Vertidos en nuestra bahía: como en el siglo XIX

Tenemos que cambiar la idea de que cualquier vertido se pierde o se diluye en la inmensidad del mar. En la Bahía de Málaga los vientos predominantes de levante o poniente ralentizan de manera extrema la mezcla o disolución de las aguas cercanas a la orilla con las de alta mar, salvo unos pocos días en que el terral las lleva mar adentro. Por tanto, los vertidos desde tierra no desaparecen, sino que permanecen largo tiempo en nuestras aguas de baño, moviéndose de levante a poniente o viceversa. Este fenómeno particular de nuestra dinámica litoral agrava más aún el efecto de la contaminación provocada por una aglomeración urbana de casi un millón de personas (de Mijas a Rincón de la Victoria), justo en el vértice del ángulo que cierra la línea de costa de la bahía. Buena parte de sus aguas residuales, industriales y agrícolas se vierten al mar poco o nada depuradas, lo que nos debería concienciar de que estamos ante un grave problema de contaminación, pero también de salud pública, es decir, de derechos humanos.

«90.000 personas vierten sus aguas residuales a la bahía, directamente o a través del Guadalhorce, y a esas cifras hay que añadir los centenares de miles de visitantes estivales»

Todo esto se deduce del Informe Saneamiento Integral, elaborado en 2015 por dos entidades tan poco sospechosas de ecologismo como las Fundaciones CIEDES y MADECA. Este documento concluye que esa parte sin depurar supone el 7% de Málaga, el 5% de Mijas, el 11% de Rincón de la Victoria y, lo peor, el 100% de Cártama, Pizarra, Almogía y Alhaurín el Grande. La suma total arroja el escalofriante resultado de que «queda un 9% de población sin depurar en los municipios de la corona metropolitana de Málaga», es decir, que 90.000 personas vierten sus aguas residuales a la bahía, directamente o a través del Guadalhorce, como veremos después. Pero esto no es lo peor. Estos datos se basan en población censada y en una media a lo largo del año, sin tener en cuenta el aumento que se produce en verano, cuando algunos de esos municipios llegan incluso a duplicar su población, con lo que a a esas cifras hay que añadir los centenares de miles de visitantes estivales.

«“taponazos”: la liberación y vertido directo al mar de miles de litros de aguas fecales desde las estaciones de bombeo a través de los aliviaderos situados en plena playa»

Aliviadero playa de La Misericordia, Chimenea de Los Guindos

Sus vertidos provocan, por ejemplo, el fenómeno de lo que nuestro concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, llama «taponazos»: la liberación y vertido directo al mar de miles de litros de aguas fecales desde las estaciones de bombeo a través de los aliviaderos situados en plena playa. Lo que provoca ese rebosamiento es que en determinados momentos el aumento del caudal que llega por la red a esas estaciones supera su capacidad de evacuación, con lo que podría ocasionar su rotura. Pero la cosa no queda ahí. El problema se complica por la inexistencia, tal como establece el PGOU de Málaga y todos los planes de gestión de aguas, de redes de saneamiento separativas (alcantarillado) que evacuen las aguas residuales por un lado y las de lluvia por otro. Estas últimas irían directas a los aliviaderos en la playa mientras las otras llevarían la contaminación a las depuradoras, con el impulso de las estaciones de bombeo.
Sin embargo, la inexistencia de esa separación en casi todos los municipios del área metropolitana provoca que los vertidos contaminantes de urbanizaciones, comercios y polígonos industriales vayan por el mismo camino, con lo que en momentos de máxima población, como en verano, algunos aliviaderos vierten a la playa algo más que agua de lluvia. En resumen, la cifra de población que provoca vertidos contaminantes sin depurar es mucho mayor que esas 90.000 personas, al menos en los meses de calor.
Esta realidad, conocida por las administraciones españolas desde hace décadas, debió haber sido resuelta antes del 1 de enero de 2015, según obligaba la Directiva Marco de Agua aprobada en 2000 por la UE. Pero se ve que 15 años no ha sido un período suficiente, a juzgar por la falta de medidas efectivas por parte de todas las administraciones implicadas. La única conclusión es que no han hecho los deberes porque no era una prioridad, como sí lo era la construcción de aeropuertos, autopistas y puertos deportivos para una élite social y económica, la mayor parte sin uso ciudadano hoy en día.
Ahora nos enfrentamos a sanciones millonarias, con toda la razón, pero lo peor es que ni esa amenaza inminente está provocando la reacción institucional fulminante que la situación exige. Eso sí, normativas para proteger la calidad del agua la tenemos de todos los colores. Decretos, reglamentos y ordenanzas por doquier establecen instrumentos legales como límites máximos de contaminantes en agua, cierre cautelar de playas al baño, métodos y protocolos analíticos, alertas ciudadanas… Otra cosa es que se apliquen, o que de ello surjan partidas presupuestarias para depuradoras, redes de saneamiento, infraestructuras para reutilización, campañas de educación y concienciación ambiental… Eso, ya lo vamos hablando.

