ONDA COLOR: Una radio comunitaria para la transformación social de Palma-Palmilla

En el año 2008 Onda Color tomaba el testigo de Onda Puerto Radio para instalarse en Palma-Palmilla. Desde entonces, el 107.3 de la FM malagueña emite los contenidos de una de las experiencias de gestión ciudadana y comunicativa con más solera de Andalucía. Lo hace, además, desde el corazón de uno de los barrios más abandonados por el Ayuntamiento de la ciudad, lo que a su vez la convierte en un proyecto vecinal que rompe tópicos y fronteras urbanas. De todo ello charlamos con dos de sus representantes, Rocío Santos Gil y Javier Díaz Muriana.

Gente Corriente: Onda Color es una radio comunitaria, pero también mucho más.
Onda Color es, en efecto, una radio comunitaria, pero quizá es lo que menos sea de todo. Onda Color es resultado de una reivindicación del vecindario del barrio en el que se encuentra, Palma-Palmilla y, tal vez por ello, no es una radio cualquiera, sino que tiene en su ADN un propósito: ser una herramienta de cambio social para el barrio. Pero Onda Color escapa a su idea original y es todos y cada uno de los colectivos, estudiantes y personas que la integran, haciendo sus programas, montando sus debates y participando por todos los medios posibles en una comunicación libre y ciudadana.

«no es una radio cualquiera, sino que tiene en su ADN un propósito: ser una herramienta de cambio social para el barrio»

GC: Contadnos un poco de su trayectoria.
El origen de Onda Cola se remonta al período 1991-1992, cuando un colectivo vecinal del Puerto de la Torre, otro barrio malagueño, decide montar una radio. Onda Puerto crece allí y poco a poco también se convierte en un espacio donde estudiantes de la UMA y otros colectivos van a hacer programas propios, enriqueciendo la dinámica de la radio, los contenidos, los enfoques, etc. Hasta el año 2006 la radio sigue funcionando en su emplazamiento original. Es entonces cuando el local donde se encontraba cierra, obligándonos a buscar otro sitio donde ubicar la radio. Tanteamos varias posibilidades, hablamos con varios colectivos, hasta que, casualmente, un compañero de una radio comunitaria de Madrid conoce a una vecina de Palma- Palmilla durante unas jornadas donde asiste como representante de Proyecto Hogar. Nuestro compañero le habla de nosotras y la vecina le comenta que el tener una radio el barrio es un reclamo vecinal muy extendido.

«son las vecinas y vecinos del barrio y muchos de los colectivos que allí trabajan quienes deciden de qué forma se debe implementar la emisora,
bajo qué parámetros, etc.»

Ahí comienza nuestra relación con el barrio, a través de Proyecto Hogar y de asambleas vecinales enormes, donde son las vecinas y vecinos del barrio y muchos de los colectivos que allí trabajan quienes deciden de qué forma se debe implementar la emisora, bajo qué parámetros, etc.
Eligen incluso el nombre. La radio comienza instalándose en un espacio para mudarse temporalmente a otro.
Después de algo más de un año desde los comienzos de nuestra emisión en Palma-Palmilla, nos instalamos definitivamente en el edificio actual. Esto fue en 2008. Desde entonces decenas de colectivos, centenares de personas del barrio y de otros lugares han pasado por la radio para hacer su programa, para colaborar en la gestión o en la producción de contenidos, para ser entrevistadas, etc.
Además de crear contenidos sonoros, tenemos otra serie de actividades, como el RadioTeatro y el Club de Lectura con perspectiva de género, actividades paralelas de la propia plataforma de comunicación que nutren a su vez a Onda Color de contenidos y revierten políticamente en la forma de entender nuestra relación con la radio. También colaboramos con colectivos externos, llevamos la radio a la calle, hacemos formación en institutos y colegios, desarrollamos talleres de alfabetización mediáticas en distintos territorios, etc.


GC: El espectro electromagnético utilizado para la radiodifusión y emisión televisiva es de dominio público, ¿creéis que se da una posibilidad de gestión ciudadana sobre lo que es común?
Las experiencias latinoamericanas, así como algunas europeas, nos enseñan que existen mecanismos de participación pública en la gestión del espectro radioeléctrico de los que estamos a años luz en España.

«existen mecanismos de participación pública en la gestión del espectro radioeléctrico de los que
estamos a años luz en España»

Entre los mecanismos se encuentran tres que consideramos fundamentales. El primero de ellos es la gestión ciudadana del dominio público, en este caso de las ondas radioeléctricas, que debería pasar por la creación de un consejo de participación en el que sociedad civil organizada y colectivos de base auditen la labor diaria de los medios de comunicación en función de la utilización del espectro para el servicio público: informar, educar y entretener. La segunda de las herramientas es la participación de la sociedad civil en el espectro radioeléctrico, por eso hemos promovido junto a otras organizaciones en el Foro Andaluz de Educación, Comunicación y Ciudadanía una ley andaluza que tenga en cuenta que existen voces desde la sociedad civil y sin ánimo de lucro que quieren disputarle el protagonismo a las radios privadas comerciales y públicas. Por último, pensamos que existe un mecanismo, previsto en los estatutos de autonomía y la propia Ley estatal del audiovisual, que no se está ejecutando con todas las garantías posibles y es el derecho de acceso. Es un derecho del que goza cualquier persona a utilizar las herramientas que ofrecen las televisiones y radios públicas, incluidas las locales, para que su voz sea escuchada.
No se trata solamente de que Onda Azul, por poner un ejemplo, entreviste en sus informativos a los colectivos sociales, sino de que estos sean formados y provistos de todo lo necesario para producir su propio programa, decidir sus propios temas, configurar su propia agenda. Así visto, pensar que la gestión que hacen nuestros representantes públicos del espacio común es ciudadana supone alejarse mucho de lo que consideramos un modelo realmente democrático.
GC: Habéis mencionado organizaciones como el Foro Andaluz. ¿Tiene relación Onda Color con otros proyectos e iniciativas del Común?
En la actualidad nos encontramos en una fase de construcción de red en la ciudad. Si bien es cierto que llevamos años trabajando en iniciativas de comunicación, la radio ha servido como espacio de encuentro para distintos colectivos de la ciudad y ese es su mayor valor: que la radio se convierta (y eso depende de los propios colectivos) en una herramienta de comunicación a disposición de la gente, que puede utilizar para dar voz a sus demandas y crear en su entorno un proyecto común. A veces nos llaman para cubrir como medio de comunicación determinadas actividades o acciones y, obviamente, no podemos asistir porque no somos un medio profesionalizado que disponga de personal contratado. Los colectivos deben empoderarse a través de la radio y dar forma a sus necesidades mediáticas, generar contenidos propios de manera autónoma que puedan difundir dándole el valor que merecen.
GC: ¿Cuál es la situación legal de Onda Color?
Somos un medio que se encuentra en la alegalidad. Por una parte, la ley nos «reconoce» como una herramienta útil para cubrir necesidades sociales, culturales y de comunicación específicas de comunidades y grupos sociales, así como para fomentar la participación ciudadana y la vertebración del tejido asociativo pero, a su vez, no ha desarrollado el reglamento al que obligaba la ley para procurar una acceso adecuado de este tipo de emisoras a las licencias. Esto es a lo que aluden los legisladores de las administraciones territoriales, en nuestro caso la Junta de Andalucía, para obstaculizar nuestro acceso a licencias con las que emitir de forma completamente legal. Es por ello que hemos pedido a la Junta de Andalucía que solicite al Ministerio de Industria, que es quien planifica el espectro radioeléctrico, licencias para las comunitarias.
GC: Por lo que contáis, podríamos decir que Onda Color es una emisora del Común.
El común somos todas las personas que participamos en la radio, pero sobre todo las que no lo hacen. ¿Qué es el común? pero sobre todo, ¿qué no es el común, qué está fuera del común? A pesar de las dificultades procuramos llevar a rajatabla la radicalidad democrática en la toma de decisiones y la apertura del colectivo de la radio a cualquier persona que quiera echar una mano y participar activamente en ella.
GC: ¿Cuál sería esa comunidad que gestiona el recurso común? ¿Es abierta?
La comunidad que gestiona la radio está participada por vecinas y vecinos del barrio Palma-Palmilla y por activistas, migrantes, comunicadoras y estudiantes, trabajadoras que dedican su tiempo libre a hacer radio, gente voluntaria que se dedica a los cuidados, tan importante para que la radio no se pare ni un momento, colaboradoras que ponen su voz y sus ideas para que algún día todo cambie sin dejar a nadie atrás. Creemos que tenemos que estar en el tejido asociativo de Málaga y otros proyectos con un objetivo común, empoderarnos a través de la comunicación y visibilizar aquellas iniciativas que apuesten por la transformación social del territorio. Y cualquier persona o colectivo puede solicitar un espacio en Onda Color.
GC: Se suele decir que lo comunal es caótico e inoperante, ¿cómo se regula Onda Color, es muy complicado?
Hacer lo común no es caótico ni inoperante, es natural. Y claro, en un mundo en el que el capitalismo ha conquistado todas las facetas de la vida, nuestro horario, nuestras relaciones personales, nuestra forma de vivir la vida, de alimentarnos, de pensar, recuperar los tiempos y no dejarse arrastrar por la marea es una tarea titánica. Necesitamos desaprender los procesos para aprender unos nuevos. No hay que inventarlos, ya están ahí, solo que hay que convencerse, politizarse, reapropiarse de los ritmos de trabajo y parar las inercias con las que se crean ilusiones de eficacia, pero que en absoluto transforman las sociedades en las que queremos incidir.
Los procesos de gestión, además, son duros porque requieren de un esfuerzo colectivo mayor y de una inversión del tiempo personal bastante elevada. La radio es un espacio físico al que hay que prestar determinados cuidados y atenciones, hay un porcentaje de imprevistos que demandan atención en los momentos más insospechados. La coordinación de la gente que participa allí y que asume tareas en distintos ámbitos es fundamental, ya que, como hemos señalado, Onda Color no se limita exclusivamente a producir contenidos sonoros. El colectivo desarrolla actividades formativas relacionadas con la alfabetización mediática en distintos ámbitos o sacamos la radio a la calle para determinadas actividades. Esto requiere un esfuerzo colectivo e individual enorme que debemos tener en cuenta para evitar frustraciones y autoorganizarnos de la forma más eficiente posible.
GC: ¿Qué aprendizajes sacáis de esa experiencia de gestión común?
Que en el momento en que dejemos de obtener aprendizajes nos habremos convertido en una herramienta más del sistema que pretendemos transformar. Aprender es una tarea constante. Nosotros decimos que nacimos para escuchar, no para hablar. Y esa es una máxima que llevamos por bandera. Seguimos construyéndonos como medio y como colectivo que siempre mira al territorio donde está ubicado sin perder de vista al mundo. No podemos dejar de escuchar y trabajar para transformar nuestra realidad más inmediata, que es la de Palma-Palmilla, sin escuchar a la vez a la gente del barrio. ¿Son mejorables los mecanismos de participación que hemos construido y seguimos construyendo? Por supuesto. Quizás vamos despacio porque, como decían, vamos lejos. Pero los relatos, las realidades y las experiencias de una zona como la nuestra deben incorporarse a un ritmo que nadie debe imponer desde fuera, ni siquiera desde la emisora. Tenemos referentes y podemos resolver cosas en común con otras radios amigas, pero al final cada medio comunitario es único y tiene su propia idiosincrasia, se debe a su territorio. Todo esto hace que Onda Color sea algo muy orgánico, muy vivo.
GC: Y por tanto se enfrenta a problemas y desafíos específicos.
No creemos que sean diferentes a las que se enfrentan cada día todos los colectivos sociales: infrafinanciación, falta de motivación y participación de las personas, problemas de sostenibilidad… Sin embargo hay dos grandes problemas a los que nos enfrentamos. Por una parte, la incomprensión por parte de nuestros representantes en las instituciones de la idiosincrasia de Onda Color en Málaga y en el territorio andaluz. Podríamos decir que, en algunos momentos, hemos notado la falta de consideración de nuestro proyecto comunicativo, por ejemplo en la ausencia de apoyo institucional, la desatención informativa y, por supuesto, a nivel de financiación. Por otra parte, tenemos un desafío mayor con la juventud y su falta de educación y pensamiento crítico, algo fundamental que necesitamos a la hora de que nuestra radio aporte su granito de arena para no normalizar la distopía de nuestro tiempo. Existe un tercer conflicto cotidiano y es la falta de tiempo y recursos para involucrarnos más como colectivo de comunicación en otros espacios y foros de la ciudad, no solo como medios de comunicación, sino como asociación que trabaja la comunicación como herramienta para la transformación social.

