Los Baños del Carmen: favores a costa de nuestro patrimonio natural

Del esplendor a la ruina

1929. José Pérez Murillas. Fondo Murillas, Archivo CTI-UMA

Los Baños del Carmen son sin duda uno de esos lugares emblemáticos de Málaga, un punto tan singular de nuestro litoral urbano que cuesta mucho entender cómo han sobrevivido al furor destructivo del gobierno local del PP. Los Balnearios de los Baños del Carmen, en el distrito Este, fueron inaugurados oficialmente en verano de 1918, herederos de los gustos por el Romanticismo que, desde la industrialización de Málaga en el siglo anterior, prevalecían entre la burguesía, y de los que quizás es el Jardín de La Concepción el máximo exponente.
Los Baños, que llegaron a contar con un embarcadero y pantalla para la proyección de películas, fueron pioneros en eliminar la separación de zonas de baño para hombres y mujeres, entre las que incluso se alzaban unas esteras opacas. Igualmente, según las costumbres burguesas de la época, contó con campo de fútbol, pista de tenis (la reina Victoria llegó a asistir a algún campeonato celebrado en los Baños), 2.000 m² de pista de baile, etc. Como decía la publicidad de la época: «Parque Balneario Nuestra Señora del Carmen SA. Abierto todo el año. Conciertos. Varietès. Pistas de Baile. Concursos. Regatas, verbenas, campo de tenis. Gran Restaurante».
Su decadencia, o su adaptación a los nuevos tiempos, era evidente ya en los años setenta, época de la que muchas y muchos malagueños recuerdan el camping que se extendía sobre el eucaliptal que aún sobrevive, y que cerró a mediados de los noventa, una década después de que las nuevas legislaciones sobre Costas entraran en vigor. Esa era la legislación, de hecho, que provocó que a partir de los ochenta el restaurante y la playa privada fueran por fin de libre acceso. Desde entonces, todas las malagueñas podemos disfrutar de los mejores atardeceres de la ciudad, bien es cierto que la dejadez de las distintas administraciones hacen que el enclave esté lleno de escombros, suciedad o tramos descubiertos de tubería, por no hablar de muros a punto del desmoronamiento.
En 1995, cuando se clausuró el camping, dos constructoras adquirieron la sociedad concesionaria. Aunque cueste creerlo, no realizaron ninguna tarea de mantenimiento, ni siquiera por motivos de seguridad. Incluso, no hace tanto la limpieza y el tapiado de las dependencias, tras el desalojo de un campamento espontáneo de unos años antes, corrió por cuenta del Ayuntamiento, que también se encargó, por esperpéntico que resulte, de instalar la chapa metálica de la caseta de las taquillas, que cuentan con protección especial.

«el rescate no se inició hasta septiembre de 2016, pero el último día de ese mes se vendieron las acciones a un grupo de cuatros socios liderados por los ex concejales Damián Caneda y José Luis Ramos»

Conviene recordar que en el año 2010 Costas declaró de utilidad pública el rescate de la concesión de los Baños del Carmen, y en 2014 lo ratificaba la Audiencia Nacional mediante sentencia firme. Pese a ello, el rescate no se inició hasta septiembre de 2016, pero el último día de ese mes se vendieron las acciones a un grupo de cuatros socios liderados por los ex concejales Damián Caneda y José Luis Ramos. El rescate entonces pasó un segundo plano, pues de golpe esta operación abrió una nueva batalla judicial para determinar si, al no haberse comunicado a la Junta la venta de estas acciones, se tenían motivos para la extinción de la concesión. Seguramente esta batalla no se haya resuelto todavía cuando en 2018
finalice la concesión.

Pagar favores

1920. Terraza y quioscco de música en los Baños del Carmen. Colección particular. Tarjeta postal

Ya sabemos que cuando las administraciones abandonan el interés general se debe a que existen beneficiarios particulares a los que priorizar. Para que esa relación se produzca, nada mejor que la incompetencia, claro, pero hay otro elemento que exige un poco más de intención política: la opacidad. Quizás, en este caso concreto, lo entendamos mejor si hacemos un poco de memoria.
En 2003 José Luis Ramos, bien conocido hoy por sus cargos en la asociaciones locales de hosteleros, abandonó su puesto como concejal de Empleo. Se había descubierto que tres de las siete personas contratadas en una oferta de plazas para el Instituto Municipal de Empleo eran parientes (su propia cuñada) o tenían una relación directa con dirigentes del PP, como la novia de Juan Manuel Moreno Bonilla (que por entonces era miembro de la dirección nacional, antes de convertirse en presidente de la andaluza). Por su parte, cuando en 2011 Damián Caneda tomó posesión de su acta como concejal de Cultura, Turismo y Deportes declaró un patrimonio de más de tres millones de euros (lo que le convertía en el concejal más rico de Andalucía), gracias a un entramado societario en torno a la empresa matriz Inversiones Empresariales Malagueñas, lo que seguramente le tendría que haber invalidado para su cargo. Tres años después se produjo su sorprendente dimisión. No era el único miembro de ese gobierno que no repetiría en la siguiente legislatura.
Tampoco iba a estar Miguel Briones, el actual subdelegado del gobierno. Briones fue delegado no electo de Cultura, Educación y Fiestas entre 2007 y 2011 y de Educación y del distrito Teatinos-Universidad entre 2011 y 2013, cargos que tuvo que abandonar tras una sentencia del Tribunal Constitucional que reafirmaba que solo los concejales elegidos en las urnas podían formar parte de las juntas de gobierno. El premio por los servicios prestados, no obstante, fue notable. Como hemos dicho, desde septiembre de 2015 ocupa el cargo de subdelegado del gobierno, en el que relevó a Jorge Hernández Mollar, quien en el momento de su jubilación no dudó en declarar que uno de sus mayores quebraderos de cabeza venía, precisamente, de la situación de los Baños del Carmen. No olvidemos que Costas, como dominio público, es una competencia estatal. Un año después Caneda y Ramos ya contaban con esa concesión in extremis.
Por si fuera poco, ambos habían dimitido o abandonado sus cargos en el gobierno local en un momento caliente que les concernía muy directamente: el fiasco de Art Natura. Hacia 2014, como ha quedado demostrado en la Comisión de Investigación que durante un año se ha celebrado en el Ayuntamiento, todo el mundo sabía que estábamos ante el mayor fiasco de los gobiernos del PP en Málaga: la rehabilitación de la antigua Tabacalera para construir un complejo museístico de ciencias de la vida (finalmente reducido a un proyecto de Museo de las Gemas) era un despropósito urdido desde Génova por Miguel Ángel Cortés, secretario de Estado con Aznar. Amaños de todo tipo llevaron a inflar la factura para la ciudad hasta unos 40 millones de euros, en buena medida por obcecación del alcalde, y finalmente tuvimos un museo que permaneció abierto durante dos horas. Otro de los implicados, Javier Fernández, mano derecha entonces del alcalde, también abandonó el barco, e igualmente obtuvo un premio goloso: director de Museo Carmen Thyssen.

«Un informe del Servicio de Conservación municipal de 2016 aseguraba que la instalación y su entorno «no reúnen las condiciones de habitabilidad, salubridad […] exigidas y exigibles por normativa». La situación actual de los Baños del Carmen es de ruina y urge rehabilitarlos cuanto antes»

Así, si Briones miraba para otro lado y acababa en Subdelegación del Gobierno, si Fernández hacía lo propio y comandaba el Thyssen, Caneda, por su parte, obtenía la concesión irregular de los Baños del Carmen, ahora que su antiguo correligionario era pieza clave para ello.
Mientras tanto continúa el abandono del parque, el vallado de zonas, las obras ilegales, las actividades no autorizadas, el deterioro del patrimonio histórico y la degradación del conjunto paisajístico y edificatorio. Un informe del Servicio de Conservación municipal de 2016 aseguraba que la instalación y su entorno «no reúnen las condiciones de habitabilidad, salubridad […] exigidas y exigibles por normativa». La situación actual de los Baños del Carmen es de ruina y urge rehabilitarlos cuanto antes. Así lo certifica también un informe del la Gerencia de Urbanismo del año pasado. Incluso hemos leído declaraciones de los promotores y propietarios del restaurante en el mismo sentido.
El duro informe de la Gerencia de Urbanismo habla de «instalaciones precarias, con cableados aéreos, almacenamiento de 13 bombonas de gas junto al menaje y tras un tabique simple de pladur de la nueva cocina, tabiques semiderruidos y ausencia total de sectorización». También señala «suciedad, escombros, basura y falta de medidas antiincendios». No caben excusas para actuar de inmediato y salvar una de nuestra joyas naturales, sobre todo si tenemos en cuenta que tanto el edificio principal como las taquillas de entrada gozan de protección integral, al estar catalogados como Bien de Interés Cultural, por lo que no cabe demolerlos, sino restaurarlos.
Poner a disposición de las vecinas y vecinos esta zona verde pasa por no retrasar más las actuaciones para proteger el promontorio donde se asienta el edificio ni el Plan Especial de regeneración de la zona que preserve todo el conjunto. Nada de ello será posible si antes no se resuelve la concesión, ya sea por el rescate declarado de interés general o por su finalización en 2018, puesto que es evidente que no se debería otorgar licencia a los actuales concesionarios. Pero hay que pagar favores.

