla para que no se haga un paseo donde en vez de coches o ciudadanía solo haya sillas de establecimientos.

Rafael Caparrós: Queremos un estudio, y en consenso con los vecinos, respecto al Paseo marítimo. No queremos que pase lo mismo que en Pedregalejo, donde está todo masificado de bares. Allí los vecinos no pueden dormir. Lo que se quiere es recaudar cuantos más impuestos mejor con tantos bares como hay.
Respecto a la calidad de la playa, tenemos un problema con la arena que se cogió cuando se hizo la regeneración del Paseo marítimo. La arena es fango del mismo fondo del mar, cuando sopla el viento parece un desierto, todo de polvo. Ya lo hemos denunciado muchísimas veces. Nosotros hemos pedido que cambien esa arena, y los técnicos son los que tienen que decir la forma.

Rafael García El Puchero: Lo que pasó con la arena es que, pegado al rebalaje, digamos que donde el agua limpia la arena, se crían unos chinorritos (una arena muy fina que está siempre lavada). Si te vas metiendo más hacia adentro del mar es donde se cría la coquina; dos o tres metros más adentro se crían las almejas, porque cada especie tiene su hábitat. Si sigues más, se cría la chocha, y más, la concha fina; luego los búsanos, que ya no quedan, y un poco más allá, la peregrina o la vieira. Justamente de ahí es de donde se sacó toda esa arena para la playa. Se hizo tanto daño que ahí ya no cría ni un 10% de lo de antes. Cuando entró el barco ahí, que era una chupona, se llevó el pulpillo, los calamaritos, todo. Por eso no hay coquinas, ni almejas, ni nada.

Manuel Hijano: Por todos estos motivos es que recientemente, desde distintas asociaciones del barrio, convocamos una Asamblea, a la que asistieron unas 130 personas, para tratar estos temas y ver cómo abordar soluciones ante la inoperancia del Ayuntamiento. Nos hemos constituido como la Asamblea Regeneración del Palo para seguir luchando por soluciones para el barrio.