«Mientras haya gente que se rebele contra los medios de comunicación comerciales y quieran hacer el suyo propio, Onda Color seguirá teniendo razón de ser»

GC: Sin duda Onda Color es un valor para la ciudad, ¿cómo veis el futuro?
El valor de Onda Color lo dan sus voces, cuantas más y más diversas, más riqueza representada en las ondas libres de la radio. Es un valor que depende exclusivamente de la calidad de los argumentos, de los contenidos y de las ideas que se difunden y que configuran una nueva forma (libre, comunal, ciudadana, participativa, independiente) de hacer comunicación para la ciudad. Onda Color vivirá mientras haya gente que quiera contrarrestar el discurso hegemónico que nos llega envasado desde arriba, mientras haya gente que considere que la agenda mediática debe ser otra, que la información y la comunicación no admiten mercantilización alguna, que la ciudadanía es capaz de decidir cómo quiere informar, cómo y sobre qué temas. Mientras haya gente que se rebele contra los medios de comunicación comerciales y quieran hacer el suyo propio, Onda Color seguirá teniendo razón de ser.

El Patronato de recaudación provincial en peligro porque la ley no protege nuestros datos

En febrero de 2017 sabíamos que el gigante JP Morgan estaba detrás de la posible privatización del Patronato de recaudación provincial. En la práctica, privatizar la gestión tributaria supone también la entrega de datos sensibles de la ciudadanía para su procesamiento y posterior venta. Como hemos visto en páginas anteriores, la venta de estos metadatos (información obtenida a partir de los datos) genera tales beneficios como para que las tres empresas más grandes del mundo obtengan así sus mayores ingresos. Los problemas y costes para la ciudadanía serían múltiples, como entre otros asuntos destacamos en esta conversación con integrantes de la sección sindical de CCOO.

Gente Corriente: Mucha gente ha oído hablar del Patronato de recaudación provincial, aunque quizás no se conozcan del todo sus funciones.
Es una Agencia Pública Local, dependiente de la Diputación de Málaga, cuyos fines consisten en el ejercicio de las facultades y funciones que otras administraciones u organismos públicos encomiendan o delegan en la Diputación en materia de gestión, liquidación, inspección y recaudación de sus tributos, impuestos y demás ingresos de derecho público. Su importancia radica, además, en que mantiene la necesaria cercanía al municipio y los ciudadanos y optimiza la gestión de los recursos públicos.
GC: ¿A qué problemas se enfrenta en la actualidad?
En buena medida a los mismos que acucian a todas las administraciones públicas que, con los continuos recortes de los distintos gobiernos durante los últimos años, han venido siendo en cierta forma desmanteladas, con el consiguiente deterioro de la calidad de los servicios.
GC: ¿Qué manera tenéis de abordar esos problemas?
La verdad que el sostenimiento de las administraciones públicas, y en el caso del Patronato no es distinto, está sustentado por el buen hacer de los empleados y empleadas públicos que, incluso sin los recursos suficientes, abordan el trabajo a diario con la voluntad de prestar el mejor servicio al ciudadano y a los Ayuntamientos. Así, constantemente reivindicamos a los gestores políticos el impulso de las mejoras necesarias y la apuesta por lo público.
GC: Recientemente un informe elaborado por trabajadores del Patronato contabilizaba unos 75 millones de euros declarados como incobrables durante los últimos cinco años en expedientes recaudatorios encomendados por la Junta de Andalucía.
Por la información de la que disponemos, todo deriva del trabajo de un grupo de compañeras y compañeros que en el desarrollo de sus tareas perciben ciertas incidencias en la gestión de algunos expedientes que, al parecer, pudieran derivar en perjuicios económicos. El problema surge cuando, al comunicarlo a sus superiores, observan que no se ponen las debidas soluciones y se desatienden sus alertas.
Al no existir otros mecanismos de control de la gestión administrativa de las administraciones públicas, las deficiencias o incidencias detectadas, cuando no son atendidas en el seno de la organización, obligan a acudir a instancias externas, lo que provoca fuertes tensiones entre la plantilla y los gestores políticos. En nuestro caso somos testigos de que la denuncia que se presentó en Fiscalía ha ocasionado importantes perjuicios a los trabajadores y trabajadoras que alertaron de la posible deficiencia en la gestión interna. [Los acosos laborales derivaron en bajas por depresión de los dos denunciantes, según trascendió en su momento.]

«la denuncia que se presentó en Fiscalía ha ocasionado importantes perjuicios a los trabajadores y trabajadoras que alertaron de la posible deficiencia en la gestión interna»

GC: En un 60% de los casos analizados no constaba actuación alguna de cobro y muchos de esos expedientes correspondían a contribuyentes titulares de bienes susceptibles de embargo, pese a lo cual la Fiscalía dice que no aprecia indicios de malversación ni prevaricación, si bien admite que pudiera haber dejación de funciones. Además, el Patronato también ha sido noticia por un intento de privatización de parte de sus servicios.
Desgraciadamente es una noticia que se produce periódicamente debido tanto a intereses políticos para beneficiar a empresas muy ligadas a fondos de inversión, como a un intento de camuflar la incapacidad de los directivos políticos (en algunos casos hasta técnicos) para mejorar la eficiencia y eficacia de sus recursos.
GC: De hecho, la empresa con más posibilidades de adjudicarse el servicio era Gestión Tributaria Territorial (GTT), propiedad del fondo de capital riesgo (o «fondo buitre) Realza, que se dedica a la compra de deuda de administraciones a un porcentaje muy inferior de su valor y al troceado y venta de empresas al borde de la quiebra, gracias a un modelo que la familia propietaria viene ensayando desde las dictaduras de Primo Rivera y Franco.
Claro, y es un asunto muy grave, ya que se trata de un intento de poner en manos privadas la gestión del cobro de los impuestos de los municipios de la provincia con el consiguiente acceso a información sensible de los ciudadanos y una forma de intervención en la capacidad de ingresos de los Ayuntamientos (situación que podría derivar en una forma de control de los mismos).
GC: Pensemos que Realza tiene a su vez entre sus principales inversores a fondos buitres de Dinamarca y Finlandia, y también a JP Morgan, el mayor banco de Estados Unidos, multado por la justicia de su país con 13.000 millones de dólares por malas prácticas hipotecarias que, según el fiscal, generaron «las semillas de la crisis hipotecaria de 2008»
Efectivamente, y por tanto optar por la privatización tiene un altísimo coste, y pensamos que irreversible. En primer lugar tiene un coste social, por la puesta en manos de los fondos de inversión de datos personales y sensibles relativos a la identidad, las propiedades, cuentas corrientes, valores catastrales, datos de Hacienda, etc. Es algo que la ley de protección de datos debería blindar, pero no lo hace. También hay un coste económico, porque las tarifas de los productos existentes en el mercado se tornarían irreversibles. Y además estratégico, porque supone ceder autonomía y depender de la oferta privada y el consiguiente sometimiento a los precios de mercado, a lo que habría que ajustar los pliegos de condiciones antes de sacar a concurso estos servicios.