Ysabel Torralbo

Rascacielos para la Zona Metropolitana de la Costa del Sol

Trabajos de estudiantes de arquitectura de la Universidad de Granada (2017) 1

Los rascacielos, o edificios en altura, pertenecen a una tipología arquitectónica que puede ser muy útil para la ciudad, siempre que sirvan para densificar y diversificar el uso del suelo urbanizado aportando variedad y riqueza espacial y social a un entorno urbano. El arquitecto holandés Rem Koolhaas valora positivamente los rascacielos de Nueva York porque en el mismo edificio se apilan unos usos muy diferentes sobre otros. Así, destaca que el Waldorf-Astoria concentre un hotel de paso, comercios, residencia, un gran conjunto con salón de bailes y recepciones, sedes compartidas de clubes y organizaciones, un garaje para vagones privados de ferrocarril, salas de exposiciones «y todo lo que se pueda imaginar en 40 pisos».2

  • Sin embargo, el geógrafo Henri Lefebvre criticaba los rascacielos –«casas torre»- como arrogancia fálica o, lo que es peor, falocrática3. Es lógico, pues los rascacielos son las arquitecturas más queridas para la exhibición del poder económico (precisamente nacen a finales del siglo XIX en Estados Unidos asociados con las multinacionales cuando éstas adquieren el tamaño suficiente para competir con los estados). Además, también se utilizan para absorber la excesiva liquidez económica, como sucede actualmente. Por ello, en las crisis inmobiliarias encontramos gran parte de las causas de las crisis económicas.

    David Harvey, catedrático de Antropología y Geografía de la Universidad de Nueva York, explica en Ciudades rebeldes4 que toda crisis global ha sido precedida de una crisis inmobiliaria causada por un exceso de liquidez monetaria que hace que los ricos desvíen sus beneficios hacia la construcción, provocando de esta manera una gran burbuja inmobiliaria, que suele estallar anunciando la crisis económica inmediata. Esta explicación tiene un referente visual en los skylines de las ciudades importantes. Los nuevos rascacielos son anuncios de las crisis económicas que vienen, al tratarse de beneficios y liquidez excedente puestos a especular (vanidad y codicia de los poderosos juntas en una arquitectura).

    En Nueva York, el Empire State inició su construcción antes de la crisis de 1929, aunque se concluyó en 1931. Las Torres Gemelas (World Trade Center) se inauguraron a finales de 1973, una vez desatada la crisis del petróleo a principios de ese año. El nuevo proyecto de sustitución de las antiguas Torres Gemelas, proyectado antes de la emergencia de la actual crisis, se inaugura ahora, en plena crisis. Las Cuatro Torres Business Area, del paseo de la Castellana de Madrid, se inauguraron durante el periodo 2007 y 2009. Lo más llamativo es que Harvey explica que las crisis inmobiliarias de Florida (EE. UU.), Inglaterra, Irlanda y del sur de España son las causantes de la actual crisis global en que nos encontramos. El desarrollo y el crecimiento ilimitado expresados en construcción y superficie urbanizada extendidas indefinidamente por el territorio son la principal causa de la gran crisis (como antes, aunque ahora en nuestro país aparecemos como atizadores de la hoguera) 5.

    Los rascacielos, por ello, de forma muy clara en los destinos turísticos del litoral español, son la forma visual más expresiva de las consecuencias de una growth machine, es decir, de una máquina de crecimiento urbano. La growth machine es un acuerdo tácito social entre al menos cuatro agentes poderosos que comparten los mismos fines: el crecimiento de la extensión del suelo urbano y de la especulación inmobiliario-financiera, así como la ampliación de la base demográfica de la población. Estos cuatro agentes son los políticos, seguidos de los empresarios y banqueros, a continuación los técnicos y profesionales y por último los medios de comunicación social. Por otro lado, este acuerdo tácito consigue aglutinar a los grupos ciudadanos -todos ellos con mínimos poderes- contrarios a los megaproyectos, que se resisten con escasos medios a las intenciones constructoras injustificadas de los poderosos. La Plataforma Defendamos Nuestro Horizonte 6 es un claro ejemplo de un grupo que aglutina a diversos opositores.

    Tras la crisis, los megaproyectos como los rascacielos están fomentando, transformando y agravando las siguientes problemáticas ciudadanas y urbanas, pues su influencia afecta a grandes superficies de la ciudad:

    • Generalizan el urbanismo como forma de corrupción política 7. Por un lado, tenemos el llamado «urbanismo a la carta» y de convenio que favorece las intenciones de la iniciativa privada8 y, por otro, aquellas otras cuestiones que acompañan a la producción urbana (conjunto de infraestructuras, normas fiscales, cívicas, desregulaciones, moratorias, etc.). Son hechos que podemos denominar en conjunto, y parafraseando a Bauman 9 , «urbanismo líquido».

  • Facilitan, junto a los megaeventos, la concentración de los tiempos, las energías y los esfuerzos del capital financiero para promover sus intenciones especulativas en el espacio urbano y el territorio 10.
  • Aportan mayor protagonismo al capital financiero en la nueva economía urbana, que -aunque no anula el capital inmobiliario que ha sido el motor de las transformaciones anteriores- comienza a aparecer como determinante tras la crisis 11.

Los rascacielos podrían ser arquitecturas que beneficiasen la sostenibilidad de la ciudad contemporánea, al densificarla, concentrando funciones, reduciendo el consumo de energía por transporte y aumentando la diversidad y riqueza de la vida urbana. Sin embargo, en Málaga, en Andalucía, después de la crisis se han convertido en elementos arquitectónicos que solo se pueden justificar desde la ignorancia, o por aquellos que ejercen de oportunistas sin escrúpulos.

[1] Estudiantes de la asignatura Monográfico de Proyectos de Arquitectura de la UGR (2017): Aguayo, Emma; Bonneau, Johanna; Combaz, Aymeric; Contreras, Antonio; Cuadros, Manuel; García, Ana; García Parada, Inés; Martínez, Enrique; Medina, Cristina; Ortiz, Daniel; Rodríguez, Laura; Torres, Clara.

[2] Koolhass, R. (2004): Delirio de Nueva York. Gustavo Gili (Barcelona).

[3] Lefenvre, H. (2013): La producción del espacio. Capitán Swing (Madrid)

[4] Harvey, D (2013): Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana. Akal (Madrid).

[5] Romero, J. M. (2016): «¿Dónde nos encontramos? Lugar y tiempo del nuevo urbanismo». Blog Paisaje Transversal (11/02/2016): http://www.paisajetransversal.org/2016/02/donde-nos-encontramos-lugar-y-tiempo-del-nuevo-urbanismo.html#more

[6] http://defendamosnuestrohorizonte.esy.es/

[7]  De Salas, J. (2004): «Tesis Granada sobre corrupción institucional. La corrupción como forma de gobierno», en AA.VV: 020404 Deriva en ZoMeCS. Fundación Rizoma (Málaga).

[8] Rullán, O. (2012): «Urbanismo expansivo en el estado español: de la utopía a la realidad», en Gozálvez,, V. y Marco, J. A. (eds.): Geografía, retos ambientales y territoriales. XXII Congresos de geógrafos españoles, 2011. Universidad de Alicante (Alicante).

[9]  Bauman, Z (2013): Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre. Tusquets Editores (Barcelona).

[10] Grupo de estudios antropológicos La Corrala (Cood.; (2016): Cartografía de la ciudad capitalista. Transformación urbana y conflicto social en el Estado español. Traficantes de Sueños (Madrid).

[11]  Harvey, D. (2013): Op. Cit.

José María Romero (dr. arquitecto, profesor UGR).
Colaboran en este artículo: Eduardo Serrano (dr. arquitecto), Yolanda Romero (dra. turismo, prof. UNE y UOC), Enrique Navarro (dr. geografía, prof. UMA), Fernando Ramos (arquitecto), y Rubén Mora (arquitecto).
Infografias: Estudiantes de la asignatura Monográfico de Proyectos de la ETS Arquitectura, Universidad de Granada.

Sin verano azul: este año también nos bañamos en aguas residuales

Vertidos en nuestra bahía: como en el siglo XIX

Tenemos que cambiar la idea de que cualquier vertido se pierde o se diluye en la inmensidad del mar. En la Bahía de Málaga los vientos predominantes de levante o poniente ralentizan de manera extrema la mezcla o disolución de las aguas cercanas a la orilla con las de alta mar, salvo unos pocos días en que el terral las lleva mar adentro. Por tanto, los vertidos desde tierra no desaparecen, sino que permanecen largo tiempo en nuestras aguas de baño, moviéndose de levante a poniente o viceversa. Este fenómeno particular de nuestra dinámica litoral agrava más aún el efecto de la contaminación provocada por una aglomeración urbana de casi un millón de personas (de Mijas a Rincón de la Victoria), justo en el vértice del ángulo que cierra la línea de costa de la bahía. Buena parte de sus aguas residuales, industriales y agrícolas se vierten al mar poco o nada depuradas, lo que nos debería concienciar de que estamos ante un grave problema de contaminación, pero también de salud pública, es decir, de derechos humanos.

«90.000 personas vierten sus aguas residuales a la bahía, directamente o a través del Guadalhorce, y a esas cifras hay que añadir los centenares de miles de visitantes estivales»

Todo esto se deduce del Informe Saneamiento Integral, elaborado en 2015 por dos entidades tan poco sospechosas de ecologismo como las Fundaciones CIEDES y MADECA. Este documento concluye que esa parte sin depurar supone el 7% de Málaga, el 5% de Mijas, el 11% de Rincón de la Victoria y, lo peor, el 100% de Cártama, Pizarra, Almogía y Alhaurín el Grande. La suma total arroja el escalofriante resultado de que «queda un 9% de población sin depurar en los municipios de la corona metropolitana de Málaga», es decir, que 90.000 personas vierten sus aguas residuales a la bahía, directamente o a través del Guadalhorce, como veremos después. Pero esto no es lo peor. Estos datos se basan en población censada y en una media a lo largo del año, sin tener en cuenta el aumento que se produce en verano, cuando algunos de esos municipios llegan incluso a duplicar su población, con lo que a a esas cifras hay que añadir los centenares de miles de visitantes estivales.

