En el año 2008 Onda Color tomaba el testigo de Onda Puerto Radio para instalarse en Palma-Palmilla. Desde entonces, el 107.3 de la FM malagueña emite los contenidos de una de las experiencias de gestión ciudadana y comunicativa con más solera de Andalucía. Lo hace, además, desde el corazón de uno de los barrios más abandonados por el Ayuntamiento de la ciudad, lo que a su vez la convierte en un proyecto vecinal que rompe tópicos y fronteras urbanas. De todo ello charlamos con dos de sus representantes, Rocío Santos Gil y Javier Díaz Muriana.

Gente Corriente: Onda Color es una radio comunitaria, pero también mucho más.
Onda Color es, en efecto, una radio comunitaria, pero quizá es lo que menos sea de todo. Onda Color es resultado de una reivindicación del vecindario del barrio en el que se encuentra, Palma-Palmilla y, tal vez por ello, no es una radio cualquiera, sino que tiene en su ADN un propósito: ser una herramienta de cambio social para el barrio. Pero Onda Color escapa a su idea original y es todos y cada uno de los colectivos, estudiantes y personas que la integran, haciendo sus programas, montando sus debates y participando por todos los medios posibles en una comunicación libre y ciudadana.

«no es una radio cualquiera, sino que tiene en su ADN un propósito: ser una herramienta de cambio social para el barrio»

GC: Contadnos un poco de su trayectoria.
El origen de Onda Cola se remonta al período 1991-1992, cuando un colectivo vecinal del Puerto de la Torre, otro barrio malagueño, decide montar una radio. Onda Puerto crece allí y poco a poco también se convierte en un espacio donde estudiantes de la UMA y otros colectivos van a hacer programas propios, enriqueciendo la dinámica de la radio, los contenidos, los enfoques, etc. Hasta el año 2006 la radio sigue funcionando en su emplazamiento original. Es entonces cuando el local donde se encontraba cierra, obligándonos a buscar otro sitio donde ubicar la radio. Tanteamos varias posibilidades, hablamos con varios colectivos, hasta que, casualmente, un compañero de una radio comunitaria de Madrid conoce a una vecina de Palma- Palmilla durante unas jornadas donde asiste como representante de Proyecto Hogar. Nuestro compañero le habla de nosotras y la vecina le comenta que el tener una radio el barrio es un reclamo vecinal muy extendido.

«son las vecinas y vecinos del barrio y muchos de los colectivos que allí trabajan quienes deciden de qué forma se debe implementar la emisora,
bajo qué parámetros, etc.»

Ahí comienza nuestra relación con el barrio, a través de Proyecto Hogar y de asambleas vecinales enormes, donde son las vecinas y vecinos del barrio y muchos de los colectivos que allí trabajan quienes deciden de qué forma se debe implementar la emisora, bajo qué parámetros, etc.
Eligen incluso el nombre. La radio comienza instalándose en un espacio para mudarse temporalmente a otro.
Después de algo más de un año desde los comienzos de nuestra emisión en Palma-Palmilla, nos instalamos definitivamente en el edificio actual. Esto fue en 2008. Desde entonces decenas de colectivos, centenares de personas del barrio y de otros lugares han pasado por la radio para hacer su programa, para colaborar en la gestión o en la producción de contenidos, para ser entrevistadas, etc.
Además de crear contenidos sonoros, tenemos otra serie de actividades, como el RadioTeatro y el Club de Lectura con perspectiva de género, actividades paralelas de la propia plataforma de comunicación que nutren a su vez a Onda Color de contenidos y revierten políticamente en la forma de entender nuestra relación con la radio. También colaboramos con colectivos externos, llevamos la radio a la calle, hacemos formación en institutos y colegios, desarrollamos talleres de alfabetización mediáticas en distintos territorios, etc.


GC: El espectro electromagnético utilizado para la radiodifusión y emisión televisiva es de dominio público, ¿creéis que se da una posibilidad de gestión ciudadana sobre lo que es común?
Las experiencias latinoamericanas, así como algunas europeas, nos enseñan que existen mecanismos de participación pública en la gestión del espectro radioeléctrico de los que estamos a años luz en España.