El Caminito: el Ayuntamiento tenía un solar, la gente lo convirtió en huerto comunitario

En pleno barrio de Fuente Olletas, en la calle Zurbarán, aledaña al cementerio de San Miguel, hace seis años había uno de esos solares que tanto abundan en nuestra ciudad. Donde antes se acumulaba basura, escombros y maleza, hoy sobresale una hermosa parcela. Allá por los tiempos del 15M, un grupo de vecinas y vecinos se puso de acuerdo y volcó todas sus energías en convertir ese terreno en El Caminito, un huerto comunitario de ordenadas sendas y parterres, en el que frutas y hortalizas crecen como un milagro en mitad del ruido, la polución y las torres de apartamentos. El Caminito logró recuperar de la desidia administrativa una tierra que puso a disposición del común. Hablamos con algunos de los miembros de esta comunidad.

Gente Corriente: ¿Cómo definís El Caminito?
El Caminito es un proyecto de huerto urbano que nació con el ánimo de hacer visible el estado de abandono de numerosos solares públicos, y también demostrar que la ciudadanía puede gestionarlos y ponerlos al servicio de la comunidad con un coste en recursos muy inferior al que acompaña a la gestión por parte de las administraciones públicas.
GC: ¿Nos podéis resumir estos seis años de trayectoria?
El colectivo surgió como grupo de trabajo sobre medio ambiente dentro de la plataforma Otra Málaga. La propuesta inicial era la ocupación de un solar público abandonado. Más adelante se optó por solicitar la cesión de un solar que el Ayuntamiento había planeado convertir en huerto urbano sin finalmente llevarlo a cabo. Con dicha solicitud se retomó el proyecto con un enfoque diferente al resto de huertos urbanos municipales, que están divididos en pequeñas parcelas que se sortean entre los solicitantes. En el caso del Caminito la gestión sería ciudadana en lugar de municipal, tratando de dar la mayor relevancia posible a la colaboración y el trabajo comunitario.

«En el caso del Caminito la gestión sería ciudadana en lugar de municipal, tratando de dar la mayor relevancia posible a la colaboración y el trabajo comunitario»

GC: Entonces, según vuestra experiencia, ¿creéis que suele haber posibilidades de gestión ciudadana sobre lo que es común, como el suelo público?
La cesión del solar del Caminito fue posible porque en aquel momento Málaga optaba a la candidatura de capital cultural 2016 y los huertos urbanos «daban puntos». Una vez eliminada del concurso, el Ayuntamiento perdió el interés sobre los huertos urbanos y actualmente es realmente complicado conseguir una cesión para este tipo de usos. Sin embargo, sigue habiendo un claro apoyo del Ayuntamiento para la cesión de solares municipales en los que construir casas de hermandad de cofradías.
GC: ¿Cuál es la situación legal del Caminito?
Para poder optar a la cesión del solar el colectivo se constituyó como asociación, pero sus dinámicas han seguido siendo las mismas. La toma de decisiones se sigue realizando en asambleas abiertas a través del consenso, ya que constituirse legalmente fue un mero trámite que se aceptó sin mucha resistencia.
GC: ¿Podríamos decir que el Caminito es un espacio del común?
Podríamos decir que pretende serlo, porque la realidad es que muy poca gente entiende ese concepto. Son numerosos los casos de personas interesadas en solicitar una parcela para gestionarla de forma individual, y lamentablemente pocos los de personas que finalmente se integran en las dinámicas existentes. Es una problemática que no hemos conseguido solucionar aún.

Collage El caminito 1er aniversario, por Mercedes López

GC: ¿Cómo es la comunidad que gestiona el recurso común y su producción?
La comunidad está formada tanto por miembros de la asociación como cualquier persona interesada en colaborar. Para participar en las asambleas no es necesario pertenecer a la asociación, aunque sí para tener llave del recinto, por la responsabilidad que conlleva.
Curiosamente la producción es una parte bastante irrelevante y nunca surge problema alguno a la hora de repartirla, por lo que no se ha establecido ninguna norma al respecto más allá de confiar en el sentido común de las y los participantes.
GC: Se dice que lo comunal es inoperante, ¿cómo se regula El Caminito, es muy complicado?
Es muy fácil cuando se entiende qué es un espacio comunal. No todo el mundo lo ha entendido siempre y eso ha supuesto ciertos retos. En general los problemas son de poca importancia y se han sabido gestionar sin perjuicio para nadie.
GC: ¿Qué aprendizajes sacáis de esa experiencia de gestión común?
Hemos tenido la suerte de vivir una experiencia que ha tenido éxito, en el sentido de haberse mantenido en el tiempo y conservar la ilusión tras cerca de seis años. Respecto a la relación con el barrio podemos decir que El Caminito está bien integrado en él, pero no que sus habitantes lo estén en el espacio, ya que no lo consideran suyo.
GC: Parece que ese es uno de los retos a los que se enfrenta El Caminito.
El mayor reto es la participación, sí. El grupo es estable pero reducido. Es necesaria más participación para fortalecer el proyecto. Y que la gente sepa que el Caminito no es solo un huerto urbano. Es un espacio disponible a colectivos y asociaciones donde pueden organizar actividades de muy diversa índole.
GC: ¿Tiene relación El Caminito con otros proyectos e iniciativas del Común?
Sus impulsores iniciales (muchos ya no continúan en el proyecto por diversas circunstancias) colaboraban con la Casa Invisible, por lo que sigue habiendo un vínculo estrecho con ella. Al igual que el Caminito, la huerta Dignidad fue una conquista para el Común, y con ella también se tiene bastante contacto.
GC: Su aportación a la ciudad parece evidente.
Las ciudades no deberían ser grises, sino verdes, y en ello estamos. Esperamos que el proyecto siga consolidándose como un oasis dentro de la ciudad, y confiamos en que la ciudadanía lo valore y reclame en otros puntos, porque algo así solo es posible a través de la unión de voluntades y energías. Algo como El Caminito no lo construyen una o dos personas, sino un colectivo que logre empoderarse

LA CASA INVISIBLE: once años de cultura libre y gestión ciudadana de un común urbano

En marzo de 2007, coincidiendo con el Festival de Cine Español, un grupo de artistas y miembros de diferentes movimientos sociales («Creadoras Invisibles») celebraba en paralelo lo que llamaron «Festival de Cultura Libre». Para ello abrieron y acondicionaron un edificio de propiedad municipal en estado de abandono, situado en los números 9 y 11 de calle Nosquera, en pleno centro histórico de Málaga. Comenzaba así su andadura la Casa Invisible, uno de los centros sociales de referencia en el conjunto de Estado. Charlamos con varias integrantes de su Área de comunicación.

Gente Corriente: ¿Cómo definís la Casa Invisible?
La Casa Invisible no se puede encerrar en una única definición. De inicio podemos decir que la Casa Invisible es un centro social y cultural de gestión ciudadana. Es un espacio ubicado en el centro de Málaga que apuesta por la cultura libre y la autoorganización ciudadana. Es un lugar donde se reúnen numerosos colectivos de creación local para desarrollar sus propuestas, que abarcan desde las artes plásticas y la música hasta los nuevos campos de la cultura y experimentación audiovisual, pasando por la danza, el teatro y otras artes escénicas. Además, la Casa Invisible también da cabida a grupos de activistas de diversos ámbitos (migración, feminismos, ecologismo, tecnopolítica, redes de consumo alternativas, etc.). Todo ello convive con iniciativas de autoformación e investigación que buscan producir y compartir saberes situados ante los problemas que hoy por hoy nos afectan a todas.
GC: ¿Cuál es su trayectoria? ¿Cómo nace?
La Casa Invisible se recuperó para la ciudad de Málaga en marzo de 2017. Hace casi once años ya de ese gesto de desobediencia civil. Fue un gesto que surge ante la carencia de espacios que dieran cauce a la creatividad de un gran grupo de colectivos e individuos cuyas demandas nunca fueron atendidas por las instituciones. Pensamos, de hecho, que la función cultural en Málaga se sigue reduciendo a un escaparate para obras ya realizadas o artistas consagrados, la mayoría de las veces venidos de fuera. No hay apenas espacios para el fogueo cultural, para la experimentación, para la libertad creativa en su más amplio sentido, debido a unas políticas públicas totalmente guiadas por las lógicas neoliberales del mercado, la especulación inmobiliaria y las privatizaciones. De hecho, el edificio de la Casa Invisible llevaba varios años totalmente cerrado y abandonado, en una zona a la que las autoridades municipales apenas prestaban atención. Hoy, por contra, el entorno de la Casa Invisible está inmerso en un salvaje proceso de gentrificación cuyas consecuencias son incluso peores, por cuanto que implica dinámicas de expulsión, desplazamiento, nuevos pelotazos, corrupción y más exclusión y desigualdad.

«la función cultural en Málaga se sigue reduciendo a un escaparate para obras ya realizadas o artistas
consagrados, la mayoría de las veces venidos de fuera»

En todo el tiempo que lleva activa, la Casa Invisible no ha dejado nunca de ser un espacio multifacético, un catalizador para creadores y creadoras de la ciudad de Málaga. También un espacio abierto a iniciativas sociales y políticas de todo tipo. Aquí se realizan charlas, reuniones, eventos musicales, seminarios, debates, presentaciones de libros, exposiciones, muestras de arte, cursos, talleres, etc. Hay, de igual modo, varios proyectos cooperativos contra la precariedad. Digamos que es un espacio que tiene como finalidad la producción, exhibición y divulgación de ideas y propuestas alternativas, opuestas a la cultura mercantilizada y a la política de salón. Una de las iniciativas de las que estamos más orgullosos es el Festival de Cultura Libre de Málaga, que tiene su sede en la Casa Invisible. Ronda las diez ediciones, y por él han pasado una enorme cantidad de artistas y creadores, no solo locales. En nuestra web hay un dossier muy completo con toda esta información, que se puede consular de forma totalmente abierta.
GC: Puesto que nace de una ocupación, o recuperación, ¿cuál es actualmente su situación legal?
Desde sus inicios, la Casa Invisible abogó por abrir un proceso de negociación con el Ayuntamiento de Málaga (propietario del inmueble) con la intención de garantizar la continuidad del proyecto a través de un acuerdo de cesión de uso. El objetivo era consolidar una experiencia única en Málaga y que se reconociera el estatuto y la legitimidad de la gestión ciudadana de los bienes comunes, tal como ya está ocurriendo, por cierto, en otras ciudades europeas, como Berlín o Nápoles. También en otras más cercanas, caso de Córdoba, con el Rey Heredia, y Sevilla, con El Pumarejo. Durante las distintas fases de negociación han participado, además de numerosas personalidades culturales de Málaga, la Diputación, la Junta de Andalucía y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

«Desde sus inicios, la Casa Invisible abogó por abrir un proceso de negociación con el Ayuntamiento de Málaga (propietario del inmueble) con la intención de garantizar la continuidad del proyecto a través de un acuerdo de cesión de uso»

Durante los tres primeros años, y especialmente en 2009, la Casa Invisible estuvo seriamente amenazada por el desalojo, pero gracias a una amplia campaña comunicativa y a una manifestación masiva de apoyo se evitó esa situación, abriendo la posibilidad de un acuerdo. El acuerdo con el Ayuntamiento llegó en 2011, con la participación también de las instituciones antes citadas. El llamado «protocolo de intenciones» establecía una serie de pasos a cumplir por las partes en el plazo de un año. Los requisitos establecidos atendían a la normalización estatuaria del proyecto, a su forma jurídica y a la regulación de los suministros, pero en ningún caso afectaban a la autonomía de la Casa Invisible en tanto que colectivo ni a la gestión del espacio.