«“taponazos”: la liberación y vertido directo al mar de miles de litros de aguas fecales desde las estaciones de bombeo a través de los aliviaderos situados en plena playa»

Aliviadero playa de La Misericordia, Chimenea de Los Guindos

Sus vertidos provocan, por ejemplo, el fenómeno de lo que nuestro concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, llama «taponazos»: la liberación y vertido directo al mar de miles de litros de aguas fecales desde las estaciones de bombeo a través de los aliviaderos situados en plena playa. Lo que provoca ese rebosamiento es que en determinados momentos el aumento del caudal que llega por la red a esas estaciones supera su capacidad de evacuación, con lo que podría ocasionar su rotura. Pero la cosa no queda ahí. El problema se complica por la inexistencia, tal como establece el PGOU de Málaga y todos los planes de gestión de aguas, de redes de saneamiento separativas (alcantarillado) que evacuen las aguas residuales por un lado y las de lluvia por otro. Estas últimas irían directas a los aliviaderos en la playa mientras las otras llevarían la contaminación a las depuradoras, con el impulso de las estaciones de bombeo.
Sin embargo, la inexistencia de esa separación en casi todos los municipios del área metropolitana provoca que los vertidos contaminantes de urbanizaciones, comercios y polígonos industriales vayan por el mismo camino, con lo que en momentos de máxima población, como en verano, algunos aliviaderos vierten a la playa algo más que agua de lluvia. En resumen, la cifra de población que provoca vertidos contaminantes sin depurar es mucho mayor que esas 90.000 personas, al menos en los meses de calor.
Esta realidad, conocida por las administraciones españolas desde hace décadas, debió haber sido resuelta antes del 1 de enero de 2015, según obligaba la Directiva Marco de Agua aprobada en 2000 por la UE. Pero se ve que 15 años no ha sido un período suficiente, a juzgar por la falta de medidas efectivas por parte de todas las administraciones implicadas. La única conclusión es que no han hecho los deberes porque no era una prioridad, como sí lo era la construcción de aeropuertos, autopistas y puertos deportivos para una élite social y económica, la mayor parte sin uso ciudadano hoy en día.
Ahora nos enfrentamos a sanciones millonarias, con toda la razón, pero lo peor es que ni esa amenaza inminente está provocando la reacción institucional fulminante que la situación exige. Eso sí, normativas para proteger la calidad del agua la tenemos de todos los colores. Decretos, reglamentos y ordenanzas por doquier establecen instrumentos legales como límites máximos de contaminantes en agua, cierre cautelar de playas al baño, métodos y protocolos analíticos, alertas ciudadanas… Otra cosa es que se apliquen, o que de ello surjan partidas presupuestarias para depuradoras, redes de saneamiento, infraestructuras para reutilización, campañas de educación y concienciación ambiental… Eso, ya lo vamos hablando.

Recogida de muestras en el rio Guadalhorce.

El Guadalhorce: la cloaca de Málaga

Imaginemos, a tenor de lo comentado, el territorio que va desde Alhaurín el Grande, Coín o incluso Álora hasta la propia desembocadura del Guadalhorce, es decir, prácticamente toda la comarca del Bajo Guadalhorce. Las aguas residuales de toda esa población que, como hemos visto, roza las 100.000 personas, junto a las generadas por las 570.000 que vivimos en la capital, Torremolinos y Alhaurín de la Torre, van a parar a la Estación de Aguas Residuales (EDAR) del Guadalhorce, una instalación insuficiente a todas luces. Mientras tanto, siguen sin ver la luz las proyectadas EDAR del Bajo Guadalhorce, que trataría los vertidos domésticos de Coín, Pizarra y Álora, y la de Málaga Norte, que se encargaría de Alhaurín el Grande, Cártama y distritos del norte de la capital. En conclusión: la desidia de las administraciones implicadas, Junta y ayuntamientos convierte el río Guadalhorce en la mayor cloaca de la provincia que cada día vierte directamente a la Bahía de Málaga 17.000m3 de aguas residuales, a pesar de la terminante prohibición europea, en vigor desde el 1 de enero de 2016.

«a través del río Guadalhorce, llegan a las aguas costeras de la ciudad fertilizantes y pesticidas agrícolas procedentes de las comarcas rurales, fundamentalmente de la vegas de cultivo de Antequera y del valle del Guadalhorce»

Además de la contaminación fecal o bacteriana, el informe realizado por el equipo del Aula del Mar para la Agenda 21 de Málaga dejaba claro en 2015 que el «río de los silenciosos» sufre también una grave contaminación química: a través del río Guadalhorce, llegan a las aguas costeras de la ciudad fertilizantes y pesticidas agrícolas procedentes de las comarcas rurales, fundamentalmente de la vegas de cultivo de Antequera y del valle del Guadalhorce. Como consecuencia de la sobrecarga de nitratos y fosfatos, la regulación natural del sistema marino queda anulada. Los pesticidas utilizados en la agricultura intensiva para el control de plagas son arrastrados por la lluvia y los ríos hasta el mar, sobre todo en la estación de otoño.

Los municipios más problemáticos son Cártama y Alhaurín el Grande que, con una población total de unos 50.000 habitantes, representan casi el 60% de las aguas no depuradas. Les siguen Pizarra, Almogía y Colmenar, que tampoco disponen de depuración, y a continuación los municipios que, aunque con depuración, aún cuentan con núcleos de población sin conexián al saneamiento integral.
Informe Saneamiento Integral, 2015. Fundaciones CIEDES y MADECA

Playas Limpias: la campaña que demostró la contaminación del

litoral urbano

Guadalmar, Sacaba, Misericordia, Huelin y Malagueta reciben tal cantidad de aguas fecales residuales, todas de origen humano, que la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento deberían cerrarlas al baño de manera inmediata. La campaña Playas Limpias de 2016 demostró con datos científicos que el riesgo para la salud durante ese verano fue incontestable, y hasta la fecha no se ha llevado a cabo ninguna medida para revertir esa situación.
La campaña, impulsada por la candidatura municipalista de la ciudad, Málaga Ahora, se desarrolló durante los meses de julio y agosto. Las primeras fases incluyeron concienciación e información ciudadana, recepción de testimonios, vídeos y foto-denuncia, además de limpieza y recogida de basura in situ. Posteriormente, el personal técnico de la campaña recogió muestras de agua y arena que fueron analizadas en un laboratorio homologado.

«Fueron las playas de Guadalmar, Sacaba, Misericordia, Huelin y Malagueta en las que se encontraron concentraciones por encima de esas cifras. Recordemos que se trata de bacterias procedentes únicamente del intestino humano, es decir, de aguas fecales, que pueden contagiar enfermedades como gastroenteritis, otitis, conjuntivitis o dermatitis»

Las más de veinte muestras recogidas proporcionaron resultados sorprendentes, que reflejaron un mapa de «puntos negros y puntos grises». Los puntos negros son aquellos en los que el riesgo para la salud humana fue mayor, puesto que tanto los análisis de arena como los de agua arrojan resultados superiores a los que permiten la normativa española y europea (185 UFC de enterococos y 500 de Escherichia Coli). Fueron las playas de Guadalmar, Sacaba, Misericordia, Huelin y Malagueta en las que se encontraron concentraciones por encima de esas cifras. Recordemos que se trata de bacterias procedentes únicamente del intestino humano, es decir, de aguas fecales, que pueden contagiar enfermedades como gastroenteritis, otitis, conjuntivitis o dermatitis.
Destacaba de manera especial el caso de la playa de La Misericordia. En un supuesto aliviadero de aguas pluviales se encontró un auténtico ecosistema bacteriológico, por lo que queda demostrado que es un punto de vertido de aguas fecales no depuradas. Respecto a los puntos de vertidos, resaltaban casos como el del Arroyo de la Cizaña, junto al Parador Nacional de Golf, que en verano únicamente lleva aguas residuales sin depurar que vierten directamente a la playa.

Actuar en 72 horas

A la vista de estos resultados, se presentaron denuncias en septiembre en las Consejerías de Salud y Medio Ambiente y en el propio Ayuntamiento, para lo que se adjuntó toda la documentación técnica de las analíticas. El reglamento de vertidos de la Junta y el Real Decreto estatal de Calidad de Aguas de Baño obligan a actuar de inmediato y cerrar el baño ante la simple sospecha de vertido y contaminación de aguas de baño que puedan provocar un riesgo para la salud, como en este caso. Además obliga a que en menos de 72 horas se realicen análisis periódicos que deben ser publicados, a pesar de lo cual ninguna de las tres administraciones actuó.
Desde el año 2000, cuando la Directiva Marco del Agua estableció un plazo de 15 años para que los Estados miembros lograran el vertido cero al mar y a los ríos, nuestras instituciones, incluido el Estado, no han hecho prácticamente nada al respecto. La única solución pasa por un plan de saneamiento integral, que por supuesto incluya la EDAR Norte, comprometida en el año 2011 por la Junta. Sin embargo, Málaga carece de lo más básico, una red separativa de saneamiento que diferencie aguas pluviales de residuales, lo que es responsabilidad directa del Ayuntamiento.