Recogida de muestras en el rio Guadalhorce.

El Guadalhorce: la cloaca de Málaga

Imaginemos, a tenor de lo comentado, el territorio que va desde Alhaurín el Grande, Coín o incluso Álora hasta la propia desembocadura del Guadalhorce, es decir, prácticamente toda la comarca del Bajo Guadalhorce. Las aguas residuales de toda esa población que, como hemos visto, roza las 100.000 personas, junto a las generadas por las 570.000 que vivimos en la capital, Torremolinos y Alhaurín de la Torre, van a parar a la Estación de Aguas Residuales (EDAR) del Guadalhorce, una instalación insuficiente a todas luces. Mientras tanto, siguen sin ver la luz las proyectadas EDAR del Bajo Guadalhorce, que trataría los vertidos domésticos de Coín, Pizarra y Álora, y la de Málaga Norte, que se encargaría de Alhaurín el Grande, Cártama y distritos del norte de la capital. En conclusión: la desidia de las administraciones implicadas, Junta y ayuntamientos convierte el río Guadalhorce en la mayor cloaca de la provincia que cada día vierte directamente a la Bahía de Málaga 17.000m3 de aguas residuales, a pesar de la terminante prohibición europea, en vigor desde el 1 de enero de 2016.

«a través del río Guadalhorce, llegan a las aguas costeras de la ciudad fertilizantes y pesticidas agrícolas procedentes de las comarcas rurales, fundamentalmente de la vegas de cultivo de Antequera y del valle del Guadalhorce»

Además de la contaminación fecal o bacteriana, el informe realizado por el equipo del Aula del Mar para la Agenda 21 de Málaga dejaba claro en 2015 que el «río de los silenciosos» sufre también una grave contaminación química: a través del río Guadalhorce, llegan a las aguas costeras de la ciudad fertilizantes y pesticidas agrícolas procedentes de las comarcas rurales, fundamentalmente de la vegas de cultivo de Antequera y del valle del Guadalhorce. Como consecuencia de la sobrecarga de nitratos y fosfatos, la regulación natural del sistema marino queda anulada. Los pesticidas utilizados en la agricultura intensiva para el control de plagas son arrastrados por la lluvia y los ríos hasta el mar, sobre todo en la estación de otoño.

Los municipios más problemáticos son Cártama y Alhaurín el Grande que, con una población total de unos 50.000 habitantes, representan casi el 60% de las aguas no depuradas. Les siguen Pizarra, Almogía y Colmenar, que tampoco disponen de depuración, y a continuación los municipios que, aunque con depuración, aún cuentan con núcleos de población sin conexián al saneamiento integral.
Informe Saneamiento Integral, 2015. Fundaciones CIEDES y MADECA

Playas Limpias: la campaña que demostró la contaminación del

litoral urbano

Guadalmar, Sacaba, Misericordia, Huelin y Malagueta reciben tal cantidad de aguas fecales residuales, todas de origen humano, que la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento deberían cerrarlas al baño de manera inmediata. La campaña Playas Limpias de 2016 demostró con datos científicos que el riesgo para la salud durante ese verano fue incontestable, y hasta la fecha no se ha llevado a cabo ninguna medida para revertir esa situación.
La campaña, impulsada por la candidatura municipalista de la ciudad, Málaga Ahora, se desarrolló durante los meses de julio y agosto. Las primeras fases incluyeron concienciación e información ciudadana, recepción de testimonios, vídeos y foto-denuncia, además de limpieza y recogida de basura in situ. Posteriormente, el personal técnico de la campaña recogió muestras de agua y arena que fueron analizadas en un laboratorio homologado.