«El acuerdo firmado supuso un avance importante desde el punto de vista de lo que nosotras denominamos «derecho a la ciudad», pues reconocía la gestión comunitaria»

La soberanía del proyecto sigue residiendo en la asamblea y otras formas horizontales de organización de las que nos hemos dotado en función de la participación y la democracia directa. El acuerdo firmado supuso un avance importante desde el punto de vista de lo que nosotras denominamos «derecho a la ciudad», pues reconocía la gestión comunitaria de un espacio social y cultural como este. Creemos que fue una importante victoria ciudadana, fruto de la potencia de una red de ciudadanos y ciudadanas que anteponían lo común a intereses particulares. Trascurrido el tiempo establecido, y con todo lo estipulado en el protocolo de intenciones cumplido, la Casa Invisible y el Ayuntamiento redactaron un modelo de acuerdo de cesión en uso del inmueble durante cinco años que debía firmarse en enero de 2012. Sin embargo, sin ninguna razón, la parte municipal comenzó a demorar la consignación definitiva de este acuerdo. La situación llega hasta hoy. Por eso exigimos al Ayuntamiento que cumpla los acuerdos a los que se comprometió y permita sin más dilaciones la firma del convenio.


GC: ¿Había algún informe o inconveniente legal para la firma de ese convenio?

«desde diferentes instancias municipales se publicaron una serie de informes jurídicos favorables a la cesión»

Al contrario. Hay que recordar que en ese mismo año, 2012, aunque no nos comunican nada hasta 2015, desde diferentes instancias municipales se publicaron una serie de informes jurídicos favorables a la cesión. El único elemento a subsanar del expediente de adjudicación, según estos informes, es que no se había justificado debidamente el interés público del proyecto. Pero ello también ha sido ya superado, dado que mediante una resolución del 16 de mayo de 2016 del Área de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Málaga se acordó la declaración de la Fundación de los Comunes, de la que la Casa Invisible es parte constitutiva, como Entidad de Utilidad Pública Municipal, algo que no podía haber sucedido sin el visto bueno de varias áreas municipales.
Entre tanto, el 23 de diciembre de 2014, en vísperas de Navidad, la policía local se presentó en el inmueble con una orden del Ayuntamiento de Málaga para cesar las actividades de libre concurrencia y cerrar cautelarmente el espacio alegando problemas de seguridad. Se trataba de una decisión política, no técnica, ya que hablamos de algunas irregularidades en la instalación eléctrica y en medidas de protección anti-incendios que, de nuevo, fueron en su momento igualmente subsanadas de acuerdo a un protocolo de actuación propio y previo gracias al apoyo ciudadano a través de un crowdfunding. Es más, en abril de 2016 presentamos un Proyecto Básico de Rehabilitación Integral como paso ya absolutamente definitivo para la cesión del edificio. Era un requisito nuevo, fruto de las reuniones mantenidas en 2015 tras una nueva movilización masiva en enero de este año, pero incluso así lo cumplimos.

«el procedimiento de cesión está vivo y, desde nuestro punto de vista, sigue en marcha en tanto que todo lo que se nos ha exigido ha sido cumplido»

En conclusión, a pesar de la moción improvisada que en octubre de 2017 presentó el grupo municipal de Ciudadanos en busca del desalojo y la subasta del inmueble al mejor postor, el procedimiento de cesión está vivo y, desde nuestro punto de vista, sigue en marcha en tanto que todo lo que se nos ha exigido ha sido cumplido. Si el interés de Ciudadanos es, como ha dicho, la regulación de la situación del inmueble de c/ Nosquera 9-11, y en consecuencia de todas las actividades que en él se desarrollan, no habría tenido más que instar al gobierno municipal a que se lleven a cabo los trámites necesarios para la finalización del expediente de adjudicación directa a la Fundación de los Comunes.
GC: ¿Cómo funciona internamente la Casa Invisible? ¿Es muy complicado? Conocemos el tópico sobre el caos que supone la gestión asamblearia y común
A ver, complicado no es, pero como todo en la vida tiene ventajas e inconvenientes. Lo bueno es que esos inconvenientes, o los problemas y conflictos que surgen en el día a día, se resuelven en colectivo. El conflicto no es malo: nos ayuda a avanzar, a pensar constantemente, a estar a alerta y a ser autocríticas. Nuestro modelo de gestión se basa en grupos de trabajo operativos, una serie de áreas que se encarga de aspectos concretos (comunicación, rehabilitación, cultura libre, autoformación e investigación…). Luego existe una asamblea general de gestión, con periodicidad quincenal, donde esas comisiones y el resto de participantes del proyecto intercambian información, se coordinan, debaten y toman decisiones, siempre de forma colectiva y por consenso. Las áreas mencionadas son espacios abiertos a la participación de cualquier persona que esté interesada en aportar o trabajar por el común.
Hay que decir también, aunque ya lo hemos mencionado, que existen muchas iniciativas autónomas aparte de la gestión colaborativa del funcionamiento básico, así como colectivos que hacen uso del edificio para sus reuniones. Es el caso de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que son un ejemplo diario para todas nosotras. También estamos completamente abiertas a recibir nuevas propuestas. Nos gusta decir que la Casa Invisible es un laboratorio de experimentación social, cultural y política, por eso invitamos a personas, proyectos y colectivos a participar en su desarrollo y crecimiento como una institución común y experimental de organización y gestión ciudadana.
GC: Habladnos un poco más de la Asamblea ¿Qué se decide en ella? ¿Quién participa?
Se deciden cuestiones de funcionamiento interno, como horarios de apertura, turnos de limpieza, jornadas de adecuación de los espacios, etc. Decide también las líneas políticas del colectivo, así como otros aspectos de orden más estructural, como el posicionamiento público ante los temas que nos interesan en la ciudad de Málaga. Ahora mismo nos preocupa mucho, por ejemplo, la problemática de la gentrificación o la ausencia casi total de postulados feministas en el contexto urbano malagueño. Pero lo que más nos importa, por encima de esto, es mantener la autonomía del proyecto, que no intervenga en las decisiones que tomamos ninguna institución pública o privada.
En cuanto a la participación en la Asamblea, está sujeta al hecho de participar cotidianamente en la gestión y actividades del espacio, así como a formar parte de alguno de sus diversos proyectos, hablemos de la PAH o de la ULEX (la Universidad Libre Experimental), que es el nombre por el que se conoce mejor al grupo-área de autoformación de la Casa Invisible. Nos gustaría, en todo caso, que quedara claro que la Casa Invisible tiene un carácter abierto e inclusivo. Se ofrece a toda la ciudadanía, se intenta concebir para todas.

«la Casa Invisible tiene un carácter abierto e inclusivo. Se ofrece a toda la ciudadanía, se intenta concebir para todas»


GC: ¿Qué aprendizajes sacáis de esa experiencia de gestión común?
Muchos, ya lo decíamos antes. Aprendemos a que las cosas se pueden hacer de otra manera, a que hay que escucharse más, a no hablar tanto. Aprendemos que las relaciones sociales comunitarias tienen una potencia enorme. Insistimos en la idea del laboratorio: esto es un laboratorio de aprendizaje constante. Los conflictos nos enseñan mucho también. Aprendemos a atender que no todo es blanco o negro. Para nosotras la vida es un problema común, de ahí que entendamos que lo que parece una cuestión individual, no lo es en realidad. La Casa Invisible es una matriz para que toda persona que se acerque a ella se produzca a sí misma, pero siempre conociendo al otro, en conjunción con todas las personas que construyen el proyecto. A veces esto pasa de forma conflictiva. Creemos que esto es precisamente una potencia. La Casa Invisible es un territorio común, donde nos componemos a partir de nuestros afectos propios, generando afectos comunes. Este es, sin duda, un aprendizaje muy valioso para todas nosotras.
GC: ¿Y cómo se financia la Casa Invisible? ¿Hay actividades económicas?
Por aquí nos vienen muchas de las críticas, pero estas críticas creemos que se basan en un desconocimiento absoluto del tema, o peor aún, en una mala intencionalidad manifiesta. Lo primero que hay que decir es que la Casa Invisible no recibe subvenciones de empresas privadas ni de instituciones públicas. El sostén económico del proyecto es el trabajo voluntario y cooperativo de quienes participan en él, además de donaciones particulares a través de una Red de amigas a la que cualquiera se puede suscribir. Las actividades basadas en el intercambio monetario se dedican exclusivamente al desarrollo de los eventos y a la rehabilitación del inmueble.