 

Conclusiones y soluciones

La campaña culminó con unas jornadas que congregaron a personas expertas, profesionales, activistas y vecinas afectadas.
Entre las medidas, fruto de las conclusiones de estas Jornadas, estaba el aumento de las campañas de concienciación y el fomento de la recogida de agua de lluvia en las edificaciones. Pero sobre todo se incidió en la necesidad de completar la red separativa de aguas pluviales y fecales, también en la propia depuradora (EDAR), la reutilización de aguas pluviales y depuradas aumentando el ínfimo porcentaje de tratamiento terciario (7%) de las EDAR, crear incentivos fiscales al uso responsable del agua y a la depuración y uso de las aguas grises domésticas y mejorar técnicamente los sistemas de depuración.
Esas medidas figurarían en un Plan de Gestión Integral del Ciclo de Agua que considere el agua como bien común y que, por tanto, garantice la sostenibilidad de los ecosistemas asociados y el derecho humano al agua. Este plan debe desarrollar medias encaminadas al ahorro y reutilización del agua y a la disminución del impacto en los ecosistemas durante los procesos de extracción y de descontaminación de las aguas usadas.

VERTIDOS FECALES EN NUESTRO LITORAL URBANO

1. ¿Cuáles son las playas más afectadas? Guadalmar, Sacaba, Misericordia, Huelin, Malagueta y, en menor medida, La Cizaña.

2. Aguas fecales. La presencia en estas playas de Enterococs y E. Coli, bacterias procedentes únicamente del intestino humano, multiplican con creces los límites legales.

3. ¿Cuáles son los riesgos para la salud humana? El contagio de enfermedades como gastroenteritis, otitis, conjuntivitis y dermatitis.

4. ¿Hay otro tipo de contaminación y daño medioambiental? Sí, a la altura de Torre Mónica (Huelin) basta con escarbar 60 centímetros en la arena para descubrir la presencia de hidrocarburos y plomos procedente de metales pesados como, además del propio plomo, níquel o mercurio que aún permanecen tras el cierre, hace décadas, de las antiguas fundiciones.

5. ¿Cuántos litros de aguas residuales se vierten a nuestro litoral? 10.000 millones de litros de aguas residuales reciben la bahía malagueña y sus playas cada año procedentes del Bajo Guadalhorce.

6. ¿Qué dice la ley? El reglamento de vertidos de la Junta de Andalucía y el Real Decreto estatal de Calidad de Aguas de Baños obligan a actuar de inmediato y cerrar el baño ante la simple sospecha de vertido y contaminación de aguas de baño que puedan provocar un riesgo para la salud, como en este caso, y a que en menos de 72 horas se realicen los análisis pertinentes y publicarlos. Además, la Directiva Europea Marco del Agua prohíbe cualquier vertido al litoral que no haya sido depurado.

7. ¿Qué han hecho las Administraciones? Nada. Ni el Ayuntamiento, ni la Junta ni el Estado han hecho nada para cumplir la Directiva Europea Marco del Agua, que data de 2000 y daba un plazo de 15 años para que los Estados miembros lograran el vertido cero al mar. Esto supone un delito medioambiental por omisión.

8. ¿Cuáles son las consecuencias? Además de los daños para el equilibrio ecológico, los perjuicios directos para la salud o indirectos mediante la ingesta de mejillones y almejas, la Unión Europea ya ha cursado a España una multa de 46,5 millones de euros por vertidos en toda nuestra geografía.

9. ¿Cuáles son las soluciones?
• Junta de Andalucía: Plan de saneamiento integral que incluya la EDAR Norte, prometida en el año 2011 .
• Ayuntamiento: creación de una red separativa de saneamiento, que diferencie aguas pluviales de residuales.
• Estado: medidas efectiva para cumplir la Directiva Europea Marco del Agua de Vertidos 0.

«Nuestra relación actual con el mar no es sostenible»

Charlamos con Juan Jesús Martín Jaime. Este biólogo, doctor en pedagogía y profesor asociado de la Universidad de Málaga, es socio fundador del Aula del Mar de Málaga, que arrancó su experiencia allá por 1989. Acumula hoy en día más de 20 años de experiencia profesional en la divulgación, la educación ambiental y la participación ligada a la conservación de los recursos y la defensa del litoral de nuestra provincia. Pero no solo acudimos a él como experto reconocido públicamente, sino por haber participado como ponente en las jornadas «Playas Limpias: calidad del agua, medio ambiente y salud pública en el litoral malagueño», en las que además ejerció de anfitrión, como responsable del Museo Alborania, donde se celebraron. Es por tanto un buen conocedor de esa campaña desarrollada por Málaga Ahora el verano pasado.

—El Aula del Mar de Málaga es una institución muy querida por vuestra labor en educación e investigación medioambiental, y además gestionáis el Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas (CREMA). Es decir, estáis en permanente contacto con todo lo que afecta a la conservación del litoral malagueño desde hace décadas. ¿Cuál es vuestro diagnóstico para la situación actual de nuestra costa?
—Málaga está situada en el corazón del mar de Alborán, único lugar del mundo donde conviven especies atlánticas y mediterráneas. Por ello es un enclave de elevada biodiversidad marina. Sin embargo, nuestra relación actual con el mar no es sostenible. El déficit en el saneamiento integral de las aguas residuales urbanas y la tendencia a incrementar la construcción en la franja costera conllevan la ruptura del equilibrio ecológico entre las especies marinas y la desestabilización de las playas.

«El déficit en el saneamiento integral de las aguas residuales urbanas y la tendencia a incrementar la construcción en la franja costera conllevan la ruptura del equilibrio ecológico entre las especies marinas y la desestabilización de las playas»

—Llama la atención el contraste entre la percepción ciudadana de que el agua de las playas en Málaga está sucia y los informes que presentan las administraciones públicas, que año tras año declaran ese agua como de calidad «excelente».
—Efectivamente, en la mayoría de las playas del litoral malagueño observamos numerosos residuos en la arena dejados directamente por los usuarios de la playa o que han llegado desde los desagües domésticos (colillas, toallitas, objetos higiénicos) y también residuos flotantes en el mar, a veces incluso acompañados de malos olores.
El mar tiene una gran capacidad biocida y de dilución frente a microorganismos de origen intestinal humano que llegan a nuestra costa. Sin embargo, animales filtradores, como los mejillones o almejas, son concentradores biológicos, filtran por tamaño de partícula, de modo que, junto a las microalgas de que se alimentan, ingieren microbios que pueden acabar en nuestra mesa.
Por ello, deben hacerse también análisis de moluscos filtradores, que son indicadores de la calidad de las aguas costeras.
—Vivimos en el momento con más legislación para proteger y conservar el medio ambiente marino: agendas 21, planes, estrategias… ¿Por qué no tienen efecto para solucionar un problema tan serio como la constante aparición en el litoral de las famosas toallitas y demás artículos de higiene personal provenientes de nuestros cuartos de baño?
—Es muy difícil aplicar la legislación ambiental solo mediante la vigilancia policial y las multas. Para solucionar el grave problema del vertido al váter de objetos higiénicos plásticos y aceite frito (uno de los componentes de las natas en las playas) es necesario impulsar procesos de comunicación de sus efectos negativos sobre el medio ambiente y nuestra calidad de vida. También hay que fomentar la participación ciudadana en la conservación del litoral, mediante, por ejemplo, la promoción del «apadrinamiento ambiental» por colectivos ciudadanos y escolares de tramos de costa.
—La mejora de la calidad del destino es un concepto que se usa mucho en la planificación turística, aunque sin demasiado éxito a simple vista. ¿Qué debería hacerse para evitar las natas que vemos ya en la superficie del mar justo cuando empiezan a llegar miles de visitantes para pasar sus vacaciones de verano en Málaga?
—La Costa del Sol recibe actualmente más de diez millones de turistas al año, que se unen a la población local. Sin embargo, no se invierte y existe un gran déficit en la realización de campañas de sensibilización ambiental y en la promoción del turismo sostenible. Tanto por la calidad ambiental del litoral como por nuestra economía y empleo, fuertemente ligados al sector turístico, es fundamental incidir en la raíz del problema: invertir en la educación ambiental de residentes y visitantes para promover un cambio de hábitos.
Así, se reduciría el volumen de residuos sólidos arrojados sobre la playa y enclaves litorales de difícil acceso para los servicios de limpieza municipales. También se frenaría la recolección indiscriminada por entretenimiento de cangrejos y lapas que amenazan la supervivencia de las poblaciones de invertebrados marinos del rompeolas.
Como conclusión, cabe resaltar que es necesaria la complicidad entre los organismos públicos y la ciudadanía para un desarrollo sostenible del litoral. Esto debe concretarse en protocolos y compromisos de participación efectiva, con retroalimentación de la administración sobre los resultados de las acciones que se pongan en marcha para la mejora ambiental de los entornos costeros. Todos y todas debemos y podemos aportar nuestro granito de arena en la conservación del litoral malagueño.

Ángel Rodríguez

El territorio, el turismo y el capital que lo parió en la Costa del Sol

Ilustración: estudiantes de la asignatura Monográfico de Proyectos de la ETS Arquitectura, Universidad de Granada

Actuaciones exógenas, primera fase: la promoción inmobiliaria 1

En este artículo vamos a exponer algunas consideraciones de fondo sobre la transformación territorial por parte del turismo en la Costa del Sol, desde su irrupción hace casi 60 años. Distinguimos dos modos de actuar, a los que denominaremos exógeno (por ser generado y gestionado desde fuera del destino turístico; es el objeto de este artículo y del de «Rascacielos en las zonas metropolitanas», también en este número) y endógeno, con características opuestas. Sin embargo, ambos son extremos idealizados de un registro continuo; en su mayoría los casos concretos tienen rasgos que oscilan entre los que representan ambos polos. A lo largo de estos artículos realizaremos un análisis comparativo entre ambas modalidades, que esperamos nos ayude a entender qué está sucediendo ahora en la Costa del Sol como destino turístico maduro y en especial en la ciudad de Málaga, que en este momento está sufriendo una agresiva transformación por parte del turismo de masas, muy amplificado por la potencia del cibercapitalismo (como Tripadvisor o Airbnb en turismo).
Para ello tomaremos como ejemplo uno de los asuntos que más polémica ha provocado últimamente en Málaga: la promoción del «hotel del puerto» (oficialmente Hotel Suites Málaga Port), presentado en septiembre de 2016, que albergaría un lujoso complejo hotelero, más auditorio y casino, a construir en una extensa plataforma en terrenos del muelle de levante, en el centro de la bahía de Málaga. El edificio consta de una ancha base de tres plantas sobre la que se yergue una torre de 35 pisos (en total unos 135 m de altura) para 350 habitaciones, más un aparcamiento subterráneo para casi 500 vehículos.
La propuesta, consensuada previamente con la autoridad portuaria y el ayuntamiento, ha provocado entusiastas adhesiones pero también rechazo, inicialmente debido al notable impacto paisajístico, así como por la privatización de un espacio de titularidad pública en una situación privilegiada. Posteriormente los argumentos en contra han ganado en diversidad y profundidad.