«Fueron las playas de Guadalmar, Sacaba, Misericordia, Huelin y Malagueta en las que se encontraron concentraciones por encima de esas cifras. Recordemos que se trata de bacterias procedentes únicamente del intestino humano, es decir, de aguas fecales, que pueden contagiar enfermedades como gastroenteritis, otitis, conjuntivitis o dermatitis»

Las más de veinte muestras recogidas proporcionaron resultados sorprendentes, que reflejaron un mapa de «puntos negros y puntos grises». Los puntos negros son aquellos en los que el riesgo para la salud humana fue mayor, puesto que tanto los análisis de arena como los de agua arrojan resultados superiores a los que permiten la normativa española y europea (185 UFC de enterococos y 500 de Escherichia Coli). Fueron las playas de Guadalmar, Sacaba, Misericordia, Huelin y Malagueta en las que se encontraron concentraciones por encima de esas cifras. Recordemos que se trata de bacterias procedentes únicamente del intestino humano, es decir, de aguas fecales, que pueden contagiar enfermedades como gastroenteritis, otitis, conjuntivitis o dermatitis.
Destacaba de manera especial el caso de la playa de La Misericordia. En un supuesto aliviadero de aguas pluviales se encontró un auténtico ecosistema bacteriológico, por lo que queda demostrado que es un punto de vertido de aguas fecales no depuradas. Respecto a los puntos de vertidos, resaltaban casos como el del Arroyo de la Cizaña, junto al Parador Nacional de Golf, que en verano únicamente lleva aguas residuales sin depurar que vierten directamente a la playa.

Actuar en 72 horas

A la vista de estos resultados, se presentaron denuncias en septiembre en las Consejerías de Salud y Medio Ambiente y en el propio Ayuntamiento, para lo que se adjuntó toda la documentación técnica de las analíticas. El reglamento de vertidos de la Junta y el Real Decreto estatal de Calidad de Aguas de Baño obligan a actuar de inmediato y cerrar el baño ante la simple sospecha de vertido y contaminación de aguas de baño que puedan provocar un riesgo para la salud, como en este caso. Además obliga a que en menos de 72 horas se realicen análisis periódicos que deben ser publicados, a pesar de lo cual ninguna de las tres administraciones actuó.
Desde el año 2000, cuando la Directiva Marco del Agua estableció un plazo de 15 años para que los Estados miembros lograran el vertido cero al mar y a los ríos, nuestras instituciones, incluido el Estado, no han hecho prácticamente nada al respecto. La única solución pasa por un plan de saneamiento integral, que por supuesto incluya la EDAR Norte, comprometida en el año 2011 por la Junta. Sin embargo, Málaga carece de lo más básico, una red separativa de saneamiento que diferencie aguas pluviales de residuales, lo que es responsabilidad directa del Ayuntamiento.

Conclusiones y soluciones

La campaña culminó con unas jornadas que congregaron a personas expertas, profesionales, activistas y vecinas afectadas.
Entre las medidas, fruto de las conclusiones de estas Jornadas, estaba el aumento de las campañas de concienciación y el fomento de la recogida de agua de lluvia en las edificaciones. Pero sobre todo se incidió en la necesidad de completar la red separativa de aguas pluviales y fecales, también en la propia depuradora (EDAR), la reutilización de aguas pluviales y depuradas aumentando el ínfimo porcentaje de tratamiento terciario (7%) de las EDAR, crear incentivos fiscales al uso responsable del agua y a la depuración y uso de las aguas grises domésticas y mejorar técnicamente los sistemas de depuración.
Esas medidas figurarían en un Plan de Gestión Integral del Ciclo de Agua que considere el agua como bien común y que, por tanto, garantice la sostenibilidad de los ecosistemas asociados y el derecho humano al agua. Este plan debe desarrollar medias encaminadas al ahorro y reutilización del agua y a la disminución del impacto en los ecosistemas durante los procesos de extracción y de descontaminación de las aguas usadas.