«la Casa Invisible no recibe subvenciones de empresas privadas ni de instituciones públicas. El sostén económico del proyecto es el trabajo voluntario y cooperativo de quienes participan en él, además de donaciones particulares»

GC: ¿Tiene relación la Casa Invisible con otros proyectos e iniciativas del Común?
Por supuesto. Para nosotras la Casa Invisible es un lugar de contagio y agregación política en torno a la autonomía de los sujetos metropolitanos y su potencia. Desde esta perspectiva, intentamos siempre tejer redes con experiencias que consideramos cercanas. Nuestra vocación es la construcción de redes (locales, estatales, europeas y globales) que tengan la finalidad de crear otros modos de vida, otras formas de estar en el mundo. Hablando de la ciudad de Málaga, colaboramos siempre que podemos con iniciativas como la de El Caminito, un huerto urbano en la zona de Olletas [véase entrevista en estas mismas páginas], y con la gente de Lagunillas, quienes han recuperado un solar abandonado para disfrute colectivo al que han llamado Victoria de Quién. Más recientemente hemos entrado en contacto con las vecinas del solar Gigantas, que está aquí cerca, en pleno centro. Sus reivindicaciones nos parecen de lo más oportunas: en el centro apenas quedan ya espacios abiertos para el disfrute y el ocio comunitario, ni las niñas y niños tienen sitio para jugar a la pelota o correr sin tener un coche cerca.
A escala andaluza, tenemos una relación muy buena con otros centros sociales. Los que citábamos antes, el Rey Heredia y la Casa del Pumarejo, uno en Córdoba y el otro en Sevilla. Si hablamos de Madrid, no podemos no acordarnos del extinto Patio Maravillas, que fue desalojado, pero que siempre fue y será un lugar totalmente hermano, con mucha sintonía política. Por suerte, ahora en la capital ha surgido otro centro social de referencia para nosotras, La Ingobernable, con cuyas integrantes mantenemos también mucha cercanía. No es el único con el que compartimos experiencias. Se nos vienen a la cabeza otros de Madrid como La Villana de Vallecas, Tabacalera, el CS Seco o el EVA, en el antiguo mercado de Legazpi, en el barrio de Arganzuela. Luego, en el resto del territorio, podríamos hablar del Ateneu Candela de Tarrasa, Can Batlló y Ateneu Popular 9 Barris en Barcelona, el Luis Buñuel de Zaragoza, Errekaleor en Vitoria-Gasteiz, Astra en Gernika o de la Fábrika de toda la Vida, en un pueblo de Badajoz, Los Santos de Maimona. Seguro que se nos olvidan muchos más. Y todo esto por no hablar de nuestras redes a nivel europeo. A día de hoy mantenemos, por ejemplo, un contacto fluido con algunos de los centros sociales más destacados de Italia, como son el CSOA Forte Pranestino, en Roma, y L’Asilo, en Nápoles. Igualmente tenemos numerosos contactos en Latinoamérica, en Argentina, Uruguay y México, sobre todo.
GC: ¿Y la Fundación de los Comunes que antes mencionabais? ¿Dónde queda?
En medio de todo esto. La Fundación de los Comunes es un laboratorio de ideas que produce pensamiento crítico desde los movimientos sociales como herramienta de intervención política. La Casa Invisible, junto a otros dispositivos análogos de todo el Estado español, como son el citado Ateneu Candela de Tarrasa o las librerías asociativas Traficantes de Sueños de Madrid y Katakrak de Pamplona-Iruñea, forma parte de la Fundación desde su surgimiento en 2011. Puede decirse que constituimos una red de grupos de investigación, edición, formación, espacios sociales y librerías que ponemos recursos en común para impulsar transformaciones democráticas y tendentes a la igualdad social.
GC: Parece que hubiera un bloque que entiende lo común como básico, que busca romper la dicotomía público-privada…
¿Hay experiencias precedentes?
A ver, está claro que existe una línea común compartida dentro de Málaga, y no sólo aquí, por cada vez más personas. Esta línea, esta tradición, entiende, como decíamos antes, que la vida es antes que nada un problema común. Existen diferencias, por supuesto. Estas diferencias son lógicas y nos parecen buenas, porque justamente se basan en la autonomía que cada espacio, proyecto o colectivo tiene para gestionar y decidir lo que le parezca a partir de ese consenso que se ha dado casi de manera natural. El punto de unión es que en el centro del debate situamos lo mismo: lo común, o el procomún, que se llama otras veces. Los bienes comunes nos gusta decir a nosotras. Por ejemplo, la cultura es un bien común desde nuestra visión. No es bien privado, pero tampoco público. Es la comunidad en su conjunto la que se beneficia de este bien, la que se responsabiliza de su cuidado.

«Nuestra idea de bien común pone en cuestión un determinado concepto de propiedad de las cosas y las ideas, aquel que implica una relación de sometimiento y control»

Nuestra idea de bien común pone en cuestión un determinado concepto de propiedad de las cosas y las ideas, aquel que implica una relación de sometimiento y control, dado que para nosotras el bien común tiene la dignidad de las cosas vivas, lo que marca una relación de reciprocidad y cuidados mutuos.
Esta idea no es nuestra, sino que bebe, precisamente, de experiencias precedentes. Son experiencias muy antiguas, casi ancestrales, en donde el sostén de una comunidad y su reproducción vital dependían justamente de la existencia de bienes comunes. Hablamos de los campos comunales, previos a los cercamientos capitalistas, por ejemplo [véase en este mismo número de Gente Corriente]. También de las primeras experiencias de okupación. Porque la okupación, bien entendida, no es más que una estrategia de recuperación de bienes comunes en el contexto neoliberal. En Málaga tenemos varias, sin las que la Casa Invisible difícilmente podría haber llegado a lo que es: desde la primera okupación en un edificio de la hoy desaparecida plaza Arriola, hasta la Casa de Iniciativas de la calle Postigo de Arance y posteriormente ubicada en calle Gaona, pasando por otras experiencias en calle Ollerías y el barrio de la Trinidad.
GC: ¿Pero no supone la cesión en uso de la Casa Invisible una especie de «privatización»?

Al contrario, lo que supone una privatización es la subasta que pretenden llevar a cabo. Hablan de concurso, pero es una subasta, dado que su adjudicación está vinculada al proyecto que pueda afrontar con solvencia económica la rehabilitación del inmueble. Eso es una subasta al mejor postor, ni más ni menos. Se olvida que en 2007, cuando el edificio de la Casa Invisible se recuperó estaba completamente abandonado, y que desde entonces aquí ha existido una comunidad muy diversa y cada vez más grande que se ha hecho cargo de su cuidado, su adecuación y su rehabilitación. Sin coste alguno para el erario municipal. Sin embargo, lo más importante no es esto, sino que enlazando con lo ya dicho, con el hecho de entender la cultura y la propia Casa Invisible como un bien común, ha hecho que impongamos como una exigencia propia la sostenibilidad del proyecto unida a la conservación del inmueble. Es decir, hay que respetar al máximo el edificio que alberga el proyecto, algo que solo puede garantizar a día de hoy la gestión ciudadana, que no se rige por lógicas de competitividad, excelencia y máximo rendimiento. El edificio no es un mero contenedor cultural, que es lo que ahora pretenden.

«Hablan de concurso, pero es una subasta al mejor postor»

GC: ¿A qué problemas y desafíos se enfrenta ahora la Casa Invisible?
A los mismos que el resto de la ciudad de Málaga. Al desafío de vivir en una ciudad más habitable. Esto quiere decir una ciudad más libre y menos desigual. Una ciudad en la que quepamos todas, y en la que todas nos sintamos a gusto con lo que hacemos. Málaga está hoy por hoy en venta, y es algo que tenemos que evitar. ¡Málaga no se vende!
GC: ¿Entonces tendremos la Casa Invisible por muchos años? ¿Cuál es su valor para Málaga?
Claro que sí, la Casa Invisible se queda. Esta comunidad ha mantenido durante casi once años una ingente actividad cultural y social para toda la ciudad. Ahora se habla mucho de la Málaga cultural, pero sería un ejercicio de honestidad interesante por parte del Ayuntamiento pensar qué hubiera sido de esa Málaga cultural sin la Casa Invisible. Es incalculable la enorme cantidad de artistas locales que han pasado por aquí, que han empezado aquí. Eso lo saben muy bien tanto los gestores culturales de la institución como la propia institución. Algunos de los artistas malagueños actuales más reconocidos no sólo es que hayan pasado por la Casa Invisible, es que hacen suya la Casa Invisible, como puede ser el caso de Rogelio López Cuenca, Chantal Maillard o Alfonso de la Pola. Este último ha sido recientemente Premio Nacional de Circo. Chantal, como poeta, también lo recibió en 2004, y Rogelio, que ya en 1992 fue Premio Andalucía de las Artes Plásticas, es posiblemente uno de los artistas plásticos y visuales con más proyección dentro del Estado. Obviar esto es imposible.

«sería un ejercicio de honestidad interesante por parte del Ayuntamiento pensar qué hubiera sido de esa Málaga cultural sin la Casa Invisible»

Suponemos que el valor de la Casa Invisible para Málaga es ese. Haber sido y seguir siendo un pulmón de cultura, arte, saberes, pensamiento, formación e investigación para la ciudad. No el único, no el más importante quizás, pero sí uno imprescindible.