Capital social y capital cultural en el modo exógeno de transformación territorial

Veamos ahora en qué consiste la actuación del agente turístico. El proceso empieza con una inversión, casi siempre de un importante capital foráneo (al menos en comparación con las magnitudes de las transacciones entre actores locales: en el caso del hotel del puerto la inversión anunciada es de más de 100 millones de euros), que actúa contundente y discretamente y con frecuencia con rapidez. Lo importante es el fuerte diferencial de capacidades, no solo dinerarias, entre los agentes exteriores y los autóctonos.
Pero fijémonos que no solo hay capital económico; es más, comprobamos que en nuestro caso el principal desembolso no se ha producido todavía, aunque los gastos de todo tipo en los preparativos de la operación no sean pequeños. También hay capital social y capital cultural (de acuerdo con los términos usados por P. Bourdieu2 en sus estudios sociológicos sobre el capital), con una función decisiva, como ahora veremos.
El capital social3 del tipo utilizado por los proyectos de mayor tamaño (luego veremos que hay otro tipo de capital social) lo podemos definir como la disponibilidad de contactos de personas en puestos clave que facilitan las gestiones, permisos y apoyos estratégicos, en instituciones, en la prensa y medios locales, en colectivos y personas influyentes, con propósitos de beneficio particular (por ejemplo hacerse con una concesión administrativa económicamente jugosa). Estas redes involucran a personajes en todos los niveles, desde la escala nacional o incluso internacional hasta la local, esta conseguida gracias al enrolamiento de los necesarios intermediarios (también llamados conseguidores).
Cuando un agente con poder pretende un cambio en la ordenación urbanística de un municipio el camino más expedito es conectar directamente con las autoridades políticas de quienes dependen las decisiones, especialmente las de ámbito municipal. Surge así un espacio informal, opaco, restringido, donde juega la conveniencia de los intervinientes, ajeno a la dicotomía legal-ilegal. Esta vía es, además, mucho más expedita que la establecida por los procedimientos reglados para el ciudadano común.
Por otra parte el que hemos denominado capital cultural se encarna en los expertos en las diversas disciplinas que son necesarias para que se pueda ejecutar el proyecto: juristas y técnicos urbanistas, así como periodistas y profesionales del marketing, cada vez más necesarios para crear una receptividad favorable. En el capital cultural el valor lo tiene el título profesional o académico más que el mérito propio.
En lo que se refiere a la negociación con el ayuntamiento, ha sido una constante la situación de desequilibrio entre la fuerte capacidad técnica que sustenta el proyecto que se pretende promocionar y, en el otro lado, la debilidad de los medios municipales en los pequeños y medianos municipios.

El hotel del puerto como ejemplo

Los promotores del hotel del puerto han hecho una notable inversión en capital social, fundamentalmente para conseguir el favor del gobierno municipal y de la opinión pública: a través del periódico local de mayor tirada, promoviendo reuniones con los agentes en teoría más interesados y actos públicos de presentación y debate con la participación del ayuntamiento. Al ser una iniciativa que responde al interés de la autoridad portuaria por movilizar parte de sus terrenos con el objetivo de conseguir rentas inmobiliarias, se asegura su colaboración en todo tipo de gestiones, muy especialmente la singular tramitación que según la legislación de puertos se precisa para que el Consejo de ministros autorice, de manera excepcional, el uso hotelero en el interior del recinto portuario, prohibido por la vigente legislación sobre los puertos del estado.
Tal es el grado de simbiosis de los empresarios y de la autoridad portuaria que se puede afirmar que de hecho son socios de esta promoción. Comparten el objetivo de lograr el cambio de la ordenación urbanística municipal y el correspondiente aumento de edificabilidad (los 6.000 m2 de techo para usos públicos pasarían a 45.000 m2 para uso privado), lo que en términos eufemísticos muy utilizados en la actualidad se llama «poner en valor». En resumidas cuentas, el proceso se ajusta al modo de actuación que estamos analizando, esto es, conseguir ventajas urbanísticas espectaculares mediante actos puramente formales y así hacer posible un gran incremento del precio del suelo, pero obviando parte importante de los controles de base democrática y participativa previstos en la legislación del suelo. Por esta estrategia de economía inmobiliaria, el puerto se convierte en un agente rentista más, contribuyendo a la subida de los precios del suelo en la ciudad.

«Por esta estrategia de economía inmobiliaria, el puerto se convierte en un agente rentista más, contribuyendo a la subida de los precios del suelo en la ciudad»

Por descontado que estamos hablando de un capital social que solo produce beneficios a quienes ocupan los nodos de la red social urdida para la ocasión. Un capital social muy restringido y caracterizado por su cierre (es decir, monopolizado por pocas personas, y por ello escaso y deseable, fuente de favores mutuos que redundan en beneficios monetarios muy concretos). Un efecto bien diferente es el producido por el capital social cuando es un bien compartido por toda la colectividad, lo que se expresa como «[…] colaboración, confianza, respeto, compromiso cívico, esfuerzo colectivo en la obtención de metas comunes, etc.»4. Pero sucede que el capital social colectivo merma cuando se eliminan o se reducen al mínimo los cauces establecidos legalmente para la participación ciudadana, precisamente previstos en actuaciones importantes para el futuro de la ciudad, como es el presente caso (al que sus mismos promotores califican como «el hito del siglo XXI en Málaga»). Tal vez no estemos ante la típica corrupción escandalosa, pero sí son prácticas que la amparan y estimulan. El que estos procederes hayan sido práctica habitual en el territorio turístico desde sus inicios puede explicar en gran medida la extensión y profundidad de la actual corrupción, de carácter estructural en nuestra región.

«El que estos procederes hayan sido práctica habitual en el territorio turístico desde sus inicios puede explicar en gran medida la extensión y profundidad de la actual corrupción»

Se da una suerte de reduccionismo, tanto en lo social como en lo profesional (pseudoconcurso del proyecto que se hizo para la futura concesión del terreno), que también es metodológico: la Gerencia de Urbanismo abre la puerta desarrollando dos anteproyectos de hotel, excluyendo cualquier otro uso (es permanente el discurso de que el futuro de la ciudad no se concibe más que vinculado al turismo). Son vectores todos dirigidos a un único objetivo porque este ha sido decidido hace mucho tiempo.
Lo comentado acerca del capital social es aplicable al capital cultural. En principio su función es meramente instrumental en cuanto a argumentar ante los funcionarios la conveniencia de que la administración pública admita el cambio normativo de acuerdo con una nueva formulación más adecuada a los intereses de los promotores. El resultado es que estas operaciones, en vez de acomodarse a la ordenación urbanística vigente, la sustituyen por disposiciones normativas ad hoc. La excepcionalidad se ha convertido en la normalidad en este modo de actuación. Pero es mucho más que un problema de anomalías puntuales, pues constituye una modalidad firmemente asentada desde 1992 en la legislación española del suelo5, lo cual no deja de ser síntoma de un cambio profundo en las consecuencias jurídicas de las relaciones sociales en nuestra sociedad.
El capital cultural también se invierte en generar una receptividad social favorable en la opinión pública; entonces ya no estamos ante temas propios de expertos, relativamente poco importantes en la operación, pues ahora los discursos abordan temáticas sensibles a ciertos colectivos, con influencia en la población. Si surge con fuerza la polémica y desborda el ámbito profesional, adquiere fácilmente un cariz político6. Y si además el debate se prolonga, quienes se oponen pueden organizar su resistencia con razones técnicas y legales de peso. Esto es precisamente lo que puede suceder en Málaga; al margen de que continúen debatiéndose aspectos más o menos técnicos del proyecto, lo que empieza a dirimirse, en este y otros casos que se están dando en Málaga, es el coste para la ciudad de las prácticas del urbanismo líquido, la legalidad a la carta y el turismo guay.