VERTIDOS FECALES EN NUESTRO LITORAL URBANO

1. ¿Cuáles son las playas más afectadas? Guadalmar, Sacaba, Misericordia, Huelin, Malagueta y, en menor medida, La Cizaña.

2. Aguas fecales. La presencia en estas playas de Enterococs y E. Coli, bacterias procedentes únicamente del intestino humano, multiplican con creces los límites legales.

3. ¿Cuáles son los riesgos para la salud humana? El contagio de enfermedades como gastroenteritis, otitis, conjuntivitis y dermatitis.

4. ¿Hay otro tipo de contaminación y daño medioambiental? Sí, a la altura de Torre Mónica (Huelin) basta con escarbar 60 centímetros en la arena para descubrir la presencia de hidrocarburos y plomos procedente de metales pesados como, además del propio plomo, níquel o mercurio que aún permanecen tras el cierre, hace décadas, de las antiguas fundiciones.

5. ¿Cuántos litros de aguas residuales se vierten a nuestro litoral? 10.000 millones de litros de aguas residuales reciben la bahía malagueña y sus playas cada año procedentes del Bajo Guadalhorce.

6. ¿Qué dice la ley? El reglamento de vertidos de la Junta de Andalucía y el Real Decreto estatal de Calidad de Aguas de Baños obligan a actuar de inmediato y cerrar el baño ante la simple sospecha de vertido y contaminación de aguas de baño que puedan provocar un riesgo para la salud, como en este caso, y a que en menos de 72 horas se realicen los análisis pertinentes y publicarlos. Además, la Directiva Europea Marco del Agua prohíbe cualquier vertido al litoral que no haya sido depurado.

7. ¿Qué han hecho las Administraciones? Nada. Ni el Ayuntamiento, ni la Junta ni el Estado han hecho nada para cumplir la Directiva Europea Marco del Agua, que data de 2000 y daba un plazo de 15 años para que los Estados miembros lograran el vertido cero al mar. Esto supone un delito medioambiental por omisión.

8. ¿Cuáles son las consecuencias? Además de los daños para el equilibrio ecológico, los perjuicios directos para la salud o indirectos mediante la ingesta de mejillones y almejas, la Unión Europea ya ha cursado a España una multa de 46,5 millones de euros por vertidos en toda nuestra geografía.

9. ¿Cuáles son las soluciones?
• Junta de Andalucía: Plan de saneamiento integral que incluya la EDAR Norte, prometida en el año 2011 .
• Ayuntamiento: creación de una red separativa de saneamiento, que diferencie aguas pluviales de residuales.
• Estado: medidas efectiva para cumplir la Directiva Europea Marco del Agua de Vertidos 0.

«Nuestra relación actual con el mar no es sostenible»

Charlamos con Juan Jesús Martín Jaime. Este biólogo, doctor en pedagogía y profesor asociado de la Universidad de Málaga, es socio fundador del Aula del Mar de Málaga, que arrancó su experiencia allá por 1989. Acumula hoy en día más de 20 años de experiencia profesional en la divulgación, la educación ambiental y la participación ligada a la conservación de los recursos y la defensa del litoral de nuestra provincia. Pero no solo acudimos a él como experto reconocido públicamente, sino por haber participado como ponente en las jornadas «Playas Limpias: calidad del agua, medio ambiente y salud pública en el litoral malagueño», en las que además ejerció de anfitrión, como responsable del Museo Alborania, donde se celebraron. Es por tanto un buen conocedor de esa campaña desarrollada por Málaga Ahora el verano pasado.