El Palo se organiza para frenar la amenaza especulativa y defender su singularidad

El 25 de mayo de 2017 casi 130 vecinas y vecinas del Palo, el popular barrio del Distrito Este, celebraron su primera reunión en las dependencias del colegio SAFA-ICET bajo el nombre de Asamblea Regeneración del Palo. Su objetivo era claro, organizar las reivindicaciones, algunas ya históricas, del barrio para que por fin el equipo de gobierno acometa las medidas urgentes y oportunas: desde la descontaminación de las playas hasta los problemas de limpieza o accesibilidad y, cómo no, el deslinde de las casa más cercanas al litoral. Charlamos con varios de sus miembros, todas y todos antiguos residentes, sobre el barrio: los orígenes, las problemáticas actuales, las perspectivas de futuro…

El origen de El Palo: de las cuevas de Miraflores al palus

José Enrique Martínez de la Osa: Hay unas cuevas del Neolítico donde se han encontrado pinturas rupestres y que de forma natural se han ido utilizando como vivienda. Más recientemente se ha ido construyendo a partir de ellas y las cuevas originales se han dejado como almacén. La zona siempre ha tenido una doble relación con la mar y la tierra: se ha vivido de la pesca, pero también, y mucho además, de la agricultura.
Tenemos varias leyendas sobre su origen. Una de ellas es que el nombre de las cuevas procede de un algarrobo loco (una especie del algarrobo) que unas inundaciones arrancaron de raíz y lo arrastraron a la mar, que lo devolvió al rebalaje. Como aún continuaba verde brotó, y de ahí viene «Mira, flores en El Palo», Miraflores del Palo, una zona del barrio. Cuando luego se secó parece ser que los pescadores dejaban ahí sus zurrones. Es una leyenda y parece que el origen viene de la época de los romanos. Entonces era una zona pantanosa y de marismas, de ahí que le llamaran palus, que en latín significa marismas. La playa de El Deo viene de Playa de los dioses, del latín deus.
Hoy por hoy El Palo tiene el carácter castizo de un barrio de pescadores, aunque cada vez menos…

Rafael García El Puchero: …por todo lo que le han quitado. Si hablamos de la carretera de Salvador Allende, que era por donde pasaba la vía del tren, la parte de abajo ha sido siempre un barrio de gente marinera. A finales del siglo XIX aún había poca gente viviendo, pero entonces se dio una hambruna en la parte de la Axarquía debido a una plaga de filoxera que arruinó la uva. La gente tuvo que emigrar, muchas vinieron a las fábricas que empezaban a surgir en la zona oeste de la ciudad. Pero otras optaron por continuar con un modo de vida más similar, se vinieron a la parte de las cuevas, donde continuaron con la agricultura, y otras se asentaron en la parte de la playa, como mi familia, que venía del Rincón, y ahí empezaron a practicar la pesca, aún combinada con la agricultura. Se construían sus chabolillas. Lo que entonces se llamaba Comandancia de Marina les permitía hacer las construcciones para los enseres de pesca, en las que además las familias dormían.
En los años sesenta en El Palo había más de 100 barcos entre sardinales, barquitos de bolichillo y jábegas. Se veía movimiento en la playa durante toda la noche. Durante el día se arreglaban los enseres de pesca y después de comer dormían junto al barco durante dos o tres horas. Entonces la playa estaba muy limpita y era chino rico, no como ahora, que es fango.
Luego, en los años ochenta, empezaron a quitar toda la pesca del litoral, la Guardia Civil empezó a pedir documentación, a pedir papeles, te mueves un poco con cualquier cosa y están todas las policías que parece que estás cometiendo un delito. Te quitan el barco, se llevan el motor, te ponen una multa: una persecución increíble. Lo que ha quedado en la zona del Palo son los cuatro barquitos de pesca deportiva.
A mí me hubiese gustado al jubilarme tener mi barquito y mis redes como yo sé prepararlas y hacerlas, que es mi oficio, habría sido un poco de ayuda a la casa. Al igual que hay gente que se jubila y tiene su terrenito y siembra, pero nosotros que hemos vivido siempre de la mar no podemos.

José Enrique Martínez de la Osa: Los culpables son los que no tenían conciencia. Una vez que viene el turismo en los años sesenta el desarrollo urbanístico de este barrio es brutal. La demanda del pescaíto frito, del inmaduro, porque lo que se ofrecía como chanquete era el alevín; además de las malas técnicas de arrastre, que han removido mucho el fondo, y claro, la bahía se agotó, como se agotaron las coquinas, las peregrinas… Tanta demanda motivó que hubiera una veda permanente.

Rafael García El Puchero: Pero eso no viene por lo que estás diciendo. ¿Por qué no hay pescado en la bahía? Por lo que tiramos a la depuradora. El pescado no viene como antes a la orilla a echar las crías porque sabe que muere por la contaminación, y echa las crías mucho más adentro. La arena no es la misma, los chinorros no son los mismos.
Yo he estado pescando al arrastre, que es lo que más daño hace, y hemos pasado por 25-30 metros de profundidad y cuando hemos echado el arte arriba lo hemos tenido que echar a un lado porque estaba lleno de vertidos. Eso va criando una plasta en el fondo que va creciendo, y lo que hay debajo, como el plancton, no se mueve, y entonces no hay comida para los peces. Ahora se está pescando mucho menos que antes. Vé a un restaurante y pídele pescado fresco, a ver qué te va a poner. No tienen nada, te lo sacan congelado.

Las casas de la playa:  conseguir escrituras frente a la especulación

Rafael García El Puchero: Las casas, como contábamos, se fueron construyendo poco a poco en la playa, y allá por el año 1946 dieron una serie de papeles, como una especie de escrituras, pero luego, en la Comandancia de Marina, se ve que se arrepintieron, y volvieron a las familias: «Oye, mira, los papeles que os hemos dado nos los vamos a llevar para daros unos papeles más en condiciones». Y hasta hoy… Y claro, desde las chabolas iniciales hemos ido evolucionando poco a poco y arreglando nuestras casas. Los que hemos nacido ahí hemos cogido las casas de nuestros padres, arreglándolas con nuestro esfuerzo y ahorros, porque el banco, al no tener escrituras, no te presta.

José Enrique Martínez de la Osa: Estas casas eran para enseres de pesca, las chabolas no las quería nadie. Antes del turismo, que puso de moda el moreno, la nobleza tenía el moreno como algo chabacano. Cuando se pone de moda el turismo es cuando empiezan la especulación y el desarrollo a cargarse todos los núcleos de la primera línea de playa, como ha pasado en Huelin y se intenta en El Palo, solo que aquí, al tener su propia identidad, los vecinos han conseguido con mucho esfuerzo, hasta ahora, impedir que esto ocurra.
En Pedregalejo, ¿qué está pasando? Pues todo lo que ha pasado en la Carihuela. Antes vivir al lado del mar no lo quería nadie y ahora todos quieren vivir frente al mar, y la costa está sometida a un proceso especulativo muy grande. De hecho, este alcalde, en el avance del Plan General, proponía abrir calles y «esponjar». En Huelin o San Andrés han echado a todo el mundo; tú vas a San Andrés y aquello… no estás en Málaga. Por eso la gente prefiere venir al Palo, que sigue conservando ciertas tradiciones, aunque este alcalde se lo está cargando: ya no hay júas, ya no se puede espetar, ya no se pueden hacer moragas, ya está todo prohibido, cuando antes la gente dormía en la arena, en la playa. Todo eso se acabó. Lo que pasa con las casas en la playa es que las quieren quitar y los vecinos del Palo no se quieren ir. Como en Pedregalejo, que está viniendo gente de fuera, ahora se ha puesto de moda la palabra gentrificación, nosotros lo llamábamos «carihuelización».

Rafael Caparrós: Yo he nacido ahí. Anteriormente había un problema bastante grande con los temporales: el mar llegaba a las casas, entraba por un sitio y salía por otro. Las casas siempre tenían dos puertas por eso. Nadie quería vivir en la playa por los temporales: cuando el viento soplaba de levante aquello era terrible, y cuando soplaba de poniente, lo mismo, y nos tirábamos tres días con temor. La Guardia Civil venía de noche advirtiendo a la gente que si la marea subía se tenían que ir de las casas; y eso era a finales de los ochenta.
Luego se hizo la regeneración del Paseo marítimo y los espigones a finales de los ochenta. A raíz de ello todo el mundo quiere vivir en El Palo, porque ya no está el peligro en la zona de la playa, que es lo más paradisíaco. Y ese es el motivo de que las administraciones quieran echarnos de aquí para especular y hacer negocio. Por eso estamos luchando y no lo vamos a permitir, y seguiremos luchando hasta conseguir las escrituras de nuestras casas.

Toñi López: Hay una anécdota que me pasó cuando era pequeña: yo también nací en la misma casa de la playa, mi abuelo era patrón de jábega y mis tíos también. Un día, tenía yo 7 años -el agua entraba a las casas de las playas-, me despierto y veo que traen a un vecino mayor y lo meten en la cama de mi madre, porque había entrado el mar a su casa. Por la mañana todos los vecinos fuimos a su casa a sacar la arena que había entrado del mar.

Luis Ares: Vamos a luchar hasta el final. Hemos tenido varias reuniones con el delegado de Costas y nos ha dicho que él no necesita los terrenos de las casas para nada, que no nos preocupemos, que no van a llegar las máquinas ni nada de eso. Entonces, si no quieren los terrenos, si no van a llegar las máquinas, ¿por qué no nos dan los permisos para escriturar ya? Esa es la lucha que tenemos constante.
Algunas veces han venido los políticos buscando el voto y diciendo que ya vamos a tener las escrituras para el mes siguiente, que si esto que si lo otro… ¡mentira! Todo es especulación. Un día, otro día, un año, otro año…, y así llevamos muchísimo.
Lo que tenemos que hacer es unirnos toda la barriada, todo El Palo, todo Pedregalejo y luchar por lo que es nuestro desde hace muchísimos años. El abuelo de mi mujer es nativo de aquí, mi suegra igual, mi mujer lo mismo, han nacido aquí, en la playa ¿Y ahora un señoritingo, porque lo están poniendo todo muy bonito, se quiere venir aquí por cuatro perras gordas y a nosotros que nos echen?

El Paseo marítimo

Manuel Hijano: Del Paseo marítimo seguimos escuchando cosas, principalmente de Medio Ambiente y de la Gerencia de Urbanismo, porque la propuesta del ayuntamiento es hacer un paseo marítimo para quitar desconchones, de parcheo, cuando lo primero que hay que hacer es solucionar el tema de las estaciones de bombeo de aguas residuales, que el ayuntamiento cumpla la sentencia 16-81 de 2015, que tiene ya 2 años. Para esto necesitamos un ayuntamiento que reconozca que se ha equivocado al implantar las estaciones de bombeo de Jaboneros y Gálica en zonas verdes, y que las tiene que retirar de acuerdo a la ley y la sentencia.
Una vez que se cumpla la sentencia y se retire la estación de bombeo, habrá que hacer nuevas canalizaciones que lleguen a la EDAR (la depuradora del Peñón del Cuervo).
Lo que no se puede hacer es arreglar el Paseo para uno o dos años y después volver a levantar para hacer las canalizaciones. Si no se hacen bien seguirá habiendo vertidos a las playas, eso es irremediable, sabemos dónde están las tuberías por las que salen los taponazos que vierten a la costa, tenemos fotografías de estos vertidos en las playas. Si no se comienza la casa por los cimientos, es decir, retirada de la estación de bombeo para cumplir con la ley, separar las aguas pluviales de las fecales, hacer una canalización en condiciones que dure muchos años, volveremos al parcheo de ahora.
Con respecto a la peatonalización, lo primero que hay que hacer es buscar un emplazamiento para los entre 80 y 100 coches que aparcan diariamente. ¿Dónde aparca la gente que ahora lo hace en calle Banda del Mar y Quitapenas? No hay un solo lugar.