Una agenda oculta y un gobierno invisible

¿Cuál es el motivo de que se actúe de esta manera? Parece evidente que los gastos que implica el proceder descrito podrían evitarse si los promotores se acomodaran a la legalidad vigente, pidieran cambios menores en la misma, o incluso en el supuesto de que se requirieran cambios normativos importantes, haciendo a la ciudadanía protagonista de la decisión. Y eso sin prácticas claramente ilegítimas.
Se producen vertiginosos aumentos del precio del suelo cuando un nuevo régimen urbanístico permite un incremento notable en la edificabilidad, usos mucho más lucrativos o una sustancial mejora en su relación con la ciudad existente o de próximo futuro. Para sus propietarios o para los titulares de derechos de aprovechamientos urbanísticos sobre esos terrenos, las ganancias pueden ser espectaculares. Es la expectativa de que los usuarios finales (sean negocios comerciales, bufetes de abogados o familias en busca de vivienda) pagarán el espacio que necesitan o desean, lo que empuja la decisión de que el precio del suelo tenga una fuerte repercusión en las ofertas inmobiliarias. Retomamos el ejemplo del hotel del puerto: basta que los clientes quieran pagar el precio de disfrutar del privilegio de las vistas, ubicación y demás excepcionales condiciones de tan increíble solar sin competencia posible.
Mucho, mucho dinero para los propietarios y para quienes ostenten esos derechos de aprovechamiento y casi seguro para quienes hayan participado o ayudado en la discreta preparación de la operación.
También explica la opacidad, lo minoritario y cerrado del grupo urdidor y su secretismo, el que tal actuación tiene nefastas consecuencias por haberse decidido sin las elementales garantías democráticas y participación pública7. Hay un daño jurídico y casi seguro también económico por apropiación abusiva de plusvalías que deberían ser de toda la ciudad. Pero el peor daño es el que sufre el territorio, en particular debido al hecho de que buena parte de la población haya sido por sistema marginada respecto las decisiones sobrevenidas (y provocadas intencionadamente) sobre el territorio del cual forman parte.
Resulta dolorosamente tangible la agresión hacia el medio físico, pero también la inflingida en la población a la que solo se le ofrece empleo de la peor calidad en la construcción, los comercios, la hostelería y los hoteles. Se puede hablar claramente de una violencia continuada, ejercida por unas fuerzas que actúan concentradamente desbaratando el territorio («capital catastrófico», lo bautizó Jane Jacobs). Sus huellas se pueden distinguir en la destrucción de los ecosistemas tanto como en la impotencia de una parte de la población por procurarse un futuro con un mínimo de autonomía económica y existencial8.
La violencia se ha hecho consustancial a este modo de transformación territorial. En la operación que sirve de ejemplo se puede consignar una variedad de cargas y beneficios desigualmente repartidos. Entre las primeras: la limitación drástica del disfrute del espacio y su localización debido a su privatización, el impacto paisajístico, en gran medida irreversible por muchos años, la fabricación de la identidad malagueña por parte del marketing urbano sobre el imaginario colectivo (Málaga igual a turismo), los gravosos costes de oportunidad para el puerto por el bloqueo de sus potencialidades, la sobrecarga del viario urbano en un lugar muy sensible… En cuanto a los beneficios, según dicen los promotores, se deberán medir en empleo (de poca calidad: 1.380 puestos en las obras de edificación y 350 en el servicio del hotel) y en los ingresos por los gastos de las turistas, sin duda muy mal repartidos: la mayor parte para la empresa hotelera y el resto en la ciudad, para hostelería y comercios, con una creciente presencia de las franquicias que están desplazando a las empresas locales.

«Frente a la colectividad se sitúa un reducido grupo de individuos que disponen de los recursos (los capitales económico, social y cultural), el monopolio de la información más relevante, así como un decisivo poder de influencia sobre quienes legalmente están autorizados para cambiar las normas urbanísticas de la ciudad»

Frente a la colectividad se sitúa un reducido grupo de individuos que disponen de los recursos (los capitales económico, social y cultural), el monopolio de la información más relevante, así como un decisivo poder de influencia sobre quienes legalmente están autorizados para cambiar las normas urbanísticas de la ciudad. Se trata de una especie de burbuja social, muy cerrada, que opera en contra del interés general y al margen de los cauces legales establecidos, precisamente porque así se consiguen las mayores ganancias, en buena medida apropiándose de lo que en definitiva es una riqueza generada por toda la ciudad.

Lógica interna del capital y lógica de la acción estratégica

Al finalizar este artículo no es ocioso comprobar que algunas de las características de este modo de transformación territorial, tales como violencia, rapidez, secretismo, dependencia de lejanas instancias de decisión, son rasgos paradigmáticos de las intervenciones militares, pero igualmente atribuibles a cualquier estrategia cuando hay que forzar cambios en los estados de cosas existentes y habérselas con fuerzas que oponen resistencia.
El que sean acciones deliberadas no significa que obedezcan a una voluntad espontánea o incondicionada. Existe una necesidad superior, una especie de imperativo maquínico y sin autor que gobierna los flujos del capital y su territorialización. Por ello conviene distinguir entre una lógica interna al funcionamiento del capital, una especie de subconsciente colectivo indiferente a cualquier voluntad individual, y por otra parte una lógica externa propia de los grupos de poder de acuerdo con reglas muy antiguas. Veamos el ejemplo de la velocidad, en primer lugar su lógica interna y sus efectos: la rapidez cada vez mayor para hacer las cosas es debida a la aceleración permanente de la rotación del capital, sobre todo en las operaciones especulativas; como consecuencia, la velocidad que se imprime a la circulación del capital crea continuos desajustes en el resto de flujos conjugados con él, incluyendo ciclos vitales de la población y de reposición de los recursos naturales. Aparecen así continuas crisis a un nivel micro que, cada vez con mayor frecuencia, se transforman en procesos traumáticos a nivel macro (este factor contribuyó decisivamente al colapso de la sociedad agraria de la Costa del Sol en los inicios de la colonización turística9). Y respecto la lógica de la acción que se impone como poder exterior, la velocidad otorga la ventaja de la complicada reversibilidad de los hechos consumados y además impide que la resistencia se organice.
La inversión en dinero es grande, pero el beneficio es mucho mayor, y de él solo una pequeña parte se reinvierte en el lugar. Hablando entonces del retorno de los capitales se pueden distinguir dos fases claramente diferenciadas: la que corresponde al cambio del régimen jurídico asignado a los terrenos, lo que habitualmente se conoce como recalificación, que es cuando se producen las grandes plusvalías entre las sucesivas compraventas, de carácter especulativo, y la segunda fase de uso de los inmuebles conforme al objetivo urbanístico finalmente conseguido, sujeto a los ritmos de realización del capital fijo10.
Hemos visto lo relativo a la primera fase del proceso. En el siguiente artículo examinaremos qué ocurre con la segunda fase, que corresponde a la explotación turística propiamente dicha en las promociones inmobiliarias que son producto del modo exógeno de transformación territorial. En ellas las características espaciales y geográficas de la primera iniciativa favorecen un tipo de turismo que podríamos calificar de extractivo o también neocolonial, en el sentido de que, como sucedía en la primera fase, gran parte de los beneficios económicos no se quedan en el lugar de destino; y en lo relativo a su implantación territorial, conforman espacios separados en lo físico y en lo social y cultural de las poblaciones autóctonas. Ejemplos de esto son los resorts y los establecimientos hoteleros «todo incluido», así como las urbanizaciones residenciales para inmigrantes climáticos promovidas fuera de los núcleos urbanos; o de otras modalidades aparentemente muy diferentes, como los cruceros turísticos con las que, no obstante, comparten muchos rasgos, incluidas transformaciones fuertes del medio físico, especialmente en los puertos.

 

1 La investigación que da lugar a esta publicación se inscribe en el proyecto I+D titulado Crisis y reestructuración de los espacios turísticos del litoral español (CSO2015-64468-P) del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).
2 Bourdieu, Pierre (1979): La distinción. Criterios y bases sociales del gusto. Madrid (Taurus, 1988, p. 113).
3 Este concepto, aquí aplicado al urbanismo, se relaciona estrechamente con el de las máquinas de crecimiento urbano (Urban Growth Machines), propio de la sociología urbana estadounidense. Así nombramos una coalición que funciona gracias al acuerdo tácito entre agentes que comparten los mismos fines: el crecimiento de la extensión del suelo urbano, la elevación de los precios del suelo (inseparable de la especulación inmobiliario-financiera) y el crecimiento demográfico. Todo ello es legitimado y sostenido por la ideología del crecimiento (o sus variantes conceptuales: desarrollo, progreso, innovación, modernidad…), tenido por el gran medio instrumental de nuestra sociedad. Los agentes se pueden ordenar en diversos grupos según su función en el proceso: propietarios y promotores inmobiliarios; políticos (en los distintos niveles de las administraciones públicas); constructores; empresarios turísticos; inversores y banqueros; técnicos y profesionales (con sus respectivas entidades profesionales) y un amplio abanico de medios de comunicación.
4 En Arenas, Carlos (2016): Poder, economía y sociedad en el sur. Historia e instituciones del capitalismo andaluz. Sevilla (Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, p. 387).
5 Joaquín de Salas lo ha llamado administración negocial: «El pacto o el contrato es ya de facto fuente del derecho público; de derechos y de obligaciones públicas con garantía jurisdiccional de cumplimiento, pero sobre todo en el derecho urbanístico es creador de ciudad». Y advierte que aunque desde hace mucho tiempo forma parte de la tradición jurídica anglosajona «[…] sólo pudo constituir derecho público en la medida en la que cada pacto en concreto era sujeto a ciertos controles de base democrática o participativa». En Salas Vara de rey, Joaquín, 2005: «Norma y pacto en el planeamiento urbanístico», en Rizoma, revista aperiódica de arquitectura (Editor). Nerja, territorio ZoMeCS. Málaga, p. 221 a 230.
6 La reacción en contra del proyecto que nos ocupa está siendo muy fuerte, con parte de la prensa local acogiendo artículos de opinión desfavorables, la decidida acción de una plataforma ciudadana Defendamos nuestro horizonte opuesta al proyecto y el considerable rechazo que se ha producido en algunos debates abiertos al público.
7 Aparte de lo previsto en la legislación del suelo, lo regulado por la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de Transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno, todo lo cual solo cubre una mínima parte de lo que sería útil y necesario.
8 La irrupción del turismo en los años sesenta y setenta supuso un terrible impacto en la población, cuyo silencio, real o dudosamente atribuido, se ha interpretado casi siempre como aceptación de los cambios que se producen (en todo caso aquella sociedad fue destruida y sólo quedan testimonios individuales sobre los antiguos acontecimientos). El libro España en venta, de Francisco Jurdao (Editorial Ayuso, 1979) es una buena cronica de lo que ocurrió, en él se recogen algunos de estos testimonios personales.
9 Como se deduce de lo apuntado por Francisco Jurdao en su libro ya reseñado (pp. 169 y 174).
10 Se trata de la renta del suelo, más la construcción, a través de su venta o bien a lo largo del tiempo en que se alquile; el ciclo termina cuando el suelo se haya depreciado suficientemente como para formar parte de nuevas mercancía inmobiliarias. De esta manera se integra en el circuito secundario de acumulación del capital global a lo largo de una temporalidad de largo plazo. Ver López, Isidro; Rodríguez, Emmanuel: «Circuitos secundarios de acumulación y competitividad territorial». Viento Sur, número 116/Mayo 2011.