—El Aula del Mar de Málaga es una institución muy querida por vuestra labor en educación e investigación medioambiental, y además gestionáis el Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas (CREMA). Es decir, estáis en permanente contacto con todo lo que afecta a la conservación del litoral malagueño desde hace décadas. ¿Cuál es vuestro diagnóstico para la situación actual de nuestra costa?
—Málaga está situada en el corazón del mar de Alborán, único lugar del mundo donde conviven especies atlánticas y mediterráneas. Por ello es un enclave de elevada biodiversidad marina. Sin embargo, nuestra relación actual con el mar no es sostenible. El déficit en el saneamiento integral de las aguas residuales urbanas y la tendencia a incrementar la construcción en la franja costera conllevan la ruptura del equilibrio ecológico entre las especies marinas y la desestabilización de las playas.

«El déficit en el saneamiento integral de las aguas residuales urbanas y la tendencia a incrementar la construcción en la franja costera conllevan la ruptura del equilibrio ecológico entre las especies marinas y la desestabilización de las playas»

—Llama la atención el contraste entre la percepción ciudadana de que el agua de las playas en Málaga está sucia y los informes que presentan las administraciones públicas, que año tras año declaran ese agua como de calidad «excelente».
—Efectivamente, en la mayoría de las playas del litoral malagueño observamos numerosos residuos en la arena dejados directamente por los usuarios de la playa o que han llegado desde los desagües domésticos (colillas, toallitas, objetos higiénicos) y también residuos flotantes en el mar, a veces incluso acompañados de malos olores.
El mar tiene una gran capacidad biocida y de dilución frente a microorganismos de origen intestinal humano que llegan a nuestra costa. Sin embargo, animales filtradores, como los mejillones o almejas, son concentradores biológicos, filtran por tamaño de partícula, de modo que, junto a las microalgas de que se alimentan, ingieren microbios que pueden acabar en nuestra mesa.
Por ello, deben hacerse también análisis de moluscos filtradores, que son indicadores de la calidad de las aguas costeras.
—Vivimos en el momento con más legislación para proteger y conservar el medio ambiente marino: agendas 21, planes, estrategias… ¿Por qué no tienen efecto para solucionar un problema tan serio como la constante aparición en el litoral de las famosas toallitas y demás artículos de higiene personal provenientes de nuestros cuartos de baño?
—Es muy difícil aplicar la legislación ambiental solo mediante la vigilancia policial y las multas. Para solucionar el grave problema del vertido al váter de objetos higiénicos plásticos y aceite frito (uno de los componentes de las natas en las playas) es necesario impulsar procesos de comunicación de sus efectos negativos sobre el medio ambiente y nuestra calidad de vida. También hay que fomentar la participación ciudadana en la conservación del litoral, mediante, por ejemplo, la promoción del «apadrinamiento ambiental» por colectivos ciudadanos y escolares de tramos de costa.
—La mejora de la calidad del destino es un concepto que se usa mucho en la planificación turística, aunque sin demasiado éxito a simple vista. ¿Qué debería hacerse para evitar las natas que vemos ya en la superficie del mar justo cuando empiezan a llegar miles de visitantes para pasar sus vacaciones de verano en Málaga?
—La Costa del Sol recibe actualmente más de diez millones de turistas al año, que se unen a la población local. Sin embargo, no se invierte y existe un gran déficit en la realización de campañas de sensibilización ambiental y en la promoción del turismo sostenible. Tanto por la calidad ambiental del litoral como por nuestra economía y empleo, fuertemente ligados al sector turístico, es fundamental incidir en la raíz del problema: invertir en la educación ambiental de residentes y visitantes para promover un cambio de hábitos.
Así, se reduciría el volumen de residuos sólidos arrojados sobre la playa y enclaves litorales de difícil acceso para los servicios de limpieza municipales. También se frenaría la recolección indiscriminada por entretenimiento de cangrejos y lapas que amenazan la supervivencia de las poblaciones de invertebrados marinos del rompeolas.
Como conclusión, cabe resaltar que es necesaria la complicidad entre los organismos públicos y la ciudadanía para un desarrollo sostenible del litoral. Esto debe concretarse en protocolos y compromisos de participación efectiva, con retroalimentación de la administración sobre los resultados de las acciones que se pongan en marcha para la mejora ambiental de los entornos costeros. Todos y todas debemos y podemos aportar nuestro granito de arena en la conservación del litoral malagueño.

Ángel Rodríguez