José Enrique Martínez de la Osa: Estamos pagando un canon de vertidos bestial en el recibo del agua, nos han subido la tarifa… Alguien tendría que hacer cuentas de lo que se ha recaudado en canon de depuración; la depuradora funciona mal, y la otra no está terminada. Además, el sistema que hay está mal diseñado, porque mezcla las aguas de lluvia con las aguas fecales.

Luis Ares: Nos tienen abandonados totalmente, cuando paseamos por el paseo marítimo está asqueroso, parcheado, boquetes por todas partes, suciedad… ¿Quieren aburrirnos para que nos vayamos? No lo van a conseguir. Hay una zona en cierta parte de Pedregalejo que todos los días baldean y limpian, y nosotros estamos dejados de la mano de dios. Tenemos un ambulatorio y no hay una sola ambulancia, con la cantidad de criaturas que viven por aquí, que está Jarazmín, La Mosca, La Araña, El Palo, Olías… ¡y no hay una ambulancia! Que se pone cualquier persona mala y tardan 25-30 minutos en llegar. Hace cuestión de 10 años pusieron un alumbrado para la playa. Se alumbró el primer año varios días y después se acabó. Ese gasto de dinero, ¿para qué? Y así con todo… ¿Por qué nos tienen tan olvidados, cuando nos vamos a 200 metros y están regando las calles todos los días?

La Cementera

José Enrique Martínez de la Osa: Hay una antigua cementera ubicada en La Araña desde principios del siglo pasado. De repente a alguien se le ocurrió la feliz idea de convertirla, además, en una incineradora. La propia Junta de Andalucía ha invertido dinero ahí, y donde antes solo se hacía cemento, ahora también se queman todos los residuos industriales, de hospitales, animales… Y para ello utilizan combustible a partir del caucho de las ruedas de camiones.
Incumplen la normativa de tráfico de mercancía pesada, puesto que por un núcleo urbano no puede circular, cuando los camiones podrían ir por la autovía, que incluso les costaría menos. El ayuntamiento se excusa en que tiene que estudiar la normativa, cuando además se han aprobado mociones en el pleno para que no sigan pasando. No sabemos qué clase de residuos traen esos camiones, y el día que haya un accidente nos vamos a enterar. La torre de la incineradora también incumple la normativa por su altura, y hay una sentencia de ilegalidad.
La incineradora está trabajando sin licencia de obra, porque la sentencia la echa abajo, pero sin embargo el ayuntamiento no hace nada porque han recurrido, y mientras recurren, pues siguen trabajando.
Además, es una falacia hablar de puestos de trabajo, porque sabemos que ahí trabajan cuatro personas porque está todo automatizado.
A la empresa, Goliat, le ha venido de perlas, porque está ganando más dinero que nunca. Nos han llegado noticias de que están trayendo residuos de otras provincias, incluso de Marruecos. No sabemos lo que ocurre y nadie nos lo cuenta. Hace unos años la Junta de Andalucía tenía un laboratorio y analizaba los componentes de la atmósfera y los publicaba. Ahora nada. No sabemos qué sale por esa boca de chimenea.

Luis Ares: Antes permitían la visita de personas ajenas, pero ahora, por algún motivo, ya no está permitida la entrada.

Manuel Hijano: Y esos vertidos afectan, como mínimo, a toda la zona desde Marbella para acá.

El turismo y el futuro

Manuel Hijano: Este Ayuntamiento parece empeñado en acabar con lo que nos singulariza. Yo me acuerdo del cenachero, que venía, llenaba los cenachos y salía desde las playas del Palo dirección a la ciudad. El cenachero ha sido y sigue siendo un referente para los malagueños. Pues bien, casi ningún malagueño tiene idea de dónde está ubicada actualmente la estatua que lo recuerda, a nadie se le ocurre poner algo tan sensible y notorio para esta ciudad escondido a la entrada de un párking, metido entre la maleza. Esto es solo un ejemplo muy simbólico del modelo de ciudad y turismo que se sigue desde este ayuntamiento.
Aquí en el barrio están empezando a surgir muchos apartamentos turísticos, que quitan oferta de alquiler y suben los precios. Esos apartamentos no pagan a Hacienda, mientras que los negocios hosteleros están pagando todo lo que se exige. Luego están las sillas del Paseo, hay una normativa que dice cómo se deben disponer, pero no se lleva a efecto porque el concejal, Julio Andrade, parece no existir. La regeneración del Paseo marítimo habrá que estudiarla para que no se haga un paseo donde en vez de coches o ciudadanía solo haya sillas de establecimientos.

Rafael Caparrós: Queremos un estudio, y en consenso con los vecinos, respecto al Paseo marítimo. No queremos que pase lo mismo que en Pedregalejo, donde está todo masificado de bares. Allí los vecinos no pueden dormir. Lo que se quiere es recaudar cuantos más impuestos mejor con tantos bares como hay.
Respecto a la calidad de la playa, tenemos un problema con la arena que se cogió cuando se hizo la regeneración del Paseo marítimo. La arena es fango del mismo fondo del mar, cuando sopla el viento parece un desierto, todo de polvo. Ya lo hemos denunciado muchísimas veces. Nosotros hemos pedido que cambien esa arena, y los técnicos son los que tienen que decir la forma.

Rafael García El Puchero: Lo que pasó con la arena es que, pegado al rebalaje, digamos que donde el agua limpia la arena, se crían unos chinorritos (una arena muy fina que está siempre lavada). Si te vas metiendo más hacia adentro del mar es donde se cría la coquina; dos o tres metros más adentro se crían las almejas, porque cada especie tiene su hábitat. Si sigues más, se cría la chocha, y más, la concha fina; luego los búsanos, que ya no quedan, y un poco más allá, la peregrina o la vieira. Justamente de ahí es de donde se sacó toda esa arena para la playa. Se hizo tanto daño que ahí ya no cría ni un 10% de lo de antes. Cuando entró el barco ahí, que era una chupona, se llevó el pulpillo, los calamaritos, todo. Por eso no hay coquinas, ni almejas, ni nada.

Manuel Hijano: Por todos estos motivos es que recientemente, desde distintas asociaciones del barrio, convocamos una Asamblea, a la que asistieron unas 130 personas, para tratar estos temas y ver cómo abordar soluciones ante la inoperancia del Ayuntamiento. Nos hemos constituido como la Asamblea Regeneración del Palo para seguir luchando por soluciones para el barrio.

El barrio de Lagunillas

«El proyecto de las tecnocasas destrozó el
barrio de Lagunillas y nunca se realizó»

Si un barrio está dando que hablar en los últimos tiempos es Lagunillas. En los bordes de la almendra histórica, Lagunillas ha sufrido una brutal degradación debido a la incompetencia de las Administraciones, algo de lo que dan prueba sus numerosos solares. Sin embargo, desde hace unos años el barrio se está revitalizando a marchas forzadas gracias a su vecindario, que ha recibido la aportación de nuevas y nuevos inquilinos cargados con iniciativas y creatividad, hasta el punto de que ya se habla del #RealSoho. No obstante, su ubicación estratégica lo coloca al filo de la amenaza especulativa. ¿Qué está pasando en Lagunillas? ¿Resistirá al empuje gentrificador? Hablamos de ello con dos vecinos muy activos del barrio, Raúl y Ventura, que forman parte de la asociación Lagunillas Porvenir, creada el año pasado.

Gente Corriente: Lagunillas es un barrio del centro de la ciudad, justo a las espaldas del Teatro Cervantes y a unos pocos metros de la plaza de La Merced, ¿podéis contarnos algo de su historia?

Raúl: Lagunillas es un barrio histórico de finales del XIX, un enclave muy interesante porque estamos en la periferia de la ciudad, fuera de las murallas, y las zonas que lo rodean son muy antiguas. Por ejemplo, calle Negros se remonta al siglo XVI, y en ella el obispo liberaba a los esclavos que había comprado previamente en el puerto. Poco después llega a la Cruz Verde (que como el Altozano, es anterior a Lagunillas) una comunidad zingara que se mezcló con la población de origen africano. Su nombre deriva de que allí hubo una Casa de la Inquisición que ponía cruces verdes en las puertas de los herejes.

 

El barrio de Lagunillas en sí es un pequeño triángulo que se encuentra entre la calle Frailes, el Jardín de los Monos, la calle Victoria por un lado y Cruz Verde por el otro. Debe su nombre a unas pequeñas lagunas formadas por la filtración de las que entonces había en El Ejido. El agua siempre ha sido muy importante en Lagunillas de hecho, en torno a 1820 existió una fuente que traía el agua del acueducto de San Telmo y proporcionaba trabajo a los aguadores que rellenaban allí sus vasijas para repartirlas por las casas. Esa fuente con el tiempo se sustituyó por otra, de la que no hay rastro, lamentablemente. Cuando finalmente se construye, la calle Lagunillas se convierte en la zona comercial y de mercado de todo el entorno.

En el siglo XX tiene dos momentos álgidos, uno antes de la Guerra Civil y otro entre los años cincuenta y setenta. En Lagunillas se daban todas las tipología del comercio tradicional que vendía en la calle, como cenacheros, lateros, traperos, aguadores, aceiteros. Era una calle que además tenía un mercado situado en lo que hoy día es la Federación de Sordos. Llegó a haber hasta 17 comercios de comestibles. Después de la guerra muchos comercios se dedicaron al estraperlo, al tiempo que abundaban las carbonerías.