Eduardo Serrano (dr. arquitecto). Colaboran en este artículo: José María Romero (dr. arquitecto, profesor UGR), Yolanda Romero (dra. turismo, prof. UNE y UOC), Enrique Navarro (dr. geografía, prof. UMA), Fernando Ramos (arquitecto) y Rubén Mora (arquitecto).

El Palo se organiza para frenar la amenaza especulativa y defender su singularidad

El 25 de mayo de 2017 casi 130 vecinas y vecinas del Palo, el popular barrio del Distrito Este, celebraron su primera reunión en las dependencias del colegio SAFA-ICET bajo el nombre de Asamblea Regeneración del Palo. Su objetivo era claro, organizar las reivindicaciones, algunas ya históricas, del barrio para que por fin el equipo de gobierno acometa las medidas urgentes y oportunas: desde la descontaminación de las playas hasta los problemas de limpieza o accesibilidad y, cómo no, el deslinde de las casa más cercanas al litoral. Charlamos con varios de sus miembros, todas y todos antiguos residentes, sobre el barrio: los orígenes, las problemáticas actuales, las perspectivas de futuro…

El origen de El Palo: de las cuevas de Miraflores al palus

José Enrique Martínez de la Osa: Hay unas cuevas del Neolítico donde se han encontrado pinturas rupestres y que de forma natural se han ido utilizando como vivienda. Más recientemente se ha ido construyendo a partir de ellas y las cuevas originales se han dejado como almacén. La zona siempre ha tenido una doble relación con la mar y la tierra: se ha vivido de la pesca, pero también, y mucho además, de la agricultura.
Tenemos varias leyendas sobre su origen. Una de ellas es que el nombre de las cuevas procede de un algarrobo loco (una especie del algarrobo) que unas inundaciones arrancaron de raíz y lo arrastraron a la mar, que lo devolvió al rebalaje. Como aún continuaba verde brotó, y de ahí viene «Mira, flores en El Palo», Miraflores del Palo, una zona del barrio. Cuando luego se secó parece ser que los pescadores dejaban ahí sus zurrones. Es una leyenda y parece que el origen viene de la época de los romanos. Entonces era una zona pantanosa y de marismas, de ahí que le llamaran palus, que en latín significa marismas. La playa de El Deo viene de Playa de los dioses, del latín deus.
Hoy por hoy El Palo tiene el carácter castizo de un barrio de pescadores, aunque cada vez menos…

Rafael García El Puchero: …por todo lo que le han quitado. Si hablamos de la carretera de Salvador Allende, que era por donde pasaba la vía del tren, la parte de abajo ha sido siempre un barrio de gente marinera. A finales del siglo XIX aún había poca gente viviendo, pero entonces se dio una hambruna en la parte de la Axarquía debido a una plaga de filoxera que arruinó la uva. La gente tuvo que emigrar, muchas vinieron a las fábricas que empezaban a surgir en la zona oeste de la ciudad. Pero otras optaron por continuar con un modo de vida más similar, se vinieron a la parte de las cuevas, donde continuaron con la agricultura, y otras se asentaron en la parte de la playa, como mi familia, que venía del Rincón, y ahí empezaron a practicar la pesca, aún combinada con la agricultura. Se construían sus chabolillas. Lo que entonces se llamaba Comandancia de Marina les permitía hacer las construcciones para los enseres de pesca, en las que además las familias dormían.
En los años sesenta en El Palo había más de 100 barcos entre sardinales, barquitos de bolichillo y jábegas. Se veía movimiento en la playa durante toda la noche. Durante el día se arreglaban los enseres de pesca y después de comer dormían junto al barco durante dos o tres horas. Entonces la playa estaba muy limpita y era chino rico, no como ahora, que es fango.
Luego, en los años ochenta, empezaron a quitar toda la pesca del litoral, la Guardia Civil empezó a pedir documentación, a pedir papeles, te mueves un poco con cualquier cosa y están todas las policías que parece que estás cometiendo un delito. Te quitan el barco, se llevan el motor, te ponen una multa: una persecución increíble. Lo que ha quedado en la zona del Palo son los cuatro barquitos de pesca deportiva.
A mí me hubiese gustado al jubilarme tener mi barquito y mis redes como yo sé prepararlas y hacerlas, que es mi oficio, habría sido un poco de ayuda a la casa. Al igual que hay gente que se jubila y tiene su terrenito y siembra, pero nosotros que hemos vivido siempre de la mar no podemos.

José Enrique Martínez de la Osa: Los culpables son los que no tenían conciencia. Una vez que viene el turismo en los años sesenta el desarrollo urbanístico de este barrio es brutal. La demanda del pescaíto frito, del inmaduro, porque lo que se ofrecía como chanquete era el alevín; además de las malas técnicas de arrastre, que han removido mucho el fondo, y claro, la bahía se agotó, como se agotaron las coquinas, las peregrinas… Tanta demanda motivó que hubiera una veda permanente.

Rafael García El Puchero: Pero eso no viene por lo que estás diciendo. ¿Por qué no hay pescado en la bahía? Por lo que tiramos a la depuradora. El pescado no viene como antes a la orilla a echar las crías porque sabe que muere por la contaminación, y echa las crías mucho más adentro. La arena no es la misma, los chinorros no son los mismos.
Yo he estado pescando al arrastre, que es lo que más daño hace, y hemos pasado por 25-30 metros de profundidad y cuando hemos echado el arte arriba lo hemos tenido que echar a un lado porque estaba lleno de vertidos. Eso va criando una plasta en el fondo que va creciendo, y lo que hay debajo, como el plancton, no se mueve, y entonces no hay comida para los peces. Ahora se está pescando mucho menos que antes. Vé a un restaurante y pídele pescado fresco, a ver qué te va a poner. No tienen nada, te lo sacan congelado.

Las casas de la playa:  conseguir escrituras frente a la especulación

Rafael García El Puchero: Las casas, como contábamos, se fueron construyendo poco a poco en la playa, y allá por el año 1946 dieron una serie de papeles, como una especie de escrituras, pero luego, en la Comandancia de Marina, se ve que se arrepintieron, y volvieron a las familias: «Oye, mira, los papeles que os hemos dado nos los vamos a llevar para daros unos papeles más en condiciones». Y hasta hoy… Y claro, desde las chabolas iniciales hemos ido evolucionando poco a poco y arreglando nuestras casas. Los que hemos nacido ahí hemos cogido las casas de nuestros padres, arreglándolas con nuestro esfuerzo y ahorros, porque el banco, al no tener escrituras, no te presta.

José Enrique Martínez de la Osa: Estas casas eran para enseres de pesca, las chabolas no las quería nadie. Antes del turismo, que puso de moda el moreno, la nobleza tenía el moreno como algo chabacano. Cuando se pone de moda el turismo es cuando empiezan la especulación y el desarrollo a cargarse todos los núcleos de la primera línea de playa, como ha pasado en Huelin y se intenta en El Palo, solo que aquí, al tener su propia identidad, los vecinos han conseguido con mucho esfuerzo, hasta ahora, impedir que esto ocurra.
En Pedregalejo, ¿qué está pasando? Pues todo lo que ha pasado en la Carihuela. Antes vivir al lado del mar no lo quería nadie y ahora todos quieren vivir frente al mar, y la costa está sometida a un proceso especulativo muy grande. De hecho, este alcalde, en el avance del Plan General, proponía abrir calles y «esponjar». En Huelin o San Andrés han echado a todo el mundo; tú vas a San Andrés y aquello… no estás en Málaga. Por eso la gente prefiere venir al Palo, que sigue conservando ciertas tradiciones, aunque este alcalde se lo está cargando: ya no hay júas, ya no se puede espetar, ya no se pueden hacer moragas, ya está todo prohibido, cuando antes la gente dormía en la arena, en la playa. Todo eso se acabó. Lo que pasa con las casas en la playa es que las quieren quitar y los vecinos del Palo no se quieren ir. Como en Pedregalejo, que está viniendo gente de fuera, ahora se ha puesto de moda la palabra gentrificación, nosotros lo llamábamos «carihuelización».

Rafael Caparrós: Yo he nacido ahí. Anteriormente había un problema bastante grande con los temporales: el mar llegaba a las casas, entraba por un sitio y salía por otro. Las casas siempre tenían dos puertas por eso. Nadie quería vivir en la playa por los temporales: cuando el viento soplaba de levante aquello era terrible, y cuando soplaba de poniente, lo mismo, y nos tirábamos tres días con temor. La Guardia Civil venía de noche advirtiendo a la gente que si la marea subía se tenían que ir de las casas; y eso era a finales de los ochenta.
Luego se hizo la regeneración del Paseo marítimo y los espigones a finales de los ochenta. A raíz de ello todo el mundo quiere vivir en El Palo, porque ya no está el peligro en la zona de la playa, que es lo más paradisíaco. Y ese es el motivo de que las administraciones quieran echarnos de aquí para especular y hacer negocio. Por eso estamos luchando y no lo vamos a permitir, y seguiremos luchando hasta conseguir las escrituras de nuestras casas.