«existen mecanismos de participación pública en la gestión del espectro radioeléctrico de los que
estamos a años luz en España»

Entre los mecanismos se encuentran tres que consideramos fundamentales. El primero de ellos es la gestión ciudadana del dominio público, en este caso de las ondas radioeléctricas, que debería pasar por la creación de un consejo de participación en el que sociedad civil organizada y colectivos de base auditen la labor diaria de los medios de comunicación en función de la utilización del espectro para el servicio público: informar, educar y entretener. La segunda de las herramientas es la participación de la sociedad civil en el espectro radioeléctrico, por eso hemos promovido junto a otras organizaciones en el Foro Andaluz de Educación, Comunicación y Ciudadanía una ley andaluza que tenga en cuenta que existen voces desde la sociedad civil y sin ánimo de lucro que quieren disputarle el protagonismo a las radios privadas comerciales y públicas. Por último, pensamos que existe un mecanismo, previsto en los estatutos de autonomía y la propia Ley estatal del audiovisual, que no se está ejecutando con todas las garantías posibles y es el derecho de acceso. Es un derecho del que goza cualquier persona a utilizar las herramientas que ofrecen las televisiones y radios públicas, incluidas las locales, para que su voz sea escuchada.
No se trata solamente de que Onda Azul, por poner un ejemplo, entreviste en sus informativos a los colectivos sociales, sino de que estos sean formados y provistos de todo lo necesario para producir su propio programa, decidir sus propios temas, configurar su propia agenda. Así visto, pensar que la gestión que hacen nuestros representantes públicos del espacio común es ciudadana supone alejarse mucho de lo que consideramos un modelo realmente democrático.
GC: Habéis mencionado organizaciones como el Foro Andaluz. ¿Tiene relación Onda Color con otros proyectos e iniciativas del Común?
En la actualidad nos encontramos en una fase de construcción de red en la ciudad. Si bien es cierto que llevamos años trabajando en iniciativas de comunicación, la radio ha servido como espacio de encuentro para distintos colectivos de la ciudad y ese es su mayor valor: que la radio se convierta (y eso depende de los propios colectivos) en una herramienta de comunicación a disposición de la gente, que puede utilizar para dar voz a sus demandas y crear en su entorno un proyecto común. A veces nos llaman para cubrir como medio de comunicación determinadas actividades o acciones y, obviamente, no podemos asistir porque no somos un medio profesionalizado que disponga de personal contratado. Los colectivos deben empoderarse a través de la radio y dar forma a sus necesidades mediáticas, generar contenidos propios de manera autónoma que puedan difundir dándole el valor que merecen.
GC: ¿Cuál es la situación legal de Onda Color?
Somos un medio que se encuentra en la alegalidad. Por una parte, la ley nos «reconoce» como una herramienta útil para cubrir necesidades sociales, culturales y de comunicación específicas de comunidades y grupos sociales, así como para fomentar la participación ciudadana y la vertebración del tejido asociativo pero, a su vez, no ha desarrollado el reglamento al que obligaba la ley para procurar una acceso adecuado de este tipo de emisoras a las licencias. Esto es a lo que aluden los legisladores de las administraciones territoriales, en nuestro caso la Junta de Andalucía, para obstaculizar nuestro acceso a licencias con las que emitir de forma completamente legal. Es por ello que hemos pedido a la Junta de Andalucía que solicite al Ministerio de Industria, que es quien planifica el espectro radioeléctrico, licencias para las comunitarias.
GC: Por lo que contáis, podríamos decir que Onda Color es una emisora del Común.
El común somos todas las personas que participamos en la radio, pero sobre todo las que no lo hacen. ¿Qué es el común? pero sobre todo, ¿qué no es el común, qué está fuera del común? A pesar de las dificultades procuramos llevar a rajatabla la radicalidad democrática en la toma de decisiones y la apertura del colectivo de la radio a cualquier persona que quiera echar una mano y participar activamente en ella.
GC: ¿Cuál sería esa comunidad que gestiona el recurso común? ¿Es abierta?
La comunidad que gestiona la radio está participada por vecinas y vecinos del barrio Palma-Palmilla y por activistas, migrantes, comunicadoras y estudiantes, trabajadoras que dedican su tiempo libre a hacer radio, gente voluntaria que se dedica a los cuidados, tan importante para que la radio no se pare ni un momento, colaboradoras que ponen su voz y sus ideas para que algún día todo cambie sin dejar a nadie atrás. Creemos que tenemos que estar en el tejido asociativo de Málaga y otros proyectos con un objetivo común, empoderarnos a través de la comunicación y visibilizar aquellas iniciativas que apuesten por la transformación social del territorio. Y cualquier persona o colectivo puede solicitar un espacio en Onda Color.
GC: Se suele decir que lo comunal es caótico e inoperante, ¿cómo se regula Onda Color, es muy complicado?