GC: En toda esta larga historia hay dos grandes puntos de inflexión. El primero de ellos es la etapa de abandono y despoblamiento masivo, con la excusa de las tecnocasas como hito. ¿Podéis contarnos qué ocurrió exactamente?

Raúl: El punto de arranque de este proceso de despoblamiento está conectado con el plan que se desarrolla en la Cruz Verde. Allí había unos asentamientos de población gitana totalmente arraigada. Eran casitas bajas, una zona muy agradable y placentera para pasear. Había una taberna que se llamaba Las Tarantas. Cuentan que cuando Lola Flores venía a actuar al Teatro Cervantes luego se perdía por la zona.

Ventura: Era una zona en la que había varias de las bodegas más importantes de Málaga, que funcionaban como locales de reunión y sociabilidad de la comunidad. Sin embargo, con el nuevo plan la zona cambió completamente. En lo que es Altozano y Cruz Verde todas las casas fueron derruidas y en su lugar construyeron grandes bloques de Viviendas de Protección Oficial, en lo que fue la típica política de la época de generar guetos con población desarraigada, en situación de exclusión social, y sin planificación ni recursos institucionales para la construcción de comunidad. Trajeron una nueva y numerosa población procedente de zonas de exclusión, toda hacinada en grandes bloques, la mayoría de etnia gitana pero, a diferencia de la población anterior, sin arraigo en la zona.

Con ello el contexto social de Lagunillas cambió. Un barrio donde todo el mundo se conocía, donde la gente dejaba la puerta de su casa abierta como en un pequeño pueblo. Con la llegada de la nueva población empezaron a surgir problemas de convivencia, que trastocaban el cotidiano del barrio, la confianza, la libertad, la vecindad. Empezó a irse población del barrio y a cerrar negocios.

Y claro, llegó también, algo que lo daba la época y el contexto, la heroína, la venta y consumo que generó inseguridad. Empieza el declive del barrio y las autoridades no hacen nada para evitarlo, más bien al contrario.

Raúl: Este contexto sirvió para que las administraciones empezaran a decir que el barrio estaba en decadencia, con casas con poco valor patrimonial, según ellas, de mala calidad y en deterioro. Y así entramos en el «gran proyecto» del siglo XXI: las Tecnocasas.

Fue presentado como un proyecto estrella del arquitecto Salvador Moreno Peralta. Consistía en que en zonas de solares y casas expropiadas se construyeran nuevas edificaciones pensadas para gente joven que pudiese tener su lugar de trabajo y vivienda, de manera que se introducía población joven y se revitalizaba el barrio.

¿Qué ocurrió? pues que empezó la batalla de las Administraciones, que no se ponían de acuerdo, el tiempo pasaba, el Ayuntamiento expropiaba y la Junta se encargaba de la construcción de tecnocasas. Y efectivamente se expropiaron y demolieron, con la correspondiente expulsión de la población. Pero el proyecto, las casas, nunca se llegó a realizar. Tenemos casos, como por ejemplo la calle Agustín Moreto, que prácticamente desapareció entera.

Paralelamente se aprovechó para cambiar la trama urbana surgiendo nuevas calles como la prolongación de Coto Doñana que rompió la manzana de Vital Aza en dos, actuaciones innecesarias desde el punto de vista de la vecindad. La idea era que de ese modo se saneaban los barrios. Hoy día, sin embargo, está visto como un error urbanístico alterar la trama urbana irregular sin alineaciones, y de alguna manera bella en sí misma gracias a la espontaneidad con que fue construida y creada: la magia de la arquitectura del XIX.

Este proyecto nunca realizado terminó de destrozar el barrio. Aún hoy día quedan expropiaciones pendientes de pago.

Ventura: Provocó un barrio muerto, vacío, la gente no pasaba por este triángulo, no había nada bueno, mucha basura, mucho escombro, muchos solares, un barrio abandonado…

GC: Pero de repente, y es el segundo punto de inflexión, «Lagunillas mola». ¿Qué ha pasado para que se dé este cambio?

Ventura: En este proceso ha sido clave la figura de Miguel Chamorro, un artista madrileño que vive aquí en el barrio y que viendo la situación quería hacer algo. Para ello creó la Asociación Fantasías Lagunillas, que trabajaba con los niños y niñas del barrio a través del arte, impartían talleres, empezaron a pintar murales. Con el tiempo y la dinámica, otros artistas y colectivos se fueron afincando, era un barrio muy barato para vivir. Y así se fue generando el movimiento actual.

Raúl: En paralelo se produce una recuperación del centro, de la llamada almendra histórica, se trabaja para potenciarlo turísticamente, sobre todo abriendo museos. Y ahí aparece Lagunillas, un barrio en su día periférico, un barrio aledaño, pero que hoy se ubica en la centralidad, con lugares como la Fundación Picasso a escasos 50 metros. Un barrio céntrico, degradado, barato, y con muros en los que poder pintar, suponía un atractivo para la comunidad artística.

GC: ¿Es oro todo lo que reluce en Lagunillas?

Ventura: El barrio ha cambiado mucho. Al atraer a gente, al haber más vida en el barrio, hace que problemas como el abandono o la droga se hayan desplazado algo. Ha venido gente con iniciativa, gente artesana con talleres de imaginería o bordado, centros culturales, talleres creativos, todo ello a su vez atrae un «público» al barrio. El peligro es convertirse en un parque de ocio, como está pasando con muchas partes del centro de la ciudad.

GC: ¿Cómo están cambiando las condiciones de habitabilidad en Lagunillas en estos últimos años?

Raúl: Se está echado a vecinos y vecinas de toda la vida. Ya no estamos hablando de expropiaciones como antaño, ahora no se renuevan los contratos de alquiler. Es el caso por ejemplo del único bar de siempre que queda en calle Lagunillas, el Columbia, que está en proceso de desahucio después de 35 años en el barrio. Apenas a unos años de que se jubile su propietario, intentan echarle para vender ese inmueble, derribarlo y construir seguramente apartamentos turísticos, que es el negocio del momento.

También, al ser un barrio pequeño, la mayoría de las casas ya están vendidas o son propiedad de banco o inversores con ánimo especulativo. Creo que nuestro verdadero enemigo es el apartamento turístico y diría que incluso una hostelería que no esté regulada.

GC: Es recurrente hablar de Lagunillas como del #RealSoho. ¿Qué valoración os merece?, ¿es una valoración compartida en el barrio?

Raúl: Un barrio de creadores no se puede diseñar desde arriba, como ocurrió con el Ensanche (El Soho): es algo que surge espontáneamente, y eso es lo que ha ocurrido en Lagunillas. En realidad tenemos muchas bazas para convertir el barrio en un lugar donde puedan trabajar personas artistas y artesanas, pero lo ideal sería que no tengamos ninguna etiqueta o marca, que no tengamos logotipo, que podamos de alguna manera autogestionarnos las personas creativas, junto la vecindad, que creemos un barrio vivo y dinámico, creativo y artístico, pero fuera de lo que se entiende como «barrio de las artes».

Teniendo una Facultad de Bellas Artes aquí cerca, teniendo la Escuela de Arte de San Telmo, teniendo una serie de viviendas con bajos que se van a construir, se podría organizar un modelo de barrio que tenga conexión con el mundo del arte pero de una manera natural.

GC: Hay prevista una inversión en el barrio de dinero procedente de Europa, ¿qué sabéis de este plan?

Raúl: El proyecto tiene varias fases, en la primera han ido recogiendo a través de una agencia información de agentes del barrio. Lo que parece claro es que este año comienzan con el entorno de calle Carreterías, y al año que viene le tocaría a Lagunillas. El proyecto tiene una fecha límite marcada por Europa para su ejecución, que hay que cumplir, o el dinero se retira. Por otro lado Europa exige que en estos procesos se escuche la voz de la vecindad y asociaciones, y es ahí donde queremos aportar nuestras ideas, que esperamos sean tenidas en cuenta.

Por un lado lo vivimos como una gran amenaza porque tenemos miedo de que el barrio se convierta en lo mismo que es el centro histórico, y por eso nos estamos organizando. Por otro lado es un espacio de oportunidad para este barrio que ha sufrido tantísimo en los últimos años, y creo que ha llegado la hora de que se hagan las cosas bien aprendiendo de los errores del pasado.

GC: ¿Qué Lagunillas le gustaría al vecindario?

Ventura: Un barrio vivo donde toda la vecindad, asociaciones, comercios, todos, tengamos nuestra voz, estemos representados, un barrio donde se respete la arquitectura, la poca que queda, un barrio que no dé la impresión de abandono. Un barrio donde las administraciones se impliquen, con servicios como en cualquier otro barrio, con recursos institucionales.

Raúl: De entrada es un barrio que necesita más gente, y en eso coinciden vecindad y comerciantes. Necesita ser repoblado, aunque no queremos que se llenen todos los espacios, queremos que se conserven plazas y espacios comunes. Que las edificaciones que se creen, se integren y no sean grandes macrobloques.

GC: ¿Se están dando pasos para ello?

Raúl: En noviembre de 2016 formamos una asociación, Lagunillas Porvenir. Queremos ser una asociación que recupere el pasado pero que mire hacia el futuro. Para ello sería muy importante que consigamos que todas las comunidades nuevas que llegan tengan conciencia de lo que ha sido el barrio, de las problemáticas, de lo que es ahora y de lo que queremos. Que los procesos de repoblación del barrio se vayan haciendo paulatinamente, para que se adapten al modo de vivir de Lagunillas, y no se borre y se suplante.

Tenemos la asociación y una Plataforma fuerte de gente comprometida que se va consolidando.

Hay mucha gente escéptica porque son muchísimos años de abandono, pero creo que lo que va a venir va a ser mejor que lo que hay. Creo que se van a originar muchas conexiones y amistades porque existe una tierra de cultivo y un contexto ambiental, un espacio particular, un ambiente, y creo que ha llegado el momento de Lagunillas.