Toñi López: Hay una anécdota que me pasó cuando era pequeña: yo también nací en la misma casa de la playa, mi abuelo era patrón de jábega y mis tíos también. Un día, tenía yo 7 años -el agua entraba a las casas de las playas-, me despierto y veo que traen a un vecino mayor y lo meten en la cama de mi madre, porque había entrado el mar a su casa. Por la mañana todos los vecinos fuimos a su casa a sacar la arena que había entrado del mar.

Luis Ares: Vamos a luchar hasta el final. Hemos tenido varias reuniones con el delegado de Costas y nos ha dicho que él no necesita los terrenos de las casas para nada, que no nos preocupemos, que no van a llegar las máquinas ni nada de eso. Entonces, si no quieren los terrenos, si no van a llegar las máquinas, ¿por qué no nos dan los permisos para escriturar ya? Esa es la lucha que tenemos constante.
Algunas veces han venido los políticos buscando el voto y diciendo que ya vamos a tener las escrituras para el mes siguiente, que si esto que si lo otro… ¡mentira! Todo es especulación. Un día, otro día, un año, otro año…, y así llevamos muchísimo.
Lo que tenemos que hacer es unirnos toda la barriada, todo El Palo, todo Pedregalejo y luchar por lo que es nuestro desde hace muchísimos años. El abuelo de mi mujer es nativo de aquí, mi suegra igual, mi mujer lo mismo, han nacido aquí, en la playa ¿Y ahora un señoritingo, porque lo están poniendo todo muy bonito, se quiere venir aquí por cuatro perras gordas y a nosotros que nos echen?

El Paseo marítimo

Manuel Hijano: Del Paseo marítimo seguimos escuchando cosas, principalmente de Medio Ambiente y de la Gerencia de Urbanismo, porque la propuesta del ayuntamiento es hacer un paseo marítimo para quitar desconchones, de parcheo, cuando lo primero que hay que hacer es solucionar el tema de las estaciones de bombeo de aguas residuales, que el ayuntamiento cumpla la sentencia 16-81 de 2015, que tiene ya 2 años. Para esto necesitamos un ayuntamiento que reconozca que se ha equivocado al implantar las estaciones de bombeo de Jaboneros y Gálica en zonas verdes, y que las tiene que retirar de acuerdo a la ley y la sentencia.
Una vez que se cumpla la sentencia y se retire la estación de bombeo, habrá que hacer nuevas canalizaciones que lleguen a la EDAR (la depuradora del Peñón del Cuervo).
Lo que no se puede hacer es arreglar el Paseo para uno o dos años y después volver a levantar para hacer las canalizaciones. Si no se hacen bien seguirá habiendo vertidos a las playas, eso es irremediable, sabemos dónde están las tuberías por las que salen los taponazos que vierten a la costa, tenemos fotografías de estos vertidos en las playas. Si no se comienza la casa por los cimientos, es decir, retirada de la estación de bombeo para cumplir con la ley, separar las aguas pluviales de las fecales, hacer una canalización en condiciones que dure muchos años, volveremos al parcheo de ahora.
Con respecto a la peatonalización, lo primero que hay que hacer es buscar un emplazamiento para los entre 80 y 100 coches que aparcan diariamente. ¿Dónde aparca la gente que ahora lo hace en calle Banda del Mar y Quitapenas? No hay un solo lugar.

José Enrique Martínez de la Osa: Estamos pagando un canon de vertidos bestial en el recibo del agua, nos han subido la tarifa… Alguien tendría que hacer cuentas de lo que se ha recaudado en canon de depuración; la depuradora funciona mal, y la otra no está terminada. Además, el sistema que hay está mal diseñado, porque mezcla las aguas de lluvia con las aguas fecales.

Luis Ares: Nos tienen abandonados totalmente, cuando paseamos por el paseo marítimo está asqueroso, parcheado, boquetes por todas partes, suciedad… ¿Quieren aburrirnos para que nos vayamos? No lo van a conseguir. Hay una zona en cierta parte de Pedregalejo que todos los días baldean y limpian, y nosotros estamos dejados de la mano de dios. Tenemos un ambulatorio y no hay una sola ambulancia, con la cantidad de criaturas que viven por aquí, que está Jarazmín, La Mosca, La Araña, El Palo, Olías… ¡y no hay una ambulancia! Que se pone cualquier persona mala y tardan 25-30 minutos en llegar. Hace cuestión de 10 años pusieron un alumbrado para la playa. Se alumbró el primer año varios días y después se acabó. Ese gasto de dinero, ¿para qué? Y así con todo… ¿Por qué nos tienen tan olvidados, cuando nos vamos a 200 metros y están regando las calles todos los días?

La Cementera

José Enrique Martínez de la Osa: Hay una antigua cementera ubicada en La Araña desde principios del siglo pasado. De repente a alguien se le ocurrió la feliz idea de convertirla, además, en una incineradora. La propia Junta de Andalucía ha invertido dinero ahí, y donde antes solo se hacía cemento, ahora también se queman todos los residuos industriales, de hospitales, animales… Y para ello utilizan combustible a partir del caucho de las ruedas de camiones.
Incumplen la normativa de tráfico de mercancía pesada, puesto que por un núcleo urbano no puede circular, cuando los camiones podrían ir por la autovía, que incluso les costaría menos. El ayuntamiento se excusa en que tiene que estudiar la normativa, cuando además se han aprobado mociones en el pleno para que no sigan pasando. No sabemos qué clase de residuos traen esos camiones, y el día que haya un accidente nos vamos a enterar. La torre de la incineradora también incumple la normativa por su altura, y hay una sentencia de ilegalidad.
La incineradora está trabajando sin licencia de obra, porque la sentencia la echa abajo, pero sin embargo el ayuntamiento no hace nada porque han recurrido, y mientras recurren, pues siguen trabajando.
Además, es una falacia hablar de puestos de trabajo, porque sabemos que ahí trabajan cuatro personas porque está todo automatizado.
A la empresa, Goliat, le ha venido de perlas, porque está ganando más dinero que nunca. Nos han llegado noticias de que están trayendo residuos de otras provincias, incluso de Marruecos. No sabemos lo que ocurre y nadie nos lo cuenta. Hace unos años la Junta de Andalucía tenía un laboratorio y analizaba los componentes de la atmósfera y los publicaba. Ahora nada. No sabemos qué sale por esa boca de chimenea.

Luis Ares: Antes permitían la visita de personas ajenas, pero ahora, por algún motivo, ya no está permitida la entrada.

Manuel Hijano: Y esos vertidos afectan, como mínimo, a toda la zona desde Marbella para acá.

El turismo y el futuro

Manuel Hijano: Este Ayuntamiento parece empeñado en acabar con lo que nos singulariza. Yo me acuerdo del cenachero, que venía, llenaba los cenachos y salía desde las playas del Palo dirección a la ciudad. El cenachero ha sido y sigue siendo un referente para los malagueños. Pues bien, casi ningún malagueño tiene idea de dónde está ubicada actualmente la estatua que lo recuerda, a nadie se le ocurre poner algo tan sensible y notorio para esta ciudad escondido a la entrada de un párking, metido entre la maleza. Esto es solo un ejemplo muy simbólico del modelo de ciudad y turismo que se sigue desde este ayuntamiento.
Aquí en el barrio están empezando a surgir muchos apartamentos turísticos, que quitan oferta de alquiler y suben los precios. Esos apartamentos no pagan a Hacienda, mientras que los negocios hosteleros están pagando todo lo que se exige. Luego están las sillas del Paseo, hay una normativa que dice cómo se deben disponer, pero no se lleva a efecto porque el concejal, Julio Andrade, parece no existir. La regeneración del Paseo marítimo habrá que estudiarla para que no se haga un paseo donde en vez de coches o ciudadanía solo haya sillas de establecimientos.

Rafael Caparrós: Queremos un estudio, y en consenso con los vecinos, respecto al Paseo marítimo. No queremos que pase lo mismo que en Pedregalejo, donde está todo masificado de bares. Allí los vecinos no pueden dormir. Lo que se quiere es recaudar cuantos más impuestos mejor con tantos bares como hay.
Respecto a la calidad de la playa, tenemos un problema con la arena que se cogió cuando se hizo la regeneración del Paseo marítimo. La arena es fango del mismo fondo del mar, cuando sopla el viento parece un desierto, todo de polvo. Ya lo hemos denunciado muchísimas veces. Nosotros hemos pedido que cambien esa arena, y los técnicos son los que tienen que decir la forma.

Rafael García El Puchero: Lo que pasó con la arena es que, pegado al rebalaje, digamos que donde el agua limpia la arena, se crían unos chinorritos (una arena muy fina que está siempre lavada). Si te vas metiendo más hacia adentro del mar es donde se cría la coquina; dos o tres metros más adentro se crían las almejas, porque cada especie tiene su hábitat. Si sigues más, se cría la chocha, y más, la concha fina; luego los búsanos, que ya no quedan, y un poco más allá, la peregrina o la vieira. Justamente de ahí es de donde se sacó toda esa arena para la playa. Se hizo tanto daño que ahí ya no cría ni un 10% de lo de antes. Cuando entró el barco ahí, que era una chupona, se llevó el pulpillo, los calamaritos, todo. Por eso no hay coquinas, ni almejas, ni nada.

Manuel Hijano: Por todos estos motivos es que recientemente, desde distintas asociaciones del barrio, convocamos una Asamblea, a la que asistieron unas 130 personas, para tratar estos temas y ver cómo abordar soluciones ante la inoperancia del Ayuntamiento. Nos hemos constituido como la Asamblea Regeneración del Palo para seguir luchando por soluciones para el barrio.