Hacer lo común no es caótico ni inoperante, es natural. Y claro, en un mundo en el que el capitalismo ha conquistado todas las facetas de la vida, nuestro horario, nuestras relaciones personales, nuestra forma de vivir la vida, de alimentarnos, de pensar, recuperar los tiempos y no dejarse arrastrar por la marea es una tarea titánica. Necesitamos desaprender los procesos para aprender unos nuevos. No hay que inventarlos, ya están ahí, solo que hay que convencerse, politizarse, reapropiarse de los ritmos de trabajo y parar las inercias con las que se crean ilusiones de eficacia, pero que en absoluto transforman las sociedades en las que queremos incidir.
Los procesos de gestión, además, son duros porque requieren de un esfuerzo colectivo mayor y de una inversión del tiempo personal bastante elevada. La radio es un espacio físico al que hay que prestar determinados cuidados y atenciones, hay un porcentaje de imprevistos que demandan atención en los momentos más insospechados. La coordinación de la gente que participa allí y que asume tareas en distintos ámbitos es fundamental, ya que, como hemos señalado, Onda Color no se limita exclusivamente a producir contenidos sonoros. El colectivo desarrolla actividades formativas relacionadas con la alfabetización mediática en distintos ámbitos o sacamos la radio a la calle para determinadas actividades. Esto requiere un esfuerzo colectivo e individual enorme que debemos tener en cuenta para evitar frustraciones y autoorganizarnos de la forma más eficiente posible.
GC: ¿Qué aprendizajes sacáis de esa experiencia de gestión común?
Que en el momento en que dejemos de obtener aprendizajes nos habremos convertido en una herramienta más del sistema que pretendemos transformar. Aprender es una tarea constante. Nosotros decimos que nacimos para escuchar, no para hablar. Y esa es una máxima que llevamos por bandera. Seguimos construyéndonos como medio y como colectivo que siempre mira al territorio donde está ubicado sin perder de vista al mundo. No podemos dejar de escuchar y trabajar para transformar nuestra realidad más inmediata, que es la de Palma-Palmilla, sin escuchar a la vez a la gente del barrio. ¿Son mejorables los mecanismos de participación que hemos construido y seguimos construyendo? Por supuesto. Quizás vamos despacio porque, como decían, vamos lejos. Pero los relatos, las realidades y las experiencias de una zona como la nuestra deben incorporarse a un ritmo que nadie debe imponer desde fuera, ni siquiera desde la emisora. Tenemos referentes y podemos resolver cosas en común con otras radios amigas, pero al final cada medio comunitario es único y tiene su propia idiosincrasia, se debe a su territorio. Todo esto hace que Onda Color sea algo muy orgánico, muy vivo.
GC: Y por tanto se enfrenta a problemas y desafíos específicos.
No creemos que sean diferentes a las que se enfrentan cada día todos los colectivos sociales: infrafinanciación, falta de motivación y participación de las personas, problemas de sostenibilidad… Sin embargo hay dos grandes problemas a los que nos enfrentamos. Por una parte, la incomprensión por parte de nuestros representantes en las instituciones de la idiosincrasia de Onda Color en Málaga y en el territorio andaluz. Podríamos decir que, en algunos momentos, hemos notado la falta de consideración de nuestro proyecto comunicativo, por ejemplo en la ausencia de apoyo institucional, la desatención informativa y, por supuesto, a nivel de financiación. Por otra parte, tenemos un desafío mayor con la juventud y su falta de educación y pensamiento crítico, algo fundamental que necesitamos a la hora de que nuestra radio aporte su granito de arena para no normalizar la distopía de nuestro tiempo. Existe un tercer conflicto cotidiano y es la falta de tiempo y recursos para involucrarnos más como colectivo de comunicación en otros espacios y foros de la ciudad, no solo como medios de comunicación, sino como asociación que trabaja la comunicación como herramienta para la transformación social.

«Mientras haya gente que se rebele contra los medios de comunicación comerciales y quieran hacer el suyo propio, Onda Color seguirá teniendo razón de ser»

GC: Sin duda Onda Color es un valor para la ciudad, ¿cómo veis el futuro?
El valor de Onda Color lo dan sus voces, cuantas más y más diversas, más riqueza representada en las ondas libres de la radio. Es un valor que depende exclusivamente de la calidad de los argumentos, de los contenidos y de las ideas que se difunden y que configuran una nueva forma (libre, comunal, ciudadana, participativa, independiente) de hacer comunicación para la ciudad. Onda Color vivirá mientras haya gente que quiera contrarrestar el discurso hegemónico que nos llega envasado desde arriba, mientras haya gente que considere que la agenda mediática debe ser otra, que la información y la comunicación no admiten mercantilización alguna, que la ciudadanía es capaz de decidir cómo quiere informar, cómo y sobre qué temas. Mientras haya gente que se rebele contra los medios de comunicación comerciales y quieran hacer el suyo propio, Onda Color seguirá teniendo razón de ser.